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"Tumbas sin nombre": El bigote de la discordia
Lola Cárdenas
Publicado originalmente en:
http://locomundo.blogspot.com/2005/07/tumbas-sin-nombre-el-bigote-de-la.html
"Tumbas sin nombre" es el título que recibe un ladrillo de 285 páginas firmado por Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández acerca del fenómeno de las caras de Bélmez. Las malas lenguas cuentan que Iker puso poco más que su nombre, su cara en las fotos y algunas líneas, pero dejaremos los cotilleos para cuando hable de mi viaje a Bélmez.
En dicho libro se plantea una hipótesis cuanto menos, "arriesgada" para explicar qué son las caras de Bélmez: afirman, tras una sesión de hipnosis, que las caras de Bélmez son los rostros de algunos parientes de María Gómez Cámara, muertos en la Guerra Civil, en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza, saldándose con la muerte de mucha gente, entre ellos una hermana de María, el marido de esta hermana, y cinco de las siete hijas que tenía la pareja. Este marido era guardia civil, dato que resulta relevante en esta entrada.
El libro desarrolla el asedio con unos cuantos puntos más bien fantasiosos, referidos a cómo vivieron las víctimas la tragedia y sus últimos momentos, pero no entraremos en esos detalles. Si no fuera por el tema que trata, pasaría por una novela más, porque la trama es bastante inverosímil como para creer de verdad que estamos ante una investigación.
La cuestión es que en ese libro se hace un análisis comparativo de las caras de Bélmez con fotografías de los familiares de María muertos en aquel asedio. Y hay una comparativa especialmente chocante: la del guardia civil con "La Pava".
Isabel Chamorro, una de las dos supervivientes, sale en el libro con un cuadro de familia, donde están las fotografías de sus padres y hermanas muertas. Ese cuadro de familia está compuesto de trozos de fotografías, como podemos ver:
Página 20 del libro. Fotografía más grande,
aquí.
Abajo a la izquierda se ve a la madre. Su cara fue tomada de la siguiente fotografía, donde fue fotografiada junto a su marido y una hija pequeña. Esta fotografía es bastante anterior al asedio:
Página 47 del libro. Fotografía más grande,
aquí.
Cabe pensar que la fotografía del marido la tomaron de la misma (¿por qué no?) e, incluso, a pesar de los hábiles brillos que no permiten apreciarlo del todo bien, se puede afirmar con cierta confianza que estamos hablando de la misma fotografía (se ve mejor en la versión grande, obviamente).
Señalo dos detalles: el bigote del guardia civil está hacia arriba, y su boca aparece cerrada. Los propios autores señalan que lo del bigote era reglamentario, en la página 47: "Miguel -con el bigote engominado hacia arriba, tal y como ordenaba el reglamento- y María".
Así que ahora veamos la fotografía donde lo comparan con "La pava":
Página 30 del libro. Fotografía más grande,
aquí.
Yo observo algo extraño. Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote... está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la "del bigote hacia arriba", vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada.
La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber.
Por ello, esta transición no deja de ser una mera anécdota más que una demostración de nada:
Página 128 del libro. Fotografía más grande,
aquí.
Pronto, más datos sobre la "comparativa" de estas imágenes y las caras de Bélmez de parte de uno de los compañeros de la central de enlaces críticos con la pseudociencia.
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