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Jornadas SEIP de parapsicología:
Las caras de Bélmez
Lola Cárdenas
Publicado originalmente en: http://locomundo.blogspot.com
TERCERA
PONENCIA DE LA MAÑANA DEL 2 DE ABRIL DE 2005
13:12 horas
Pedro J. Fernández, "Las caras de Bélmez - Los nuevos hallazgos"
Elena presenta el "fenómeno de las caras de Bélmez" como uno que ha generado
mucho interés dentro y fuera de nuestras fronteras. Interés no sólo por el fenómeno,
sino por acabar con él, nos dice. Nos dice que desde el primer momento de la
aparición de las nuevas caras, Pedro Fernández ha estado investigando el fenómeno.
Lo presenta como miembro del consejo internacional de la SEIP, y coordinador
de la región de Murcia. Coordina también la investigación sobre las caras de
Bélmez, y está a punto de publicar un libro sobre el tema en la colección "Ekos
SEIP", "Bélmez el rostro de lo increíble". Es, además, colaborador en varios
medios de comunicación, y dirige el programa de radio "La llave del conocimiento",
así como la página web del mismo nombre, www.lallavedelconocimiento.com.
Dicho esto, da paso a Pedro Fernández.
Pedro Fernández se presenta a sí mismo como un miembro muy joven, y sin estudios
universitarios ni científicos que, sin embargo, dice usar la ciencia, y dice
también que tiene que rodearse de gente con título que permita avalar lo que
se dice. No entiendo la relación, ya que para certificar un hecho basta con
presentar las pruebas y la metodología y, aunque si bien un título puede facilitar
el camino, no es una condición indispensable. Por ejemplo, Randi nos cuenta
de una niña que, con 9 años (o 10, no recuerdo bien), diseñó una prueba para
demostrar la invalidez del "toque terapéutico", y está claro que con 9 años
pocos títulos se pueden tener, por lo que, sencillamente, escudarse en la carencia
de título me parece una excusa. Esta anécdota, por cierto, la vi en un documental,
"Guía para escépticos", "Discovery Magazine", de "Discovery Channel", para cualquiera
que sienta curiosidad.
Después dice dos cosas que no tienen mucho sentido, una, que "hablar de fenómenos
paranormales es una tarea muy compleja, porque no se pueden presentar pruebas
que vinculen con un origen en el más allá", y otra, que "por reducción al absurdo,
de algunas hipótesis podemos llegar a confirmar que se trata de un fenómeno
paranormal, de origen extraño". Me mantengo en que sin, para empezar, definiciones
claras y precisas, nunca vamos a saber realmente de qué estamos tratando, y
los criterios elásticos son de todo menos objetivos.
Empieza introduciendo ya el tema de las caras de Bélmez, diciendo que hablar
de las caras supone hablar del fenómeno (paranormal) más atractivo de todo el
siglo XX. Comenta que se trata también de un fenómeno social que ha movido a
las masas del país (dicho así imagino grandes manifestaciones al estilo "liberad
a las caras"), y que ha sido publicado en los medios de comunicación, empezando
por el "Diario Pueblo", quien le hizo primero un favor al fenómeno (hablando
de su existencia, imagino), y que luego lo caló.
Dice que no pretende convencernos, y que nos va a contar su punto de vida, el
trabajo tal y como ha salido, insistiendo en la parte humana del fenómeno. Y
da comienzo, contándonos la historia de las caras de Bélmez, intercalando dicha
historia con una proyección de fotografías.
La primera de las fotografías es de María Gómez Cámara. Pedro Fernández nos
remarca la humildad de María, persona "anclada" en su sillón, en sus labores
diarias.
El 23 de agosto de 1971, ella estaba cocinando, "estaba haciendo pimientos fritos,
no teníamos otra cosa que llevarnos a la boca" (reforzando el sentimiento de
acercamiento hacia María, reforzando la imagen de sus penurias, reforzando la
imagen de su humildad, dejando poco sitio para pensar si tal vez ella tendría
algo que ver de forma absolutamente física). Aquel medio día, después de haber
cocinado, cogió los restos calcinados de los troncos que había empleado para
hacer la comida (era una cocina de leña), y cuando se puso a limpiar los restos,
se dio cuenta de que había una extraña mancha en el suelo, una mancha con trazos
humanos.
De la primera cara no tenemos constancia fotográfica, porque en esos momentos,
María sale despavorida de su casa y pide la ayuda de los vecinos, al menos para
interpretar lo que veía en el suelo, pues en ese momento estaba convaleciente
de "fiebres de Malta" y bien podía ser un error de percepción debido a la fiebre.
"Decidme qué es lo que veis en el suelo". Todos vieron una cara. El hijo de
María, Miguel Pereira, se encuentra con todos los vecinos en su casa al regreso
del trabajo, y tras escuchar los comentarios de todos los vecinos, cogió un
pico y destrozó la cara. Prepara una nueva masa de cemento y repara el suelo
dañado. A los pocos días, apareció la misma cara.
