Son muy
pocos los datos conocidos de Jeroen van Aken, más conocido como el Bosco. Su
ciudad natal fue S-Hertogenbosch situada en las cercanías de Amberes. Su abuelo
fue el conocido pintor Jan van Aken, autor de un impresionante cuadro sobre la
crucifixión de Cristo.
Para unos
el Bosco estaba loco, para otros se trata de un genio. Lo cierto es que su obra
resulta inquietante para todo aquel que la contempla. Su crítica social puede
observarse claramente; sin embargo, lo que capta rápidamente nuestra atención
son los pequeños y sorprendentes detalles de sus cuadros. Junto al tema
principal podemos ver diminutas representaciones de hechos que algunos
consideraron muy molestos: secuestros de niños y abusos infantiles, asesinatos
o maltrato de las mujeres. Por mucho que
mires detenidamente su obra siempre encontrarás nuevos detalles que se te
pasaron por alto la primera vez. Loco o genio, el bosco, no tuvo reparos en
denunciar lo que los demás querían ocultar.
Su
influencia sigue llegando hasta nuestros días. El mundo del comic y los juegos
de ordenador está lleno de ella. Sus mundos, ángeles y demonios siguen
influyendo en la imagen que tenemos de ellos. No hay campo que se escape al
Bosco. Incluso la parapsicología encontró en él una fuente para representar
los fenómenos extraños.
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