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Armas
de carceleros. Las
armas para carceleros se distinguen de las armas militares porque no son
adecuadas para la guerra, ya que los enemigos van provistos de corazas y
armados, pero son muy útiles para controlar la turba de prisioneros
semidesnudos, evidentemente desarmados.
En el
"agarracuellos" (a la izquierda) se puede observar el aro con la
abertura en forma de trampa a un extremo de un asta de dos metros de
longitud. Un preso, o cualquier fugitivo que intentara escapar de un
alguacil escondiéndose entre la multitud, es fácilmente capturado: una
vez que el cuello es aferrado por la trampa, no hay otra posibilidad que
seguir al captor. El
"agarracuellos" es usado todavía en centenares de cárceles, y
muchas veces forma parte del equipo de las fuerzas antidisturbios. Las
versiones modernas incluyen, en algunos casos, el uso de electricidad.
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