El fenómeno comenzó a crecer; gente de poblaciones vecinas acudía al pueblo,
y las caras comenzaron a aparecer. El suelo empieza a llenarse "de extraños
rostros, de visitantes que no habían sido identificados previamente".
Salen más caras y la gente comienza a especular, "esto puede ser cierto, o será
una broma entre vecinas, como algún investigador dijo en su momento". Llegó
el sacerdote de la localidad, Antonio Molina (quien acabaría colgando los hábitos
y casándose), y fue informando de lo que sucedía a su superior inmediato, el
obispo de Jaén, Manuel Peinado Peinado. Había mucha gente acudiendo a la casa
de María, y por tanto no iban a la iglesia: eso no les gustaba. Así, se comenzó
lo que en el año 1990 se denominaría la "operación tridente".
El diario Pueblo decidió inmiscuirse, buscando el aval de alguien que pudiera
entender que estaba sucediendo, y así fue como se formó el equipo de investigación
"Pueblo investiga". En este equipo se encontraba el químico Ángel Viñas, quien
trabajó en las formaciones sin encontrar indicios de fraude, publicándose en
el periódico "no encontramos fraude".
Al respecto de este episodio, el abogado e investigador Fernando
L. Frías me comenta lo siguiente:
"Ángel Viñas hizo algunas investigaciones, en algún caso muy interesantes. Por
ejemplo, se observó al microscopio una sección del hormigón del suelo y se comprobó
que la pigmentación sólo aparecía en la superficie, señal de que fuera como
fuera que se producía el fenómeno, se hacía "desde arriba", y no era algo que
se filtrase desde el suelo.
"Lo que sí es cierto es que lo de Viñas suena bastante raro, porque después
de andar dando palos de ciego por aquí y por allá, de repente apareció con la
explicación de las sales de plata. Mi impresión personal es que el diario "Pueblo",
después de haberle dado mucho suspense al asunto (multiplicando su tirada de
paso), decidió dar carpetazo y precipitó la explicación de las sales de plata.
Lo de las sales de plata funciona y podría explicar perfectamente esas manchas
que aparecían misteriosamente, pero me da la impresión de que es una explicación
un poco rebuscada para salvar la honrilla del periódico. Quiero decir que después
de varios meses asegurando que aquello era un misterio misteriosísimo, quedaría
feo reconocer de buenas a primeras que las caras las pintaba María (o su primo
el pintor) con hollín y vinagre, ¿no? Una elaboración más compleja, como la
de las sales de plata, permitía al periódico explicar racionalmente el asunto
y al mismo tiempo justificarse por no haber desvelado antes el misterio."
Aquello comenzó a molestar a la iglesia, nos dice Pedro Fernández, y ése fue
el inicio de la "operación tridente". La operación tridente, nos dice, son tres
puntas de dardo, tres flechas, lanzadas contra una misma diana para destruir
completamente el fenómeno.
Por tanto, el primer dardo fue intentar convencer de que aquello era un fraude.
La segunda flecha vino a través de José Luis Jordán Peña. "No sé si habrán oído
hablar de él... yo he oído hablar y no muy bien". Nos dice que es psicólogo
industrial, y que ha sido el responsable del mayor fraude al respecto de fenómeno
UMMO (nos cuenta que inventó una serie de avistamientos hasta que, con el paso
de los años, las fotografías que había publicado en su libro no era más que
una maqueta). Dice también que Jordán Peña se autocomisionó miembro del grupo
Eridani, y debía ser el encargado de ese equipo de investigación que había mandado
el Ministerio de Gobernacion para investigar las caras. Nos cuenta que Jordán
Peña dice tener las investigaciones, pero que en realidad no investigó, sino
que aprovechó los viajes para tomar cerveza y ver a sus amigos.
Sobre Jordán Peña, Fernando L. Frías me comenta:
"Es cierto que Jordán Peña fue responsable del fraude Ummo, aunque se guardan
muy mucho de contar que todos los ufólogos españoles (empezando por JJ Benítez
o Jiménez del Oso) se lo creyeron a pies juntillas."
(ver los siguientes enlaces:
Luis Alfonso Gámez nos habla
sobre Jiménez del Oso y Ummo.
Artículo en
"Generación escéptica"
Sobre
UMMO y J.J. Benítez
Sobre J.J. Benítez no se menciona expresamente que se lo tragara, pero sí que
lo usó como, ejem, fuente de inspiración).
"Lo de que se "autocomisionó" es una tontería. Era miembro de Eridani (según
tengo entendido), y desde luego la comisión Eridani hizo sus investigaciones.
