Naturalmente, se precisa de una superficie
que facilite la adherencia, por lo que debe procederse antes de la
colocación a un perfecto lavado del suelo con disolvente para eliminar
cualquier resto de grasa que hubiere.
¿Por dónde empezar a colocar las losetas?
Lo más lógico y también lo más práctico es colocar las losetas en
paralelo empezando por la pared más larga de la pieza, ya quede dicha
forma no se producirán muchos recortes, y para ello se debe ajustar la
primera de ellas a una esquina de unión de paredes.
Naturalmente, y ello con toda seguridad,
la última loseta a colocar de la hilera necesitará un recorte, porque su
tamaño será mayor que el espacio que queda por cubrir. Para medir
exactamente la línea de recortar se debe colocar esta loseta desde la
pared hasta donde alcance de la loseta inmediatamente anterior y,
presionando con una regla, cortar allí donde la loseta forme, por el
grosor suplementario, un resalte evidente.
Suponiendo que no encuentre en el mercado
losetas para enmoquetar, o tal vez su presupuesto no alcance para las
mismas, puede comprarla en tiras, no teniendo su fijación demasiadas
dificultades, como veremos a continuación.
Para empezar se une la base de la moqueta
con tiras cortas de cinta adhesiva para que no se mueva, procediendo
entonces a ensamblarla contra una pared fijándola con la cinta adhesiva.
Desenrolle entonces la moqueta hasta la pared contraria, fijándola
provisionalmente con tachuelas. El extremo sobrante en la pared opuesta
se corta como se ha procedido con las losetas.
Teniendo cuidado de ensamblar bien los
costados de la moqueta, se va terminando la habitación de que se trate.
Para encajar la moqueta en umbrales y alrededor de obstáculos siga el
mismo procedimiento que para recortar losetas. Las costuras rectas se
encolan con adhesivo de látex y para moquetas con base de goma se usa
cinta adhesiva.
Si ha tomado usted las medidas correctas y
ha comprado las losetas o las tiras necesarias, en pocas horas tendrá
usted un piso enmoquetado del que su esposa estará satisfecha.
Pero atención. Cuando usted entre en casa
límpiese los zapatos con cuidado en la alfombrilla del descansillo, pues
tampoco es necesario estar dándole todo el día al aspirador.
Reparación de moqueta
Por mucho cuidado que se ponga en la
conservación de una moqueta, con el tiempo algunos fragmentos se
desgastan más que otros, o se ha quemado por un descuido con la punta de
un cigarrillo, o se ha manchado de tal modo que es imposible hacer
desaparecer la mancha.
El trabajo de reparación consiste,
naturalmente, en cortar la parte estropeada y cambiarla por un trozo
nuevo que, lógicamente, ha de ser del mismo color y características de
la vieja. Suponiendo que la diferencia fuera muy notable, se puede
lograr el tono restregando en la moqueta nueva un poco de polvo
humedecido.
El procedimiento para cambiar el trozo
viejo por uno nuevo consiste en cortar un trozo algo mayor del que se
quiere sustituir. Se coloca aquél encima de la parte estropeada,
clavándola con cuatro clavitos, y con la hoja del «cutter», guiada con
una regla, se corta un trozo igual de las dos moquetas, la nueva y la
vieja.
Se sacan a continuación los clavos y la
pieza defectuosa, desprendiendo ésta con alcohol o con un disolvente. Se
rasca el hueco vacío con un cuchillo para quitar los restos de la
moqueta antigua, limpiándolo después con un pincel seco. Luego se
desprende la hoja que protege la parte autoadhesiva de la moqueta nueva
y con mucho cuidado se encaja ésta en el hueco y con un martillo se
golpean los bordes para que queden bien adheridos en el suelo.