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   Un lunes oscuro, el 8 de diciembre de 1980, fue asesinado John Lennon. El mundo entero experimentó una convulsión ante la trágica desaparición del exbeatles. El domingo siguiente fue el día elegido por su viuda, Yoko Ono,   para que los seguidores del cantante dirigieran sus pensamientos hacia la figura de Lennon. Y un extraño rumor corrió entre la gente: “Porque ellos han matado a todos nuestros héroes, Lennon era el último”. ¿Qué querían decir con “ellos”?.

     Mark David Chapman fue el asesino de Lennon. Según la versión oficial se trataba de un antiguo admirador desequilibrado que de pronto decidió terminar con la vida de su ídolo. Aquello sonaba demasiado sencillo y poco a poco el rumor de que Chapman no lo había planeado en solitario comenzó a tomar cada vez más fuerza. La revista New Musical Express decidió investigar el asunto.

     No tardaron en descubrir que el asesinato de un cantante famoso era algo que flotaba en el ambiente desde hacía tiempo. Incluso una novela que planteaba esta cuestión había llegado a ser un best-seller.  Al profundizar en la vida de Chapman dieron con que pertenecía a una secta cristiana fundamentalista bautizada como Born Again Christians. Sus miembros eran conocidos en Estados Unidos por las declaraciones que venían haciendo desde unos diez años atrás. Se manifestaban contra los cantantes de rock realizando quemas públicas de sus libros.

     La secta publicaba revistas en las que acusaba a los cantantes y músicos de ser los causantes de todos los males estadounidenses. Los Beatles habían sido su diana favorita y una vez separados siguieron recibiendo sus dardos envenenados. Uno de los dibujos editados los mostraba como viejos druidas que mezclaban maleficios en sus melodías. Se podía leer bajo las imágenes: “Los Beatles han abierto la caja de Pandora al venir a Estados Unidos con sus ritmos rock-druídicos. Se han hecho tan populares que han llegado hasta el punto de convertir a nuestra juventud a las religiones orientales, abriendo las puertas de una marea satánica de la que los EE. UU. no saldrán”.

     John Lennon dijo una frase muy criticada en aquella época: “Los Beatles se han hecho más famosos que Jesucristo” Lo que provocó reacciones violentas contra él por parte de varios grupos extremistas. Por ejemplo, el Ku Klux Klan de Tennesse quemó fotografías y discos de Lennon en público.

     New Musical Express llegó a plantear que Born Again Christians había programado a Chapman para realizar el asesinato. Aunque esto parece demasiado exagerado, sin duda, las ideas de la secta se materializaron en aquel joven de 25 años. Su proceso a puerta cerrada terminó el 24 de agosto con la condena de cadena perpetua. Chapman se declaró culpable afirmando que realizó su acción... “por consejo del Señor y tras una conversación que había tenido con él en su celda de Rikers Island”.


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