Lo que cuenta Jordán Peña es que cuando estaban en ello recibió por partida
doble un "soplo" sobre quién hacía las Caras, en concreto "alguien de la familia".
Aunque no dice concretamente quién era, da detalles muy verosímiles. También
dice que todo empezó como "una broma entre vecinas" que se le fue de las manos
a María Gómez. Esto lo cuenta el propio Jordán Peña, incluyendo las investigaciones
que realizó, en sus libros "Poltergeist: casas encantadas" y "Casas encantadas
en España"."
La tercera fase estuvo encabezada por los medios de comunicación. Era la forma
más directa de llegar a la gente. El "Diario Pueblo", de la noche a la mañana,
publicó un titular, "Se acabó el misterio". Decían haber encontrado en las muestras
que se habían analizado el siguiente componente: sales de plata. Este tercer
dardo "sí que caló en la sociedad, y el fenómeno quedó completamente destruido".
Nos dice que para entonces, ya había pasado por allí la "flor y la nata" de
la parapsicología para investigar el caso, como Germán de Argumosa, quien llamó
a Hans Bender, que vino a investigarlo.
Ni entre ellos se ponen de acuerdo para nombrar a las cosas. Las tres "puntas"
del "tridente", tanto según Luis Mariano Fernández (miembro de la SEIP) e Íker
Jiménez, como según Lorenzo Fernández y David Sentinella (miembros de la SEIP),
según se puede leer en sus respectivos libros, son:
La iglesia
La comisión Eridani
El estado
Se supone que Pedro Fernández es el "experto" en el tema de las caras de Bélmez,
así que lo mínimo esperable es que estuviera al tanto de las averiguaciones
llevadas a cabo por sus propios compañeros así como la forma que éstos tienen
de exponerlas. Pero no insistiré tampoco en esto, a fin de cuentas, es un detalle
irrelevante. Más relevantes son las cosas que se cuentan a continuación.
Con la operación tridente, "el fenómeno se vino abajo". Pedro Fernández nos
lleva ahora al año 1975, donde se arrancó la losa donde había aparecido "El
pelao" para poder estudiarla.
Nombra el informe llevado a cabo por J.J. Alonso, miembro del CSIC ("Consejo
Superior de Investigaciones Científicas"), para sentenciar que se trata de la
"mayor prueba científica" que tenemos sobre la paranormalidad de las caras de
Bélmez. Pero, oh sorpresa, resulta que miente. ¿Por qué? Bien, Pedro Fernández
nos cuenta que tienen la losa en el instituto hidrográfico de Valencia nueve
meses analizándola (se pregunta, "¿nueve meses?"), y que en el informe de los
resultados, J.J. Alonso, en el párrafo 4, descarta la presencia de los nitratos.
Bueno, realmente, de lo que descarta la presencia es de la plata, pero me parece
en cualquier caso que Pedro Fernández se "olvida" de unos detalles que también
aparecen en el informe, como la presencia de otras sustancias que bien pudieron
emplearse para pintar la cara (melanocrato), así como el perfil de la huella
de zapato del 39 que se nota en la figura. Pero no me creais a mí por las buenas,
consultad las siguientes referencias, donde aparece una copia de dicho informe:
J.J. Alonso, el
investigador del CSIC que negó el origen paranormal de la pelona
Página 1
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Y también es interesante leer esta referencia:
Sí
había restos de pigmentos en Bélmez
Al respecto de los tres análisis del CSIC habría que señalar también lo que
comenta, de nuevo, Fernando L. Frías:
"Uno de los análisis del CSIC es el que de verdad hizo el CSIC, encargado por
el Padre Pilón en 1991. Ese es el del sobrecito de azúcar (concretamente mandaron
dos muestras, una en un sobrecito de azúcar y otra en un sobre normal, de los
de echar cartas al correo). Es el análisis que, según los interesados en conservar
el misterio, descarta que hubiera pintura, aunque lo cierto es que detecta varios
cationes (zinc, cromo, plomo, cobre y bario) empleados por aquella época en
la fabricación de pintura. Por otra parte, hay que recordar que las muestras
las recogió el propio Padre Pilón, sin control ninguno.
"Otro es el de JJ Alonso, hecho en 1975. Suele hablarse de él como "análisis
del CSIC", aunque lo cierto es que Alonso lo hizo por su cuenta. Sus conclusiones
son básicamente dos:
"- Que en el cemento aparece un compuesto oscuro (él lo llama "melanocrato")
que podría ser responsable de la formación de manchas al azar, y mucho más si
se utiliza a propósito para dibujar.
"- Que "la pelona" es en realidad una huella de zapato. Cavanilles dice que
le da la impresión, por lo que le contó su viuda, que Alonso identificó incluso
el modelo concreto de zapato.
