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El 24 de junio de 1.947, después de la entrevista con los periodistas, Kenneth Arnold, el primer testigo OVNI de la historia, contó su experiencia a otros pilotos. Algunos habían participado en misiones aéreas durante la guerra y conocían por sus antiguos mandos la existencia de los aparatos descritos por Arnold, pues les habían avisado de un posible enfrentamiento con alas volantes a reacción en el cielo de Alemania.

Arnold pensó en aparatos espías soviéticos y dirigió una carta a las autoridades militares avisando sobre su avistamiento. Los militares le hicieron poco caso porque sabían que se trataba del revolucionario YB-49 de Northrop, una aeronave comenzada a desarrollar dos años antes aunque su existencia no se reconoció hasta octubre de 1947.

La ufología nació de la observación de prototipos militares. Su primer testigo nunca pensó haber visto naves extraterrestres (así lo dejo bien patente en su primer programa de radio). Y los "platillos voladores" fueron creados por los periodistas.

Kenneth Arnold mostrando la forma de los "platillos volantes"
La empresa Northrop mantenía secreto sus nueve bombarderos YB-49 desde 1946 realizando pruebas en el estado de Neveda, el mismo en donde Arnold vio las nueve aeronaves sobre el monte Rainier

LA SORPRESA LLEGADA DE ALEMANIA

Durante la guerra los mandos aliados habían temblado en más de una ocasión ante las noticias que les llegaban sobre los avances en armamento de sus enemigos. Cuando el Me-163 hizo su aparición se temió lo peor. Aquel avión cohete alcanzaba los 1.000 kms/h señalando con firmeza la ventaja tecnológica alemana. Y la aparición del temible caza a reacción Me-262 y el bombardero Ar-234, unidos al A-4 y otros misiles, les llevó incluso a pensar en que la guerra estaba pérdida, al sospecharse que las fuerzas del Eje disponían de una bomba atómica. Pero en aquel enfrentamiento entre cantidad contra calidad saldría ganando la primera. El Eje nunca pudo disponer del suficiente número de aparatos para detener a los miles de aviones enemigos que aplastaron al ejército y la industria.

Incluso antes de terminarse el conflicto Estados Unidos creó el grupo Lusty encargándole la misión de capturar las armas futuristas alemanas. Tras la guerra el proyecto Paperclip continuó con el trabajo. En 1.946 los norteamericanos disponían de 1.000 científicos alemanes, 5.000 toneladas de material científico, y 1.500.000 de documentos, repartidos por todas las empresas del país esperando poder descifrar cómo se podían haber adelantado tanto sus enemigos en los temas más variados. El total llevado a la URSS no es conocido todavía.

El avance tecnológico paralelo alemán se debió, paradójicamente, a que tras perder La Primera Guerra Mundial se les prohibió desarrollar el armamento convencional, así que dirigieron sus trabajos hacia programas basados en innovadoras ideas científicas y técnicas. De esta forma los trabajos de los ingenieros Wallanscheck y Zippermeyer, entre otros, dieron como resultado armas sónicas, solares, electromagnéticas; cañones de aire a presión y de gas ardiente. Lo que unido a otras raras armas dio lugar a las posteriores observaciones de Foo-Fighters.

Durante los años treinta crearon los primeros motores a reacción operacionales, y sus pruebas desde Peenemünde fueron tomadas por OVNIs en la vecina Escandinavia. Una década más tarde poseían aeronaves que iban desde las alas volantes de Horten, pasando por los misiles dirigidos por radio y televisión, incluso de guías ópticas e infrarrojas, y llegando a los increíbles diseños de Lippisch. Sin olvidar los proyecto de las famosas aeronaves circulares, como el Flügelrad, un autogiro a reacción basado en el invento del español Juan de la Cierva; el disco Andromeda de Miethe y Belluzzo, el aerodino lenticular de Henri Coanda (debía elevarse mediante el efecto que todavía lleva su nombre), o el Disco Omega de Andreas Epp, que despegaba verticalmente mediante el uso de hélices para después volar impulsado por sus potentes motores a reacción.

Al principio de los años treinta Escandinavia sufrió una oleada de "naves extraterrestres a reacción" al mismo tiempo que los alemanes realizaban sus primeras pruebas con cohetes y aviones
¿Copían los extraterrestres la última tecnología desarrollada por los humanos? 

OVNIs TERRESTRES

Todo el material del Eje unido al desarrollado por los Aliados creó la primera gran oleada OVNI. Los informes sobre avistamientos y accidentes de "naves extraterrestres" culminaron en 1.947 cuando Estados Unidos se encontraba en plena fase experimental de sus prototipos. Y en la década de los cincuenta el cielo américano se lleno de "aparatos extraterrestres", incluyendo los "cigarros puros" construidos por empresas particulares y militares y las aeronaves circulares basadas en el efecto Biefield-Brown, que después los contactados nos vendieron como naves procedentes de Venus.

Canadá invirtió sus esfuerzos en una nave circular basada en el trabajo de Henry Coanda. El famoso Avrocar fue mostrado con su vuelo inseguro en varias filmaciones, pero tras ser trasladada la investigación a Estados Unidos el rebautizado AV-9Z se perfeccionó. En 1.961 Lockheed realizó la última prueba que se conoce del platillo volador humano, y tras 15 años de investigación se dijo que nunca había funcionado, aunque cualquier aficionado a la aeronáutica sabe que ese período de tiempo es demasiado largo para un proyecto del que no se han obtenido resultados. Debemos tener en cuenta que durante esos años los testigos OVNI describieron abundantes aparatos circulares, si bien una hábil campaña de desinformación les hizo confundirlos con naves extraterrestres. Y es que tras el famoso Avrocar se encontraba el proyecto secreto de aeronave circular bautizado como "insecto de plata".

