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EL PRIMER ARTÍCULO QUE SE ESCRIBIÓ SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
16-09-1971
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Doña María López
Cámara* con el |
IDEAL
EN BÉLMEZ DE LA MORALEDA (JAÉN) YA HAY PEREGRINACIÓN
UN “ROSTRO” QUE APARECE Y DESAPARECE
“Se me apareció de pronto mientras guisaba” afirma doña María Gómez
- Nadie sabe dar una explicación sobre el fenómeno
-Algunos opinan que puede ser un truco publicitario
-“No es una pintura”, afirma un pintor del pueblo, Rodríguez de la Torre
- Ya se venden fotografías a diez pesetas y a algunos se les cobra la entrada a duro.
EL GRABADO FUE RASPADO, SE LE ECHÓ YESO Y LA FIGURA VOLVIÓ A APARECER
Del enviado especial de IDEAL, ANTONIO RAMOS
Fotografías: Torres Molina
Unos dicen que un “milagro”, una fetichería... Otros que un disparatado truco para engañar a personas incrédulas. La gente, en Bélmez de la Moraleda, pueblo de la provincia de Jaén, dice y dice, y mientras tanto, se ha provocado una pequeña, pero creciente peregrinación hacia una casa en cuya cocina, “misteriosamente” ha aparecido en la peana del fogón la pintura de un exótico “rostro”, que, afirman es imposible borrar. Se raspa, desaparece, y vuelve a aparecer.
La gente acude continuamente desde hace veinte días que se produjo el fenómeno, al número e de la calle Rodríguez Acosta del pueblo. Se han montado ya dos “negocios” de fotografías se organizan excursiones desde los pueblos vecinos hasta Bélmez, se piensa en la promoción turística, la gente ni opina sobre el asunto...
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Este es el rostro que |
UN MISTERIO
Nosotros fuimos hasta el lugar formando parte de una peregrinación que partió desde Guadahortuna. En la extraña casa encontramos a muchos curiosos que observan asombrados el “rostro”. La propietaria de la casa, doña María Gómez, de 52 años –su esposo, don Juan Pereira Sánchez, de 74 años, se encontraba fuera del pueblo- nos lleva hasta el lugar.
El “rostro” está allí, sobre la peana de la cocina, sobre una fina capa de cemento. No se sabe si es un cuadro, si es una estampa pegada... Un misterio.
“SE ME APARECIÓ”
-Mire usted -nos explica la señora-, así se me apareció hace veinte días. Yo estaba guisando en mi hornilla de butano. Primero, me creí que estaba mareada... Luego, llamé a las vecinas y vimos que era un rostro. Yo no sé si es un santo, si un demonio o lo que es... un “rostro”. La gente viene a verlo: algunos dicen que ke da un aire al Señor de la Vida, que lo quemaron en la guerra...
-No, señor, creáme –continúa- no es ningún truco. Nosotros somos todos gente honrada. Sobre esta chimenea siempre hemos hecho fuego con leña. Nunca hemos visto nada. En mi familia no hay pintores, somos gente humilde que apenas si sabemos hacer la “o” con un canuto. Pregunte usted si quiere.
En el pueblo nos lo confirman. Los propietarios de la casa donde apareció el “rostro” son personas buenas, sencillas y honradas. “No cabe en esa familia –dicen- engaños” La mujer, porque se las han llevado, vende fotografías en su casa, a diez pesetas cada una. Las fotos, una de un fotógrafo de Huelma, y otras de uno de Bélmez, se venden también en otros pueblos.
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Grupo de curiosos a la
puerta de la casa en |
ERA UN CEMENTERIO
El misterio se agrava cuando la señora nos cuenta que por aquella zona del pueblo, hace cuatro siglos, había un cementerio y que solamente hace un año que hicieron nueva la peana del fogón de la cocina. Quiere esto decir que el “rostro” ha debido ser realizado hace menos de un año; porque aparece sobre la nueva peana. A los cinco días de aparecer, lo rasparon le echaron una capa de yeso y volvió a surgir.
-Yo mismo le eché la capa de yeso –afirma don Sebastián Fuentes León, albañil-. Le echamos la capa de yeso y volvió a aparecer. Yo, desde luego, no me lo explico.
Sobre el grabado han colocado ahora un cristal por orden de las autoridades. Al parecer, ya ha sido enviado material del que está compuesto el grabado a Madrid, para ser detenidamente analizado.
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Base de la chimenea donde apareció el rostro grabado |
“NO ME DA MIEDO”
La señora atiende gustosa a todos los “peregrinos” que llegan.
-No me da miedo –nos dice- porque como no se mueve. A mis hijos sí les da, y están algo preocupados.
-¿Cobra a los visitantes?
-Mire usted, no. Los domingos como viene gente de fuera, me suele dar un duro cada uno.
De Ubeda y de Jódar se han organizado excursiones para ver el “rostro”. Continuamente llega gente al pueblo atraída por el extraño fenómeno.
UN PINTOR
En un bar del pueblo nos dicen que desde que apareció el “rostro”, las ventas aumentan. La gente, sin embargo está realmente preocupada.
Don Manuel Rodríguez, quien ha hecho las fotografías del “rostro” y las tiene a la venta, afirma:
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Nota de portada |
-Esto no lo he hecho en plan de negocio. No puedo dar una explicación sobre el asunto. Mi hijo, que es pintor, dice que, desde luego, no es una pintura, y que sobre el caso, sólo los técnicos podrán dar una explicación.
-¿No puede tratarse de alguien que haya querido montar un negocio?
-No lo sé. Se dicen tantas cosas... También dicen que puede ser que lo haya pintado mi hijo para que yo monte el negocio de las fotografías.
Por teléfono nos ponemos en contacto con el hijo del señor Rodríguez, pintor Rodríguez de la Torre, quien nos dice:
-Desde luego, no es una pintura, no es óleo, ni carboncillo. Yo no sé lo que es. Habrá que analizarlo químicamente para dar una explicación exacta.
-Algunos dicen que, a lo mejor, lo ha pintado usted.
-Dicen tantas cosas...
AUMENTAN LOS PEREGRINOS
Ya van veinte días. Los peregrinos aumentan. El “rostro” es continuamente visitado. Unos dicen que es un “santo”; otros, que un “diablo”... La gente piensa. Nadie sabe dar una explicación. Las fotografías se venden a diez pesetas, y las ventas aumentan en los bares. Algunas personas que nos acompañan nos dicen que esto es realmente un misterio peligroso, que las autoridades deberían tomar cartas en el asunto...
Nosotros sólo podemos decir que hemos visto el “rostro” sobre la peana de la cocina de doña María Gómez Cámara y que es muy difícil saber lo que es aquello. ¿Quizá un truco publicitario de un listo? No lo sabemos.
* Error en el apellido cometido en el píe de foto original.
Artículo facilitado por Fernando Frías Sánchez
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