"Y el tercer análisis, que yo sepa, no existe. Supongo que hablarán del que
iba a encargar el Padre Pilón en 1996 (creo), y que por las descripciones del
equipo a emplear iba a ser la repera. Pero el caso es que el análisis nunca
salió a la luz, y tengo la impresión de que o no se realizó, o el resultado
fue tan descarado que el Padre Pilón no quiso hacerlo público."
Pedro Fernández nos dice ahora que hay un dato curioso que se ha saltado, la
presencia de una persona crucial: el alcalde, persona que fue amenazada por
el régimen para acallar el fenómeno. El alcalde había ordenado una excavación
en el suelo donde habían aparecido las primeras imágenes porque unos médicos
le dijeron que en Bélmez había un material radiactivo (uranio, dice), y uno
de los médicos dijo que en la antigüedad, bajo esa casa, podían haber quedado
enterrados distintos cuadros, y que por la acción del uranio, las imágenes de
esos cuadros podían estar brotando a la superficie. Hicieron un agujero de casi
tres metros. No encontraron cuadros, pero sí huesos. Huesos de todas las partes
del cuerpo. De todas, menos cráneos. Las personas enterradas allí habían sido
decapitadas. Los huesos fueron depositados en el cementerio de Bélmez de la
Moraleda. Quiero llamar la atención sobre la música que sonaba en esos momentos.
Había una música de fondo, a modo de acompañamiento, levemente perceptible,
y la pieza que sonaba, llegó al máximo momento de intensidad, precisamente,
cuando Pedro Fernández habla del descubrimiento de los huesos, y del descubrimiento
de que aquella gente fue decapitada.
Terminando con el episodio de "El pelao", nos dice que apareció cuando se llevaron
el original a Valencia, y que desapareció precisamente cuando el original regresó
a "casa".
Pedro Fernández insiste mucho en que María tenía las puertas de su casa abiertas,
y que María nunca cobró un duro. Esto no es cierto; incluso se podía ver a María
con un fajo de fotografías en la primera noticia que descubrió el tema de las
caras, fajo de fotografías listas para vender. Nadie está diciendo que se hiciera
millonaria con el asunto, pero no pueden decir que no cobraron ni un duro, cuando,
incluso en mi visita a Bélmez, vi dejar un billete de 20 euros sobre el plato
destinado a "la voluntad".
Al inicio de los 90 tenemos una nueva oleada de caras, destacando la que fue
bautizada como "la mujer desnuda". Él se pregunta cómo se pueden ir perfilando
las imágenes con el paso del tiempo, cómo se puede borrar un trazo para luego
perfeccionarlo. Bien, si hay aceite implicado, siempre se puede limpiar con
jabón y agua y luego volver a pintar. Vale, de acuerdo, esto lo dice una persona
detractora ;-)
Nos enseña la imagen de la "imagen más perfecta" que se creó en Bélmez, la llamada
"dama de la copa". Nos dice que esta imagen salió en una antigua cuadra de la
casa, cuando se llevó a cabo la conocida operación del precinto en presencia
del notario de Huelma.
El notario levantó acta de cómo se realizó el precinto, y a los tres meses,
dicho precinto se quitó. Pedro Fernández nos dice que el notario dio fe de que
se encontraron 18 caras nuevas en la cocina vieja.
Esto, simplemente, es mentira, y eso lo dice incluso el libro de "Las caras
de la discordia". En las actas del notario, de las cuales he podido acceder
a una copia, no dice *nada* de que aparecieran nuevas caras. Dice que "en
general todo está como estaba". Incluso en el libro "Las caras de la discordia"
dice que donde aparecieron las caras fue en la nueva cocina que habilitaron
para que María pudiera cocinar, nueva cocina en la que salió "La dama de la
copa", y que el mismo Pedro Fernández dice que, efectivamente, salió ahí. Además,
no debemos olvidar el molesto testimonio (para algunos) de Ramos Perera, que
nos cuenta que vio a María fregando el suelo de la cocina vieja, habiendo apartado
todos los precintos mientras duró el famoso precintado del notario.
"Tenía que acudir a un congreso en Andalucía y me desvié para ver cómo se había
precintado aquello. Y mi sorpresa era que encontré a María de rodillas, fregando
el suelo. Había recogido los precintos con los que el notario había dado fe
de que aquello se había sellado."
Evidentemente no dice que la viera pintando caras, sino fregando, pero el hecho
de que el notario no apreciara apenas diferencias entre lo que dejó precintado
y lo que se encontró a la vuelta, dice mucho de la facilidad con la que se podía
esquivar el precinto para pintar más caras.
Se puede leer la entrevista realizada a Ramos Perera en este sitio:
El testigo
incómodo
Molesto en verdad debía resultar, porque en el libro "Las caras de la discordia"
sí hablan de este testimonio, pero lo ubican mal en el tiempo, diciendo que
Ramos Perera la vio "en un precintado preliminar" del que Pedro Fernández no
nos cuenta absolutamente nada.
