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¿DÓNDE ESTABA EL DORADO PUNT?
José Ferrer


Los indicios que nos conducen al misterioso y dorado Punt son un resto de lápiz labial, hecho con utilización de antimonio y encontrado en una pequeña vasija de afeites; la tablilla funeraria del piloto de una nave egipcia, y las construcciones de una reina egipcia que probablemente fue asesinada por su marido. Hatsepsut fue faraona en el país del Nilo entre 1511 y 1480 a. de C. El gobierno de esta mujer hábil, enérgica y de altas dotes fue eficaz y de ningún modo belicoso. Al mismo tiempo, su vida y su actuación se vieron rodeadas por la tragedia.

Su padre, Tutmosis I, había liberado al país de los 150 años de dominio extranjero bajo el pueblo pastor asiático de los hicsos, y había fundado de nuevo la antigua posición de Egipto como potencia mundial. Su herencia tuvo que ser entregada al único hijo de su matrimonio, Hatsepsut. Sin embargo, las mujeres solamente podían ser «grandes esposas reales», de acuerdo con el derecho estatal. Hatsepsut se contentó sólo temporalmente con este rango, al principio de su matrimonio con Tutmosis III, sobre cuyo origen nada se sabe con seguridad.

De todos modos, Tutmosis III no parece haber sido un soberano enérgico, ya que Hatsepsut, apoyada por su canciller Senmut, que también debía de ser su favorito, empuñó las riendas del Estado hasta que finalmente adoptó el título de faraón. Tutmosis debió haberla odiado profundamente. Después de su eliminación, sobre cuyas circunstancias no se sabe nada exacto, hizo destruir y desaparecer todas las imágenes de Hatsepsut. Pero no pudo hacer desaparecer el recuerdo de la reina.

Al oeste de Tebas, en el curso superior del Nilo, se encuentra el valle rocoso de Dér el-Baharí. Hatsepsut construyó aquí un gigantesco templo funerario en el que quería enterrar a su padre y que, cuando llegara el momento, también le serviría a ella como tumba. Este templo, construido ante una pared rocosa cortada a pico fue considerado por la faraona como «jardín de las delicias del dios Amón» y sus terrazas escalonadas como «terrazas de mirra» del legendario país del Punt, del que antiguamente habían llegado los dioses.

Como en Egipto no habían árboles de mirra, Hatsepsut decidió equipar una expedición para ir al Punt. La flota regresó abundantemente cargada. El informe de palacio dice: «Desde que viven los reyes, nunca se lea han traído cosas similares» Junto a los árboles de mirra, traídos por orden de la faraona, las cinco grandes naves de treinta remeros trajeron a Tebas marfil y madera de ébano, plata y oro, maderas olorosas y resina de mirra, canela, panteras y babuinos.

La expedición al Punt se llevó a cabo en el año 1493 a. de C. Con seguridad, las naves no emprendieron el viaje a la ventura. Por relatos transmitidos se sabía exactamente dónde se encontraba el dorado Punt. Solamente conocemos la tablilla funeraria citada anteriormente. Esta había sido hecha para un piloto llamado Knemhotep que debió de morir alrededor del año 2300 a. de C. Según la inscripción de la tablilla, Knemhotep viajó con su capitán Hwj once veces hacia el Punt, mucho antes que la expedición de Hatsepsut.

La poseedora de la pequeña vasija de afeites sobre la que se ha hablado al principio, debió de ser una contemporánea de Knemhotep. Gracias a una investigación más detallada, un científico descubrió residuos de antimonio en los restos de los afeites para las mejillas.

En el año 2300 a. de C. las existencias de antimonio se encontraban muy lejos de Egipto, en Rhodesia del Sur y en el Transvaal, a unos 500 km hacia el interior, en el bajo curso del Zambeze, o sea a unos 8000 km de distancia del Mar Rojo. Y en esta zona, el país de los mashona, también había ricos yacimientos de oro.

