¡INVITADO A UNA
FIESTA!
¿CÓMO DEBO COMPORTARME?
Las
llamadas “normas sociales” parece que ya no están de moda. Muchas de
ellas vienen de tiempos muy antiguos y pensamos que son costumbres
caducas. Incluso muchos las evitan pensando que es preferible exhibir
una actitud personal que le muestre ante los demás como una mujer o un
hombre de “ideas propias”. Se trata de un grave error. Aunque en las
películas siempre da muy buenos resultados, en el mundo real, ante una
persona con educación, que jamás le llamará la atención sobre su
actitud, quedará como un patán o un mentecato. Imagínese que ocurrirá si
de esa persona depende su futuro empleo o un ascenso en el trabajo
actual.
Estas normas se establecieron para evitar
problemas, situaciones tirantes y conflictos que, además deben demostrar
ante los demás nuestra valía personal, el respeto que tenemos por
nuestros semejante y el autocontrol que poseemos. En muchas ocasiones
nuestra inteligencia será medida por cómo seamos capaces de aplicarlas.
Si no le indican el vestuario no intente
impresionar con su ropa. En una boda, por ejemplo, no olvide que los que
deben destacar son los novios y los padrinos, no intente sobresalir
tanto que lo puedan confundir con uno de ellos. Tampoco caiga en el
exceso contrario y lleve una ropa
capaz de hacerles pensar que no se ha cambiado para la ocasión.
La puntualidad es importante. La cortesía
permite un retraso máximo de diez minutos. Jamás se presente antes de la
hora fijada.
Si decide llevar un pequeño regalo, o las
circunstancias lo obligan, procure que no sea un postre o una botella de
vino; a no ser que tenga la confianza necesaria con sus anfitriones o lo
haya convenido antes con ellos. El regalo debe entregarse a la señora de
la casa, y solo se lo dará al señor si la fiesta esta dedicada a él.
Los hombres se saludan estrechándose la
mano de forma firme pero sin apretar en exceso. Es muy desagradable
notar una mano fofa y sin vigor. Las mujeres deben besarse al
saludarse, siempre sin prácticamente rozarse para evitar estropear el
maquillaje. Tanto hombres como mujeres, cuando saluden a la anfitriona,
pueden besarla si tienen confianza con ella, de lo contrario una ligera
inclinación de cabeza será suficiente.
En las presentaciones debe presentar a la
persona más joven a la de más edad, el caballero a la dama y la de menor
rango social a la de mayor.
Coma o beba con moderación. Cuando no
quiera algo simplemente diga “no, gracias” evitando gesticular o hacer
muecas. No pregunte por los ingredientes de un plato mientras come. Si
está muy interesado en la receta puede preguntar por ella después,
siempre que esté seguro de que la anfitriona es la que lo cocinó.
Si necesita ir al baño no se le ocurra
anunciarlo con comentarios “graciosos”; simplemente diga “¿me disculpan
un momento?.
Puede provocar sin intención un pequeño
accidente, como derramar el vino, manchar un vestido o romper una copa;
entonces pida disculpas y ofrézcase con sinceridad a reparar el daño
causado, siempre sin insistir demasiado.
A la hora de la despedida diga “adiós” con
sencillez y sin hacerlo largo. No se quede a solas con las personas que
le han invitado. Simplemente agradezca la invitación y si le ha gustado
algo no lo elogie en particular, no se refiera a algo específico,
realice el elogio en general por la fiesta.