La famosa acta del notario, meses después del precinto, tiene fecha de 12 de
septiembre de 1973. En la última página (y un trozo de la anterior) es donde
aparecen las conclusiones, leyéndose lo que sigue:
"DILIGENCIA: La extiendo yo, el Notario, para hacer constar:
"A. Que siendo las diecisiete horas y treinta minutos del mismo día del Requerimiento,
me hallo constituido en la casa marcada con el número cinco de la calle Rodríguez
Acosta de Bélmez de la Moraleda.
"B. Que tras examinar los precintos:
"a) Entiendo que, en general, se encuentran en el mismo estado, que queda
reseñado en el Acta por mí autorizada el pasado veintitrés de Julio, bajo
el número 462 de mi Protocolo general corriente,
"b) Que, a mi juicio, los indicados precintos son los mismos que fueron puestos
a mi presencia en la fecha señalada, y
"c) Que igualmente, a mi juicio, no han sufrido alteración alguna,
"Y no teniendo nada más que hacer constar doy por terminada esta Diligencia,
extendida a continuación del Acta que la motiva y en su mismo pliego y el
presente de la clase decimocuarta, serie J, número 1,210,806, de cuyo total
contenido doy fe.
"Están el signo, firma, rúbrica y sello del Notario autorizante."
(El "acta que la motiva" es el acta del precinto, donde se detalla tanto las
fotografías que se tomaron como los precintos empleados y la forma de ponerlos).
En la página 169 del libro "Tumbas sin nombre" (Luis Mariano Fernández e Íker
Jiménez, editorial Edaf) aparece una fotografía con parte del texto que he copiado
de dichas actas, con los puntos B.b) y B.c) completos, pero del punto B.a),
que es el más importante, la primera línea está cortada y no se lee el "Entiendo
que, en general, se encuentran en el mismo estado". ¿Y qué quiere decir "entiendo
que, en general"? "En general" no es lo mismo que decir "exactamente igual".
Pero, además, en ninguna parte del acta del notario dice nada sobre la aparición
de nuevas caras en la vieja cocina. El notario sólo viene a decirnos que las
cosas "más o menos" estaban como se las dejó, y *nada más*.
En la página 73 del libro "Las caras de la discordia" también aparece una fotografía
con una copia de las actas, y entre las hojas se ve, precisamente, la del texto
que he copiado, donde, en las partes que no están tapadas con otra hoja del
acta, se puede leer el texto que he reproducido. La teleplastia más famosa que
surgió mientras duró el precinto, "La dama de la copa", salió en la cocina nueva,
no en la precintada. Esto incluso lo dicen ellos, por ejemplo, en "Las caras
de la discordia", en la página 98, "La imagen más perfecta surgió en la cocina
nueva cuando se precinto la otra. Era 'La Dama de la Copa'". Por ampliar un
poco y que no se diga que "cortamos información que no nos interesa", añado
que en este mismo libro, en las páginas 74 a 77 aparece una entrevista que los
autores del libro realizaron al notario de Huelma, Antonio Palacios Luque (no
dicen cuándo). En esa entrevista, el notario comenta, cuando le preguntan si
el precinto fue manipulado, "No, no. A mi juicio no. Estaba sellado por supuesto
con lacre e indudablemente allí no pudo entrar nadie hasta que yo procedí a
la apertura". A su juicio. Pero no nos olvidemos de Ramos Perera: María había
retirado los precintos y estaba fregando el suelo. Así que no sería tan difícil.
Además, el propio notario dice en esta entrevista cuando le preguntaron "¿Qué
encontró entonces?", y su respuesta, "Entre las figuras precedentes y posteriores
había variaciones. Pero no era eso lo más llamativo. Es que como a María se
le cerró esa habitación, le dieron dinero y construyó una segunda cocina, y
en la segunda empezaron a salir caras significativas - la dama de la copa".
En la segunda cocina. En la que *no* estaba precintada.
Llegamos con esto ya al año 1996, año en que Pedro Amorós, Manuel Capella, José
Requena y Antonio García llegaron a Bélmez de la Moraleda y se dedicaron a grabar
psicofonías, entre otros experimentos. Tuvieron éxito con las psicofonías.
Pasaron los años, y en el 2002 "decidimos descubrirnos la cabeza, pensar; no
ser científicos, pero sí curiosos". "No hay peor científico que el falto de
curiosidad, y a nosotros, nos sobra curiosidad". No conozco un solo científico
que no tenga curiosidad, así que, una de dos, o Pedro Fernández lanza al aire
una afirmación gratuita para seguir afianzando la imagen de esos aburridos batas
blancas que no sienten interés por nada (¿por qué siguen investigando, entonces?),
o es que ha conocido a un científico que no tenga curiosidad, y debo decir que,
en ese caso, me gustaría saber de quién se trata.
