MASA QUEBRADA
Base indispensable de muchas tartas rellenas, dulces o saladas, , sirve
también para hacer tartaletas pequeñas de postre o aperitivo.
PARA 225 G. DE MASA:
225 g. de harina común.
2,5 ml. (1/2 cucharadita) de sal.
50 g. de mantequilla o margarina.
50 g. de manteca u otra grasa de cocina.
40 ml. (8 cucharaditas) aproximadamente de agua fría.
1. Pasar la harina con la sal por un tamiz sobre un cuenco. Añadir
la grasa cortándola con un cuchillo sobre la harina hasta hacer
pedacitos pequeños. Todos deben quedar recubiertos con harina.
2. Amasar la grasa y la harina con los dedos, desmenuzándola
hasta que quede convertida en grumos sueltos de igual tamaño
(como un serrín gordo). Esto se hace levantando bastante las
manos sobre el cuenco para que la mezcla quede suelta.
3. Sacudir el cuenco para que los grumos más grandes salgan a
la superficie y desmenuzarlos hasta que queden todos iguales, y la harina
haya sido absorbida.
4. Salpicar dos cucharaditas de agua fría sobre la mezcla y mover
con una espátula de metal,
5. Salpicar otras dos cucharaditas de agua fría y mezclar de
nuevo. Empezarán a formarse bolas más grandes.
6. Añadir otras dos cucharaditas de agua y mezclar con la espátula.
Se irán formando bolas cada vez más grandes.
7. Añadir el agua restante (salpicando) y unirla, probando con
los dedos la humedad de la masa, que debe ser la suficiente para formar
una sola bola.
8. Colocar la masa sobre una superficie plana, sin enharinar, y amasarla
ligeramente hasta que esté suave. Formar una bola, taparla con
un paño y meter en el frigorífico durante 30 minutos.