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EL FRAUDE DE FALKVILLE
Diego Zúñiga C.


 

¿Un ET...?

El traje supuestamente usado en la foto de la izquierda

La comparación de las imágenes
no deja lugar a dudas: Fraude.

Pocos instantes después de las 10 de la noche del 17 de octubre de 1973, Jeffrey Greenhaw, un policía de Falkville, Alabama, recibía una llamada en su hogar: una vecina conocida suya telefoneó para contarle que había visto cómo un "platillo volante" aterrizaba en una pradera de la ciudad.

Ese día, este policía de 26 años no estaba de servicio, pese a lo cual acudió al sitio para verificar la información. Tomó su vehículo, un coche patrulla oficial, y partió con una cámara fotográfica, llegando a los pocos minutos al lugar del "aterrizaje". Realizó una inspección, pero no había nada. Se retiró del lugar, tomando una carretera secundaria de gravilla. Repentinamente una persona, o al menos eso pareció a primera vista, apareció en el medio de la calzada. Greenhaw se detuvo a unos 25 metros del "hombre", para preguntarle si necesitaba ayuda. No hubo respuesta.

Fue entonces cuando el policía notó que este ser vestía con un traje metálico y cubría su cabeza con un casco, del cual salía una antena. De inmediato Greenhaw lo relacionó con el ovni de su vecina. Con su cámara Polaroid enfocó al ser, que lentamente se había acercado, ubicándose a 15 metros del policía, quien accionó su cámara por primera vez. Luego, fotografiaría al ente a una distancia de 6 y 3 metros, mínima separación entre ambos.

El testigo prendió la luz giratoria del vehículo, lo que pareció desconcertar al "ente", que echó a correr "más rápido que cualquier ser humano que haya visto alguna vez", según diría más tarde nuestro protagonista. Sin dudarlo, Jeffrey Greenhaw aceleró su vehículo, con tan mala suerte que se deslizó a un costado de la vía. Tras unos instantes, logró ponerse nuevamente en la calzada, pero ya era demasiado tarde: el ser había huido.

Luego, la vida de este policía se volvería un verdadero infierno: a los pocos días su esposa lo dejó, cansada de la molesta presencia de la prensa; le explotó el motor de su vehículo, lo despidieron de la policía y se le quemó la casa rodante que tenía. ¿Maldición extraterrestre?

La historia recién narrada ha sido publicada infinidad de veces como cierta en decenas de libros y revistas que tratan el fenómeno OVNI. Pero la verdad que hay tras el policía Jeffrey Greenhaw y su teleserie alienígena va más allá de este simple argumento de novela cebolla. Así lo creyeron al menos quienes se dedicaron a indagar más profundamente en este caso. Y sólo basta un análisis superficial de la historia para hallar ciertas inconexiones.

Por ejemplo, en su libro "100 fotos de extraterrestres", el ufólogo mexicano Luis Ruiz Noguez se hace una serie de preguntas: ¿Por qué la llamada telefónica se hizo a la casa de Greenhaw y no al cuartel de policía, que tenía a alguien de guardia? ¿Por qué Greenhaw llevaba una cámara fotográfica? Según el policía, la ocupaba para fotografiar el sitio de los delitos, pero el mismo Jeffrey dice que como su vecina le habló de ovnis, llevó su máquina Polaroid.

Por otra parte, la postura tomada ante la presencia del ser es curiosa: Un policía al ver a alguien sospechoso se acerca, actitud que difiere de la tomada por Greenhaw, quien cuestionó a esta persona desde 15 metros de distancia. Además, Greenhaw dice que entre foto y foto demoró un minuto. Ese fue el mismo tiempo que utilizó el humanoide para trasladarse desde los 15 metros que lo separaban de la patrulla a 3, lo que hace un promedio de 0,72 kilómetros por hora. Esto no es precisamente rapidez, algo que también se contrapone a lo que dijo el policía, quien aseguraba que el ser corría "más rápido que cualquier ser humano". A esto agregamos que un estudio realizado posteriormente indicaría que la anatomía del "humanoide" sugiere un equilibrio del cuerpo muy inestable. ¿Puede alguien así correr tan velozmente?

El análisis realizado a las fotografías concluyó que la persona fotografiada probablemente usaba un traje de bombero. Según el ufólogo William Spaulding, "la vestimenta de la criatura es un traje de bombero, fabricado con materiales ignífugos, como el amianto y otras fibras no conductoras e ignífugas, y después recubierto con una capa de aluminio". La idea era que en las imágenes no se notaran detalles del traje, como las junturas o los botones, y por eso habría sido cubierto con aluminio. Además, el análisis del cuerpo concluye que el ser o era un humano o algo muy similar a nosotros... algo así como un ser humano.

Fraudes como éste han sido lugares comunes dentro del ambiente ufológico, y su desenmascaramiento no sólo implica una dignificación del estudio del enigma OVNI, sino que destruye mitos que sólo aportan añ desprestigio de un fenómeno que por misterios insolubles no se queda atrás.

Tomado de "100 fotos de extraterrestres", Luis Ruiz Noguez, Editorial Mina, México, 1996

Remitido por Rodríguez Prieto.


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