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La
pera oral, rectal y vaginal. Éstos
instrumentos se usaban y aún se usan en formatos orales y rectales. Se
embutían en la boca, recto o vagina de la víctima, y allí se
desplegaban por medio de un tornillo hasta su máxima apertura. El
interior de la cavidad quedaba dañado irremediablemente. Las puntas que
sobresalen del extremo de cada segmento servían para desgarrar mejor el
fondo de la garganta, del recto o de la cerviz del útero.
La pera oral normalmente
se aplicaba a los predicadores heréticos, pero también a seglares reos
de tendencia anti ortodoxas. La pera vaginal, en cambio, estaba destinada
a las mujeres culpables de tener relaciones con Satanás o con uno de sus
familiares, y la rectal a los homosexuales pasivos.
Pera veneciana, 1575-1700.
Segmentos de la llave de bronce, tornillo de hierro. Procede de una
colección privada italiana.
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