¿Eran el Punt y las comarcas auríferas del Zambeze un mismo país? Actualmente, no se puede tal cosa afirmar con seguridad. A menudo, se defiende también la opinión de que el Punt se debe buscar en la misteriosa región de Zimbabwe. Lo que sí se sabe es que después de la trágica muerte de Hatsepsut continuaron enviándose expediciones al Punt.

Según nos informa un documento, Ramsés III fundó hacia el año l180 a. de C. incluso una colonia de mineros egipcios en un país del oro situado muy hacia el sur. No mucho después, otro pueblo se introdujo en el comercio africano.

Desde Ascongaber, en el golfo de Aqaba, los fenicios emprendieron un viaje del que se dice lo siguiente en el capítulo 9 del primer Libro de los Reyes de la Biblia: «el rey Salomón construyó una flota en Esyón-Guébes, que está cerca de Elat, a orillas del mar de la Caña, en la tierra de Edom; Hiram envió a las naves a sus servidores, marineros, conocedores del mar, con los servidores de Salomón. Llegaron a Ofir, y trajeron de allí cuatrocientos veinte talentos de oro que llevaron al rey Salomón» El nombre de Hiram, que prestó al rey sabio sus marineros, se refiere al rey Tiro de Fenicia, soberano sobre una importante potencia naval. ¿Adónde fue con las naves de Salomón? ¿Dónde estaba Ofir? Este país del oro ha sido buscado desde hace tiempo en las costas de Arabia del Sur. En la zona interior de Massasua existieron antiguamente minas de oro. Pero el largo período del viaje no está de acuerdo con esto.

A la Arabia del Sur se podía llegar en 65 días recorriendo un camino de caravanas de 2500 km de longitud. La expedición a Ofir, por el contrario, estuvo ausente durante varios años.

Los datos bíblicos se acoplan mejor a las minas auríferas del Zambeze o de Zimbabwe. En tal caso, Ofir equivaldría a Punt. De cualquier forma, el llegar a esta conclusión no nos ayuda demasiado. No sabemos ni dónde estuvo 0fir, ni dónde se encontró el Punt.

Si sustituimos Ofir por Punt se nos plantea la cuestión de saber cómo pudo el rey Salomón enterarse de la situación del país del oro. Salomón (972-939 a. de C.) era el yerno del faraón Psausenne II. Este lazo familiar pudo haber conducido a una revelación de la fuente de donde se extraía el oro. Posiblemente, también tenía motivos políticos. Asiria, al este de Israel, estaba convirtiéndose en una nueva gran potencia. Salomón consideró que era mejor aliarse con el país del Nilo. En vista de una constelación política de tal orden, los fenicios pudieron haber llegado a las mismas conclusiones. Su colaboración con Salomón se aparta por completo de sus costumbres normales, basadas en la navegación marítima por sus propios medios.

Por otra parte, la colaboración fenicioisraelita no duró mucho. Un siglo después de Salomón, los israelitas, gobernados por el rey Josafat, intentaron encontrar por sí solos el camino hacia 0fir. Pero las naves se partieron antes de la salida. ¿Qué controversias políticas se ocultaban tras esta catástrofe?

¿Habían sido abandonados los israelitas por los fenicios, que pensaron hacer el negocio por sí solos? ¿O habrían intentado los israelitas apartar a los fenicios, que dependían de ellos, ya que Israel dominaba el golfo de Aqaba? Los sirios conquistaron esta zona hacia el año 730 a. de C. Se suspendieron las expediciones a Ofir y el país del oro se hundió en las tinieblas del olvido.

Sólo durante el siglo X d. de C. los árabes volvieron a descubrir los campos de oro sudafricanos. Pero tampoco sabemos por ellos hacia dónde se dirigió el viaje. Así pues, la cuestión de dónde se encuentra el Punt sigue sin aclarar.

Únicamente podemos suponer que los egipcios, fenicios y árabes fueron al África oriental en busca de tesoros, y ni siquiera se puede afirmar con toda seguridad que Ofir y Punt son nombres diferentes referidos al mismo país del oro.


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