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   De los grandes árboles del conocimiento médico, la medicina sufí ha sido hasta la fecha el gran desconocido del público occidental. Casi todos habrán oído hablar de medicina tradicional china o hindú (ayurveda), pero apenas una sola palabra de métodos curativos de la tradición mística islámica.

     ¿Existe entonces una medicina sufí? Sí, sin la menor duda y además se trata de una de las medicinas naturales más prácticas y económicas.

     La medicina actual le debe mucho al Islam, y concretamente al Islam español de Al-Andalus. La verdadera medicina de occidente, proviniente de Egipto y Grecia, la ESPAGIRIA pudo retornar de nuevo a Europa de la mano de los médicos y los alquimistas andalusíes, que la conservaron y desarrollaron con excelentes resultados.

     Ya cuando los reyes católicos tomaron el Reino de Granada, mandaron a quemar todos los tratados de la ciencia religiosa, jurídica y filosófica de las bibliotecas Reales, pero ordenaron salvar los numerosos tratados de medicina. La superioridad de la medicina islámica era tal en aquellos tiempos, que incluso en épocas de guerra hubieron reyes cristianos que se aventuraban a cruzar al otro bando para hacerse curar por los médicos musulmanes.

     Los sanadores espirituales heredaron los métodos que los mensajeros de Dios habían usado, y de una generación a otra han practicado esos métodos hasta el tiempo actual. En la tradición sufí, los sanadores utilizan tanto los remedios naturales como métodos espirituales

     El profeta Jesús (la paz sea con él) es un ejemplo perfecto de esta medicina profética, siendo sus curaciones asombrosas lo que más recuerdo ha dejado de su singular misión.

     La medicina profética cura por medio de la sintonización  del paciente con el centro del orden cósmico, el Absoluto, Dios (Allah en árabe) y los medios pueden ser extremadamente simples a veces.

     En los tiempos del Profeta Jeremías -la paz sea con él- cuando alguien se hallaba padeciendo una enfermedad, lo primero que hacía era visitar un maestro en religión. Conocían que seguir sus consejos espirituales era lo que primero iba a devolverles la salud. Después, un tratamiento paliativo podía ayudar. Pues no es el medicamento el que cura sino Dios por medio de ese medicamento.

     Así pues tanto Jesús (l.p.s.c.e) como Muhammad (l.p.s.c.e.) acabaron por traer a la tierra inmensos conocimientos de medicina que los sufis fueron desgranando a petición de aquellos que les pedían ayuda para curar sus enfermedades.

     Las tradiciones proféticas nos han legado también un amplio conocimiento sobre medicina preventiva y en nuestros días a muchos les resultan extrañas algunas prohibiciones por ejemplo de alimentos, ya que la moderna ciencia de la nutrición valora a todos los alimentos por igual, considerando solo su contenido en unas u otras sustancias que ella misma establece. Esto no debería ser tan difícil de comprender por nosotros los "occidentales" pues son las enseñanzas proféticas las que están en la base de que se nos haga tan difícil aceptar que se puedan comer perros, gatos o serpientes, como ocurre en las culturas de las tradiciones no proféticas.

 

     La salud es una realidad fundamental en la vida humana, habiéndose convertido también como tantas cosas hoy, en motivo de negocio. Algunos países del tercer mundo gastan más de la mitad de su presupuesto nacional en comprar medicamentos, y las industrias farmacéuticas nos instan a ser constantes consumidores de sus productos químicos. Pero el cuerpo humano es de una "sustancia" distinta a la de estos productos de laboratorio. Y solo medicamentos naturales, de nuestra misma "sustancia", sirven para traer la curación sin perjudicarnos gravemente. Cualquier médico sabe que la cantidad de enfermedades causadas por las medicinas modernas es mucho mayor que las enfermedades que tratan de curar.

     Por ello los medicamentos sufís son todos productos naturales, sin ningún proceso adicional ajeno al del Creador. Estos medicamentos son muy económicos, pues ya la mayoría usted puede encontrarlos hoy en su despensa: limón, ajos, pepinos, membrillo, sal, miel, comino, clavo, agua fría y caliente, algodón, manzanilla, etc. También hay medicinas espirituales que utilizan la energía latente en el paciente. En las diferentes culturas esta energía es conocida por diferentes nombres:

 

                   Ki                    en                     Japonés

                  Chi                   en                      Chino

                Prana                 en                      Hindi

                Qudra                 en                      Árabe

 

      Puede administrarse mediante oraciones, mantrams, dádivas a los vecinos, etc, etc.

     Además se pueden utilizar numerosos recursos chamánicos, pues el Islam, extendido en un principio por Europa, África y Asia, respetó todos los métodos medicinales autóctonos, como todo lo anterior que no fuera manifiestamente en contra del Islam. Por ello la medicina sufi dispone de un arsenal de tratamientos ilimitado, una posibilidad de cura para cada mal, incluidas las nuevas enfermedades emergentes y un sistema de prevención y reconexión con el principio original, de cuyo abandono son producto en suma nuestras enfermedades y los padecimientos.

     Esta medicina es, como todo en el sufismo, algo vivo, y por lo tanto el mejor consejo es el que un sabio del momento con discernimiento espiritual pueda darnos en el caso concreto. En ausencia de un Maestro Sufí que tenga el poder de aconsejar tratamientos para su enfermedad, una recopilación de tratamientos dado por uno de estos Sheikhs podría servirnos. Sólo existe un libro de  estos escrito en español de un Maestro sufí contemporáneo vivo, Sheikh Nazim. El libro se titula "La Medicina de un Sheikh." En él se tratan más de 150 enfermedades con remedios dados sobre casos reales. Desde enfermedades simples a las más graves además de una reflexión de un alto contenido espiritual sobre el problema de la salud en nuestros días.


     Para hacer un pedido del libro "La Medicina de un Sheikh" envíen un e-mail a kld@ctv.es solicitando información o escriban a Centro Sufí Naqshbandi, C/. Blanes 5 Pta 6 ,Valencia 46001, España. El precio, 750 Ptas con gastos de envío incluidos para España y 5$ para América puede enviarse por transferencia bancaria a la cuenta 2077-0755-2-7-1100385333  cuyo titular es el Centro Sufi Naqshbandi Valencia-Samarqand.


 


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