Querían reproducir el fenómeno, y lo intentaron en lo que llamaron "Proyecto
Génesis", que venía a decir que para que surgieran las caras hacían falta tres
factores:
El Suelo.
La Humedad de la casa y la hidratación superficial.
Una inteligencia ("fuera lo que fuera") que moldearan las caras.
Para ello, nos dice que primero incentivaron el "factor psíquico" (sea eso lo
que sea), saber si María podría animarse para ayudar a la inteligencia que fuera
para que creara las caras, y entonces "llamamos a los medios" diciéndoles que
habían salido nuevas caras.
Después, necesitaban un suelo. Pero como el suelo estaba destrozado, crearon
varias placas con un mortero diseñado con los mismos materiales que con los
que se hizo la casa de María: agua de Bélmez, arena de Bélmez y cemento de Bélmez
(me pregunto en qué se distinguen de otros). Prepararon unas placas para dicho
"experimento". Cuando se secaron las placas, las envolvieron y las llevaron
al laboratorio.
Oyendo lo que oí de este rimbombante "proyecto Génesis" en boca nada menos que
de Antonio García y de Pedro Amorós cuando estuvimos en Bélmez de la Moraleda,
no puedo evitar abrir la boca de asombro y pensar lo obvio, "¿pero tendrán la
cara dura?". En pocas palabras, vinieron a decirnos que este "grandioso" "proyecto
Génesis" en realidad era una chorrada que se les ocurrió "a ver lo que salía"
y que "no valía para nada" (eso es rigor y metodología, sí señor). De hecho,
ya me quedé de una pieza cuando vi el nombre que se le dio, en el libro "Las
caras de la discordia", pues lo asocié inmediatamente a aquella "chorrada a-ver-lo-que-sale".
Eso sí, no pude evitar sonreírme cuando vi al gato Randi en el libro :-) (página
173). Es evidente que esa "teleplastia" es ya una proscrita, algo que es mejor
no seguir enseñando, y de hecho, en las fotografías de resultados de las imágenes
obtenidas en las famosas "tartaletas", ya sólo sacaron dos.
Es un dato por el que también me pregunto. En la fotografía de las "tartaletas"
recién hechas se ve claro que hay 12 de ellas. Sin embargo, sólo nos enseñan
los resultados de tres (bueno, ahora, de dos). ¿Y qué pasa con las otras? No
nos olvidemos además de nuestra
teleplastia favorita:

Llega el día en que muere María Gómez Cámara, 3 de febrero del año 2004, y mucha
gente pensaba que las caras se irían con ella. A pesar de todo, continuaron
con las investigaciones. Estuvieron los días 24 a 27 de septiembre del año 2004
en Bélmez de la Moraleda, y se encontraron con Felipa, la sobrina de María Gómez
Cámara, quien pidió a Pedro Amorós que grabaran psicofonías, porque estaba teniendo
sueños con su padre difunto, sueños donde su padre le intentaba decir algo pero
ella no lo entendía, y ella creía que las psicofonías son directamente las voces
de los muertos. Pedro Fernández dice que Pedro Amorós ya nos ha dicho en su
charla que "saquemos nuestras propias conclusiones".
Digo yo, ¿entonces qué esperabas? Si se da la esperanza, la posibilidad, de
que lo que se graba sean las voces de los muertos, ¿no es lógico que quien eche
de menos a un familiar se quiera agarrar a eso para ver si se puede comunicar?
La casa llevaba varios años cerrada; cuando entraron, Felipa les dijo que en
esa casa había vivido María hasta los 22 años.
Felipa les lleva a la planta baja; el suelo era de terrazo, no había cemento.
Pero en una bodeguita, en la planta baja, se encontraron con un suelo de cemento.
Muestra una fotografía donde están Felipa, Pedro Amorós y Joaquín Abenza Moreno,
ingeniero superior industrial.
Pedro Fernández nos dice que Joaquín Abenza ya estuvo en el año 2002 en Bélmez,
ocasión en la que le dijo que "con todas las capacidades y conocimientos que
poseía, no podía darle una explicación a lo que estaba viendo". "Y para mí,
eso fue otro dardo de energía", prosigue Pedro Fernández, "si un científico
no tiene ni idea de lo que hay en el suelo, ¿cómo alguien puede atreverse a
decir que es un fraude?".
Me encanta. Maravilloso y sublime el derroche de mala fe escupido en esta última
frase. Uno de los argumentos preferidos de los ocultistas y demás fauna para
defender su negocio es que, porque *un* caso sea un fraude, *no todos los casos*
tienen por qué ser un fraude, y por tanto hay que estudiarlos *todos* para poder
hablar de fraude. Pero ahora resulta que *un* científico no sabe cómo puede
haber salido aquello, ¡y ya se generaliza de forma automática impidiendo por
decreto a cualquiera dudar sobre su paranormalidad! No, no, no. Pedro, si me
lees (que yo creo que sí), aprende lo que significa "generalizar", "casos particulares",
"casos generales", y qué nos permite pasar de un caso particular a un caso general.
