CÓMO CLAVAR UN CLAVO
¿TE PARECE FÁCIL?
En
todo trabajo en el que se emplee madera, en un lugar determinado, o en
muchos lugares, hay que clavar un clavo, pues aunque el encolado es un
método bueno de fijación, una unión con clavos es más fácil de deshacer
en un momento determinado.
Hay muchas maneras de clavar un clavo y
esperamos que con los dibujos presentados en este apartado pueda mejorar
su técnica de clavado.
Si se colocan los clavos al tresbolillo se
evita que la madera se astille, cosa muy frecuente de ocurrir en una
persona inexperta. También se evita que la madera se raje si antes de
clavar el clavo se aplasta ligeramente la punta con el martillo.
Los clavos colocados de modo oblicuo
proporcionan una mayor solidez a la unión. Si se quiere embutir la
cabeza del clavo, nada más sencillo que hacerlo sirviéndose de otro
clavo colocado transversalmente.
Si el clavo es demasiado largo y una vez
clavado sobresale por el otro lado, hay que doblarlo y remacharlo,
clavándolo en la madera.
Cuando haya que clavar clavitos de
aquellos que se nos escurren de los dedos al ir a golpearlos, con el
consiguiente riesgo de golpearse uno el dedo, una buena solución es
sujetar el clavo con un trozo de cartulina.
Y recuerde: Todas las maderas pueden
clavarse.