Mientras tanto Europa se recuperaba de la guerra. En la década de los cincuenta Francia intentó recobrar su autoestima tras haberla perdido con su desastrosa actuación bélica. La aviación militar fue potenciada al máximo, y los ingenieros franceses (entre los que sobresale Marcel Dassault) se esforzaron por producir aeronaves propias de prestaciones sorprendentes. Sin poder contar con los desiertos americanos las pruebas francesas crearon una de las más famosas oleadas OVNI, cuando los prototipos comenzaron a ser frecuentemente probados, asombrando a la población civil que de golpe vio sus cielos poblados por extraños aparatos y luces.

Inglaterra y Alemania no se quedaron atrás. Las pruebas sobre el despegue vertical han culminado en el ahora famoso Harrier, pero se crearon otros modelos intermedios y otros diseños por completo diferentes. La empresa alemana Dornier quizá destaque entre todas por sus creaciones futuristas.

Las investigaciones con los aviones denominados "alas circulares" dio paso a los discos diseñados por los ingenieros del Eje durante la guerra. Al cabo de pocos años los extraterrestres de nuevo "copiaron" nuestros diseños para llegar a la Tierra

TRIÁNGULOS EN EL CIELO

Desde los años veinte la empresa Northrop se había centrado en los aviones triangulares, así que cuando recibió los aparatos capturados a los hermanos alemanes Horten su avance fue espectacular. Esta empresa americana empeñada en construir el primer bombardero triangular invisible al radar pudo disponer de un increíble material. Horten había trabajado en la invisibilidad electrónica, trajes especiales que permitieran a los pilotos soportar las bruscas aceleraciones, mandos futuristas, insólitos materiales, controles impensables... aquello parecía de cienciaficción. Pero el perfeccionamiento del YB-49 chocó con algo no esperado: en 1.946 los prototipos sufrieron sabotajes y diversos atentados, lo que obligó a ocultar la existencia del aparato.

Pese al aumento en las medidas de seguridad John K. Northrop vio su sueño en peligro, sobre todo cuando uno de ellos explotó en pleno vuelo el 5 de junio de 1.948 muriendo el héroe de la aviación Glenn Edwards. En 1.950 se aseguró que la línea de investigación había sido suspendida al tratarse de un proyecto imposible, pero 30 años después apareció el sorprendente B-2 de Northrop completamente desarrollado. Mientras tanto durante esas décadas los testigos hablaron de naves extraterrestres triangulares. Tal vez el mejor ejemplo se dio durante la oleada que asoló España en 1.968 cuando los técnicos de Northrop se encontraban en nuestro país oficialmente trabajando en otros aparatos.

Los diseños triangulares han avanzado en otras áreas diversas. McDonnell trabajó en el secreto A-12, que oficialmente no se fabricó por cuestiones económicas, aunque de nuevo las fotografías "OVNI" parecen mostrar a su descendiente en pleno vuelo. No olvidemos que las luces de posición de estas aeronaves (F-117, B-2) son las mismas que las de los supuestos extraterrestres: Una luz central roja y tres blancas, cada una situada en uno de sus ángulos a la altura del tren de aterrizaje.

Los nuevos aviones invisibles también poseen características que pueden desconcertarnos. Por ejemplo la invisibilidad “física” obtenida mediante la proyección de luz con la que un ordenador intenta imitar a la ambiental para despistar a misiles y observadores humanos, los camuflajes basados en una compleja mezcla entre diseño y pintura que hace imposible describir correctamente su forma, impidiendo a los testigos percatarse de las propiedades aeronáuticas y tecnológicas del avión o el proyecto IVI, consistente en un revestimiento especial que se acopla como un camaleón a lo que le rodea.

Al mismo tiempo que Francia se rearmaba tras la derrota sufrida en la guerra y trabajaba en extrañas aeronaves, el país sufrió una de las oleadas OVNI más famosas de la ufología

¿HUMANOS O EXTRATERRESTRES?

La ufología nació por la observación de aviones secretos y durante más de cinco décadas se han seguido confundiendo con naves extraterrestres. Hoy tenemos datos de aquellas viejas aeronaves que en su día sorprendieron a más de una persona desprevenida. Aparatos circulares y triangulares, drones (vehículos dirigidos a distancia), bombas extrañas para la lógica cotidiana, armas volantes ainti-radar, cañones de repulsión magnética. Si esto existía hace 50 años... ¿Qué existirá en nuestros días? ¿Cuántos objetos vistos en el cielo haciendo piruetas extravagantes tienen un origen humano?.

Ni El informe Northrop ni Historias Aeronáuticas niegan la existencia de alienígenas o la posibilidad de que puedan llegar hasta nosotros, pero eso sí, sostienen que de hacerlo no es gracias a naves compuestas por palancas, tornillos y botones que, además, son una copia de nuestra propia tecnología.

Nuestro paradigma científico no nos permite los viajes galácticos, pero otra civilización con una mentalidad radicalmente diferente, sin necesidad de ser más antigua que la nuestra, podría basarse en un paradigma que le permitiera llegar allí donde nosotros de momento no podemos hacerlo.

Introducción a los libros El informe Northrop e Historias aeronáuticas

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