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UNA LLUVIA NEGRA |
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En un momento anterior,
hablamos de extrañas lluvias ocurridas en diversas partes del mundo, y en épocas
distintas. Nuestro patrono, Charles Fort, recogió infinidad de ellas en su libro
“El Libro de los Condenados”; incluyendo también las de aguaceros de color
negro.
Algunos
amigos, cuando elaboraba esta sección, me decían que esas cosas no podían
haberse producido tan a menudo como cuenta Fort, y aún menos en estos tiempos.
“Yo nunca he visto una cosa así” –me decían algunos. “Jamás he leído cosas de
esas en la prensa” –me decían otros. Yo les aducía que su atención no estaba
concentrada en estas cuestiones, y tal vez por eso no se percataban de ello
cuando los rotativos las sacaban en sus páginas. Pues bien, he aquí una noticia
aparecida el 3 de diciembre de 2000, en el prestigioso periódico CNN (www.cnnenespañol.com),
sobre una de estas lluvias negras tan misteriosas.
BOGOTA – Una espesa lluvia de color negro que cayó el sábado en una región del
noroeste de Colombia, cerca de la frontera con Venezuela, causó temor entre los
pobladores de la zona, informaron medios locales.
La
lluvia que se registró en el departamento de Arauca, oscureció las calles y los
techos de las casas en medio del día soleado, aseguraron personas que se
comunicaron con la radio local Radionet.
Un
científico consultado por la emisora sostuvo que el hecho es conocido como
“lluvia ácida”.
“Hace
prever que sea una nube con compuestos fotoquímicos, producto probablemente de
algún incendio forestal o de humos de algunas fábricas y en el momento de
precipitar es lo que nosotros conocemos como “lluvia ácida”, dijo Leonardo
López, del Instituto de Estudios Ambientales de Colombia.
Los
pobladores mostraron temores de que el efecto proviniera del Nevado de Cocuy,
que se encuentra muy cerca de la zona.
Sin
embargo, López descartó que tuviera relación alguna.
“Hasta
el momento no hemos tenido ninguna noticia acerca de la posibilidad de que haya
un tipo de fumarola a algún tipo de emisiones del Nevado”, sostuvo.
“Por
esa razón y también por la dirección que tienen los vientos en este momento, el
arrastre fotoquímico... tiene que provenir directamente desde Venezuela”,
explicó el científico...
(Con
información de Reuters)
Como se
puede ver, estas cosas ocurren con más frecuencia de lo que parece. Sin embargo,
y en relación con ésta noticia, muchos pensarán que el suceso puede estar
explicado, a tenor de las palabras del especialista, Leonardo López. Es
perfectamente lógico que se trate de encontrar una explicación científica a
sucesos tan descabellados y fuera de sitio, como son estas cosas; pero de ahí a
que se sepa realmente qué lo provoca, va un trecho considerable. De haberse
tratado de los efectos posteriores de un volcán (el propio especialista descarta
la hipótesis de que fuera producido por el Nevado de Cocuy) se habría registrado
actividad volcánica, lo que no ocurrió ni en Colombia ni en Venezuela. Tampoco
se registraron incendios
considerables en parte alguna de éstos países. En cuanto a las emisiones de humo
de las fábricas, nada indica que puedan ser ellas las causantes de dicha lluvia
“ácida”. De momento, ninguna explicación razonable (aunque tampoco se descarta
que no la tenga) resuelve el problema.
Pero el asunto de las lluvias de colores, ni son tan nuevas ni son tan fáciles de “explicar”. El 28 de diciembre de 1860, a las siete de la mañana, en el noroeste de la ciudad de Siena, cayó una lluvia roja durante dos horas. Otra tormenta se abatió a las once, tres días más tarde se precipitó otra más y otra a la mañana siguiente. Pero lo curioso del caso, es que todas ellas ¡cayeron siempre en el mismo barrio de la ciudad! (Year Book of Facts, 1861, 273: carta del profesor Camping al profesor Matteuci, recogido por Charles Fort en su libro “El Libro de los Condenados”).
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