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Estamos ya un poquito hartos, de la triste realidad que se cuece dentro del ámbito del misterio. La estúpida codicia, la propia impotencia de los investigadores ha permitido que un caso tan emblemático como fue el Incidente de Roswell es, hoy, un producto de mercado, una estrategia para el marketing. Ya no se trata de un caso tan importante para la Ufología mundial, como sí lo fue en un pasado no tan remoto. Lo que un día fue... ya no existe. Tal vez en sus inicios el suceso causó cierto escozor en el corazón del escéptico más imperturbable. Hogaño, lo ocurrido hace 50 años no le preocupa ni lo más mínimo.

El mito ha muerto. Lo han matado. Y no precisamente las conspiraciones gubernamentales, en absoluto. Roswell ha estado ahí, agonizando cada vez más, ante la pasividad de aquellos que nos dedicamos a la investigación de los Fenómenos Anómalos. Hemos sido torpes. Lo hemos querido todo hecho, que el trabajo sea realizado por nuestros propios compañeros. Sólo queríamos calentar la comida pero esa comida se ha podrido. Quisimos participar en un juego que no era el nuestro. Así nos va.
Hoy aún podemos escuchar los gritos agonizantes de Roswell. Sus lamentos retumban en nuestros oídos... pero hay muchos sordos entre los Ufólogos, muchos investigadores cegados por su codicia y comodidad. Ya no es como antes... ni siquiera nos preocupa que toda esa basura que se ha forjado tras la derrota del hecho más carismático de la Ufología comience a darnos mordiscos, produciendo heridas graves y severas en la investigación de lo paranormal.
Es triste. Hemos permitido que el caso más especial de la Ufología, el suceso más claro, se convierta en un producto de mercado. Hoy ni siquiera merece la pena seguir con esperanza. Ya no es lo que era. Impotentes, por vagueza, hemos observado a nuestro alrededor como ha surgido estrepitosamente una parafernalia grosera, insultante, problemática. Jamás le dimos la importancia que ocultaba. Ahora no podemos hacer nada. ¡Nada!.
Estuvo en nuestra mano solucionar de una vez por todas el misterio de los Platillos Volantes. En Julio de 1.947 sucedió algo extraordinario, pero nos dejamos embadurnar por el paso del tiempo, por las mentiras y las estafas. El juego de la codicia al que se sumaron importantes publicaciones y Ufólogos profesionales que un día lucharon en esto con la más viva llama de la sinceridad nos ofrece ahora la realidad sobre Roswell: Camisetas, colgantes, llaveros, tazas gorras, pulseras, juegos de ajedrez, cuadros libros revistas, películas, miniaturas, pegatinas, chicles, cromos... esto es en lo que se ha reducido el Caso Roswell. Y hemos sido los investigadores quienes lo hemos permitido.
El mito ha sido destruido. Hemos
contemplado la muerte de un suceso que a todos nos encandiló. Pese
a los nuevos y carismáticos montajes que salgan a escena, pese a
las insólitas y atractivas fotografías que hagan acto de
presencia ya no será igual. El misterio ha sido engullido, tragado
por una parafernalia que a muchos les parece graciosa pero que sin embargo
nos ofrece unos tortazos merecidos. Y nacerán nuevas declaraciones
de testigos, comunicados oficiales que obligarán a revisar todo
el asunto, filmaciones curiosas e indicios que han esperado un montón
de años para salir a la palestra. Si alguno cree que vamos a saber
qué fue lo que cayó en Roswell hace 50 años
es más ingenuo de lo que pueda imaginar. Si ni siquiera nos hemos
aclarado con la Filmación de Santilli. La lucha existente
entre investigadores ha sido cruel y despiadada. Por un lado tenemos los
que defienden el origen artificial de la criatura que yace en la mesa de
autopsias, aduciendo que se trata de un muñeco. Sacan de
su manga un puñado de análisis que así lo sugieren.
Y luego están los otros, los que afirman que se trata de algo vivo,
no necesariamente extraterrestre pero, dicen, aquel cuerpo tuvo
vida horas antes de la puesta en escena. Y bajo sus mangas tienen an
álisis,
informes... lo mismo de siempre. La escasez de pruebas me resulta insultante.
Tal vez la única alternativa que poseemos es que lo acaecido en Julio de 1.947 en Roswell vuelva a suceder en los días actuales, en cualquier región del mundo. Sólo así y actuando de una forma firme, sin contemplaciones, sin celos o envidias, podremos llevar las riendas de la Ufología. Aunque claro, un incidente de estas características ocurre en Lajas, Puerto Rico en Mayo de 1.997 y las conspiraciones internas entre grupos de investigación han ocasionado un campo de batalla, otro más, de la que, como investigador, me avergüenzo.
Una vez más lloramos y rompemos a gritos con la pretensión de despertar a los investigadores que callan, dar visión a los que no quieren ver. Recordamos a todos los investigadores que si Roswell sigue siendo un misterio sin respuesta, si se ha creado un negocio muy rentable entorno a este incidente es por propia responsabilidad de aquellos que amamos los misterios.
Si lo que buscas es usar el misterio
de los Platillos Volantes a tu antojo, para tu lucro personal, adelante,
sigue como hasta ahora. Si lo que deseas es formar parte de este mundillo,
llevarlo a buen puerto y defendiendo su realidad, opta por la seriedad,
no es tan difícil aunque, lo sabes muy bien, es poco común.
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