Te aseguro que la evidencia anecdótica y un conjunto más bien reducido de testimonios
*no* es la manera. Tal vez no deberías tenerle tanta tirria a la ciencia, y
procurar acercarte a ella y conocerla antes de insultarla y despreciarla continuamente.
¡Hey! ¡Pero si eso es precisamente lo que nos echais por cara a quienes, sabiendo
de qué hablamos porque nos hemos documentado e incluso realizado experimentos,
echamos por tierra vuestras ridículas tesis! ¿Cómo era aquello de la paja y
la viga?
Nos dice que entraron acompañados también de "otro señor" del que "habremos
escuchado hablar los últimos meses", "atacarnos con violencia". Está hablando
de Francisco Máñez, y continúa, "aunque también de forma un poquito más discreta
que el periodista Javier Cavanilles, del que hablaremos ahora".
Dice que se pusieron a mirar a ver si encontraban caras; serían las cinco de
la tarde, y Felipa les estuvo enseñando la casa. Felipa quería que grabaran
en aquel momento las psicofonías, pero le dijeron que mejor esperar a otro momento,
porque a esas horas había niños en la calle que a buen seguro podrían aparecer
registrados. Ya por la noche, sobre las ocho y media, dice, volvieron. Joaquín
Abenza tomaba fotografías y, a su lado, en la fotografía que nos muestra, está
Francisco Máñez.
"Les voy a contar lo que dice Paco Máñez. Dice que las caras de Bélmez (decía
hace un año) son el fruto de la teoría del colapso. Esto que a ustedes le suena
a chino, y que a mí me sigue sonando a chino... ¿Ustedes han visto Matrix? En
la que la realidad se va forjando en cada instante, tal y como nosotros deseamos.
Pues Paco Máñez decía que las caras de Bélmez eran el fruto de la teoría del
colapso, que viene prácticamente a decir que la mente humana es capaz de, en
un instante, volcarlo todo, transformar la realidad. Decía que todas las personas
que habían pasado por Bélmez habían incentivado el fenómeno y que lo habían
creado. Pero se olvidaba de que había un fenómeno inicial de aparición. Cuando
yo le rebatí esta postura a Paco Máñez, y lo digo abiertamente porque fui yo
quien le rebatió la postura a Paco Máñez, le dije, 'Paco, me parece que no,
no estoy de acuerdo. Respeto tu postura pero no estoy de acuerdo'. A los pocos
días, volvimos a coincidir, en un chat, del que yo no soy muy amante. No suelo
conectar el ordenador por la noche, aprovecho para descansar o para investigar.
Y Paco me dice, que sí, que ha cambiado de idea. Las caras de Bélmez no son
el fruto de la teoría del colapso. Las caras de Bélmez se hacen con un pincel
y un vaso de agua. Cuando yo escuché aquello, la verdad, me quedé a cuadros.
Le dije, 'Paco, explícame, tú coges un pincel - porque yo, evidentemente, no
le taché de falto de conocimientos'. Me dice que mojando un pincel, mojabas
el pincel, y en el suelo hacías tu carita, y queda lista. Bueno, pero a los
5 ó 10 segundos eso desaparece. 'No, porque tú sigues mojando, sigues mojando,
y así lo haces'".
Mmm... creo que es interesante saber qué dice Francisco Máñez al respecto de
esa conversación en el IRC. Tan pronto como se lo comenté, buscó entre sus archivos,
y en diez minutos me envió el log de aquella conversación.
Leedlo, no tiene desperdicio. Ahí, vereis, por ejemplo, cómo hablan de verdad
cuando no tienen un auditorio de las "gentes humildes, gentes sencillas", y
vereis también que no parece tan convencido de la paranormalidad del fenómeno
como pretende hacernos creer. Sé que un log no prueba nada, sería muy fácil
haberlo modificado, pero da la casualidad de que en el mismo log se lee que
dicho log fue enviado por e-mail a Pedro Amorós. ¿Habrá desaparecido paranormalmente
de su disco ese e-mail? :-)
Francisco Máñez no niega haber llegado a su "teoría del colapso" sobre los fenómenos
paranormales, según él mismo, "cuando yo era un magufo total", pero sí me ha
contado que tuvo muy claro lo de las caras de Bélmez. También me comenta que
Pedro Fernández, ni comprendió la teoría del colapso, ni comprendió cómo hacer
las caras de Masías (aquellas con las que estuvo investigando).
