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Extraído
del libro editado por primera vez en 1830, “El Libro Negro”,
y reeditado por
el Dr. Héctor Hacks, en editorial Roca -colección Hermes-
En
un cuarto, no muy grande, en el que no debe penetrar nadie más que tú,
levantarás un pequeño altar sobre una mesa de madera (a ser posible, de pino).
Sobre ésta extenderás una tela blanca y limpia, que la cubra por completo,
hasta casi tocar el suelo. En el centro del altar colocarás una imagen de San
Miguel Arcángel, tallada en madera. Tres lamparillas de aceite, colocadas en
forma de triángulo y en frente de la imagen, deben ser las únicas luces que
han de iluminar la estancia. Las paredes de la habitación han de estar pintadas
de blanco o de un azul muy claro. En un ángulo de la misma colocarás un pequeño
hornillo, para quemar en él los perfumes mágicos correspondientes al día (*)
Una
vez dispongas del aposento preparado en la forma descrita, podrás celebrar en
él la ceremonia del amor, que se realiza de la manera siguiente:
Todas
las noches, al irte a acostar, penetrarás en la estancia dicha, procurando que
nadie se dé cuenta de ello. Luego encenderás las lamparillas, diciendo: al
encender la primera: Por Adonai, el Inefable; al encender la segunda: Por Saday,
el Infalible, y al encender la tercera: Por Jehová, el Todopoderoso. Luego
encenderás la estufilla de los perfumes.
Después,
arrodillado ante la imagen del Ángel, recitarás la oración mágica,
correspondiente al día en que celebres la ceremonia (**).
A
continuación harás la invocación siguiente:
¡Oh,
arcángel San Miguel, príncipe celeste, mi ángel tutelar! Yo te pido
humildemente escuches mi voz y pongas en mi corazón la dulce paz que ansío. Yo
no puedo vivir con tranquilidad y mi alma está llena de inquietud. Solamente
puedo curar mis males y alejar mis penas consiguiendo el amor de Fulanito de Tal
(aquí se pronuncia el nombre y apellidos de la persona que deseamos nos ame con
frenesí).
¡Oh,
arcángel San Miguel, príncipe celeste, mi ángel tutelar, escucha mi voz! En
nombre del Padre, en nombre del Hijo, y en nombre del Espíritu Santo. Amén.
Por
último recitarás, con toda la fe de alcanzar tus deseos, la siguiente oración:
In lauden et honorem Dei ae proximi utilitatém. Dóminum hon invocáverunt illie trepidáverum timore, ubi non érat timor. Amén.
¡Oh, excelsa y divina trinidad del Padre Creador, del Hijo Redentor y del Espíritu Santo glorificador! ¡Alfa y Omega! ¡OH poderoso Adonai! A tu bondad infinita acude y se postra humildemente esta criatura (tu nombre y apellidos), y de todo corazón te pide que Fulanito de Tal me ame siempre y se halle feliz a mi lado.
Jahel,
Ismael, Rosael, ¡oh, poderosos ángeles del Amor!, velad por mi amado y haced
que su alma sea generosa conmigo y que su corazón lata de amor solamente para mí.
Jahel, Ismael, Rosael, escuchadme y ayudadme. Así sea.
Esta
ceremonia debes celebrarla durante nueve noches, sin interrupción. Luego
descansarás tres días y volverás a celebrar otras nueve veces más,
continuando de esta forma hasta haber cumplido las tres novenas que requiere
esta operación. Las cruces indican cuándo debe persignarse.
(*)
La verdadera fórmula de estos perfumes sólo se ha publicado en el “Gran
Grimorio del Papa Honorio, edición revisada por Marco Bruno (colección hermes
No. 2. Ediciones Roca, S. A.)
(**)
Las siete oraciones mágicas correspondientes a los siete días de la semana, se
hallan en el Enchiridion Leonis Papae, edición revisada por el Mago Bruno
(colección Hermes No. 1, Ediciones Roca, S.A.)
***
Ambos libros se encuentran fácilmente en cualquier librería.
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