¿PIEL ENVEJECIDA O
DESHIDRATADA?
Descubrir
a tiempo la deshidratación es fácil, basta observar si tu piel está
flexible o por el contrario aparecen arrugas finas al deslizar los dedos
sobre ella.
La piel del contorno de ojos es la primera
en notar los efectos de la deshidratación. Por ello debes protegerla con
un producto no graso, aplicándolo de dentro hacia fuera siguiendo la
dirección contraria a la tendencia natural de la caída de la piel.
La piel deshidratada grasa presenta
brillo, pequeñas manchas y rojeces, poro dilatado y tacto descamante.
La deshidratación en la piel seca se
manifiesta con un aspecto mate, poros cerrados, tacto áspero y en
ocasiones pequeñas manchas especialmente en la zona de los pómulos.
Para solucionar el problema de la piel
deshidratada, además de disponer de los productos necesarios para ello,
como leche limpiadora y tónico adecuados a tu tipo de piel, crema
antiarrugas e hidratante para el contorno de ojos, ampollas de colágeno,
crema exfoliante y una mascarilla, te proponemos que pongas en práctica
los siguientes consejos:
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Realiza
una limpieza profunda de tu piel tanto al levantarte como al acostarte,
eligiendo siempre los productos adecuados a tu tipo de piel.
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El aporte
extra de colágeno en forma de ampollas dará a tu piel el cuidado con
profundidad necesario para conseguir una mayor elasticidad. Aplícala con
toques ligeros hasta su total penetración.
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Una vez
por semana es recomendable que te apliques una exfoliación para eliminar
pequeñas descamaciones y todas aquellas células muertas depositadas en
la capa superficial de tu piel.
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A
continuación aplícate una crema hidratante seguida de una mascarilla
descongestiva que te ayuda a recuperar los niveles normales de agua en
la piel.