GEBI
Grupo Editorial Bitácora
Publicaciones Electrónicas

VISITA A NUESTROS PATROCINADORES


E-mail

Volver a La Cámara del Tiempo

Buscar

Volver a la galería

 

 

Una tortura fundamental, que a veces constituía únicamente una preparación de la víctima para posteriores tormentos, era la dislocación de los hombros mediante la rotación violenta de los brazos hacia atrás y arriba. El suplicio del péndulo es (como tantas otras torturas) barato y eficiente. No necesita equipos complicados. Las muñecas de la víctima se ataban por detrás de la espalda, y en esa ligadura se añade una cuerda y se iza. Inmediatamente, los húmeros se desarticulan junto con la escápula y la clavícula. Tal dislocación producía horribles deformaciones, a menudo permanentes. La agonía se podía estimular mediante pesas agregadas progresivamente a los pies, hasta que al fin el esqueleto se desmembraba. Al final, la víctima, paralizada, moría.

 

Volver a la galería

 

E-mail

Volver a La Cámara del Tiempo

Buscar

VISITA A NUESTROS PATROCINADORES