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Pinzas,
tenazas, cizallas se utilizaban al "rojo vivo", aunque también
frías para lacerar o arrancar cualquier miembro del cuerpo humano, y eran
otro elemento básico más entre las herramientas de todo verdugo.
Las tenazas se utilizaban
preferentemente ardiendo para las narices, dedos de las manos y pies y
pezones. Las pinzas alargadas, (como el cocodrilo de la fotografía), servían
para desgarrar o abrasar el pene.
Como queda explicado en la
parte de la pera oral, rectal y vaginal, los genitales masculinos siempre
han gozado de una especie de inmunidad. Sin embargo, en toda la larga
serie de torturas, también se dan raros casos de castración, extirpación
del pene e incluso amputación de la tríada completa. Las partes
seccionadas a menudo eran quemadas dentro del puño de la víctima.
Éstos castigos no se
aplicaban por actos de violencia contra la mujer como se podría pensar,
sino más bien por intentos de violencia o conspiraciones contra
gobernantes o príncipes. La violación extra-matrimonial raramente era
castigada, y la violación matrimonial siempre ha sido sacrosanta. Pinzas
usadas en Europa en general, 1500-1800.
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