|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
|
LA LLORONA
|
Hola.
Les escribo desde una ciudad de Chile, Tocopilla. Voy a contarles una historia
muy conocida y popular aquí.
Se cuenta que, años atrás, una señora que vivía a orillas de la línea por donde pasa el tren, tenía un hijo pequeñito, el que una vez salió a jugar a la calle. Pero sus juegos no duraron mucho pues pasó el tren y el niñito, en sus travesuras, se atravesó justo en ese instante y como el tren no se podía detener, lo arrolló y lo mató. Es por eso que su madre, como vivía sola con él, no pude nunca reponerse de su perdida y salía todos los días a pasearse por la línea del tren a llorar la muerte de su pequeño hijito.
Esta historia se viene contando desde que yo era pequeña (hoy tengo 21 años), y cuando le pregunto a mi mamá, me dice que cuando era pequeñita también ella escuchaba esa historia, y se dice que a veces se escucha llorar a una mujer y que es “la llorona” y que cuando se escucha detrás de uno no hay que voltearse a verla porque se lleva a cualquiera para remplazar a su pequeño hijo. Además, cada vez que esta todo en silencio en la ciudad, y comienzan a aullar los perros de algún sector, se dice: "los perros están aullando porque anda la llorona" y la verdad es que una vez me fui a caminar con unos amigos (juntarnos en grupo a compartir) al sector del cerro, que es por donde pasa el tren, y sentimos el llanto de una mujer que suponíamos era "la llorona". Como, por suerte, andábamos en vehículo, nos subimos corriendo y partimos porque la verdad es que nos dio mucho miedo. A mí personalmente me recorrió un escalofrío atroz por todo el cuerpo.
Me
gustaría mucho que publicaran esta historia, aunque no sé si es real, pero si
te tocara vivir una situación así creerías 100% en que es real.
Gracias.
Claudia Andrea P.C. -Tocopilla.
Reservados todos
los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e
imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones
Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo Editorial Bitácora