APRENDE A RECONOCER
UNA ASFIXIA
Cuando
la respiración es muy dificultosa o se detiene, las células del cuerpo
no pueden recibir el oxígeno que necesitan: es la asfixia.
La asfixia, pone en peligro la vida de la
persona si no es socorrida en los minutos inmediatamente posteriores a
la detención de la respiración. En efecto, el cerebro y el corazón son
particularmente sensibles ala falta de oxígeno. Ésta es la razón por la
cual el sujeto asfixiado pierde rápidamente el conocimiento, se desploma
y entra en coma; su corazón se detiene dos o tres minutos después del
paro respiratorio, y si el cerebro no recibe oxígeno, por detención de
la circulación sanguínea, durante más de tres minutos, las células
cerebrales mueren.
En consecuencia, hay que actuar muy
rápido, y para ello es preciso saber reconocer una asfixia desde las
primeras señales:
- La falta de oxígeno entraña una
aceleración de la respiración, que se vuelve superficial, jadeante.
- Las uñas de los dedos, los labios, los
lóbulos de las orejas y la punta de la nariz se vuelven azulados.
- Después de un tiempo variable, según la
causa de la asfixia, el individuo pierde el conocimiento y a
continuación se detiene la respiración.
- El pecho y el vientre ya no se mueven.
- Ningún aliento escapa de la boca de la
víctima (ponga su mejilla o un espejo de la boca del accidentado).
- Más o menos tres minutos después, el
corazón cesa de latir, ya no se encuentran los pulsos de la víctima.
Ponga los dedos a los lados de la tráquea,
a la altura del cuello (carótidas) o en el hueco de la ingle (arteria
femoral).
- Ya no se escuchan los latidos del
corazón, al poner la oreja contra el pecho de la víctima, a la altura
del seno izquierdo.
- Las pupilas de la víctima están
dilatadas y ya no se contraen ante la luz.