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La
mordaza o el “barbero de hierro”. Éste
artilugio sofocaba los gritos de los condenados para que no estorbaran la
conversación de los verdugos. La "caja" de hierro del interior
del aro es embutida en la boca de la víctima, y el collar asegurado a la
nuca. Un agujero permite el paso del aire, pero el verdugo lo puede tapar
con la punta del dedo y provocar la asfixia. A menudo los condenados a la
hoguera eran amordazados de esta manera, sobre todo durante los autos de
fe, porque sino los gritos interferirían con la música sacra.
Giordani Bruno, culpable
de ser una de las inteligencias más luminosas de su tiempo, fue quemado
en la plaza del Campo dei Fiori en Roma en 1600 con la mordaza de hierro
provista de dos largas púas, una de las cuales perforaba la lengua y salía
por debajo de la barbilla, mientras que la otra perforaba el paladar. Reproducción
de un original del siglo XVI, hecho en 1857 para una exposición de
historia ciudadana en Bamberg, Alemania.
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