En ese log aparece una dirección web. Es una dirección
donde Francisco Máñez pone sus pruebas. Ahora no está lo que estaba entonces,
pero sí hay algo muy interesante. Dos fotogramas de un programa de televisión
(prometo enterarme de cuál, fecha y hora) donde se hablaba de las caras de Bélmez,
entre otras cosas, y aparece Pedro Amorós haciendo una prueba pintando una cara.
Máñez nos muestra un fotograma de dicha cara, y nos pone al lado una de las
nuevas teleplastias más "famosas". ¿Se parecen? ¿Casualidad?
Fotogramas
y fotografía para comparar
"Paco Máñez aprovechó un descuido de esta mujer, y entonces pintó esto" (aparece
una fotografía). Cogió un vasito, cogió un pincel, y cuando la señora estaba
enseñándonos la casa, pues hizo su experimento. ¿Ustedes ven ahí esos dos ojos?
¿Y el simulacro de una nariz? Bien, pues cuando dibujó esto, me dijo, 'Pedro,
aquí tienes las caras de Bélmez' Yo no sabía si se estaba riendo de mí o es
que realmente convencido de lo que estaba diciendo. Joaquín Abenza también miraba
extrañado. Un científico."
Esto tampoco es cierto. En primer lugar, Máñez no aprovechó descuido alguno
de Felipa, porque Felipa sabía lo que iban a hacer y, de hecho, vio el resultado.
Máñez me comenta que tiene tanto el vídeo donde grabaron su prueba de pintar
caras, como un audio con las conversaciones de aquel día, y tan pronto como
pueda me dará acceso a ese material.
Aparte, sobre la historia de qué pasó cuando Francisco Máñez estuvo el 25 de
septiembre de 2004 en Bélmez de la Moraleda, remito a un estupendo artículo
de asigan donde nos expone "Cuando
el método de Máñez se puso a prueba en Bélmez: cuatro versiones".
Felipa les dijo que ella se iba a dormir pronto, les dejó las llaves de la casa,
y accedieron a ella a las doce de la noche. "Evidentemente, exploramos toda
la vivienda antes de ponernos a trabajar". "En la última planta, que habíamos
recorrido por la tarde, nos encontramos una puerta, una puerta que no habíamos
visto, que estaba al entrar, al final. Yo creía que era un armario empotrado.
Pero no, había unas escaleras, unas escaleras concretamente, de cemento. Subimos
y nos encontramos una cámara, una planta que no habíamos visto. La última planta.
No nos la había enseñado porque era una cámara de cemento, que era un trasterillo,
y también la antesala de la terraza donde tendían la ropa. Un suelo muy castigado,
muy antiguo, muy reseco, muy viejo, y que al final tenía una mancha. Cuando
me acerqué a la mancha, entendí que había una nueva formación. O por lo menos
era lo que yo quería entender. No sé si era un efecto óptico, o solamente en
ese lugar, donde aparentemente la humedad estaba mucho más consolidada por un
pequeño goteo, se forma una extraña mancha, que aparentemente, y bajo nuestra
percepción, parecía una cara. Decidimos volver abajo, y grabar psicofonías,
y esperar respuestas. '¿Es una cara lo que tenemos arriba?'. Comenzaron a aparecer
voces, psicofonías impresionantes. No estaban muy dotadas de intensidad, pero
sí claras. Algunas nos decían, 'estoy llegando', otras decían, 'espérame', otras
decían, 'María', otras decían, 'vuelvo ahora'. ¿Pero qué estaba ocurriendo?
¿A quién correspondían esas voces? ¿Qué nos querían decir? Incluso obtuvimos
una psicofonía que decía, 'Pedro, quita la alfombra'".
Nos cuenta que la mañana del día siguiente recibieron la visita de su compañero
Luis Mariano Fernández, y crearon "un proyecto, una locura; esa parte que nos
hace ser diferentes, que nos hace ser curiosos, y que nos ha costado la acusación
de cometer un fraude". "Nosotros la hemos traducido como una acción empírica.
Nosotros necesitábamos explorar ese suelo, igualar las condiciones de humedad
y de hidratación, de un suelo que nos habíamos encontrado completamente reseco,
con el que durante tantos años habían aparecido las caras de Bélmez, en el otro.
Tomamos un cubo con agua, tomamos dos litros de aceite, para hidratar. Cogimos
una fregona, los mezclamos - los mezclamos relativamente, no se puede mezclar
agua y aceite - y le dimos una capa de hidratación. No sabíamos lo que iba a
ocurrir, pero lo hicimos, tuvimos el valor de hacerlo". "También sabíamos a
lo que nos enfrentábamos, por eso en ningún momento ocultamos nada, porque todo
nuestro proceder quedó reflejado en un informe, que se quedó en Bélmez de la
Moraleda para cualquier disposición pública".
"Decíamos que habíamos utilizado agua y aceite. No lo ocultábamos. Pero tampoco
esperábamos que se produjera la reacción que se produjo por el grupo de detractores,
y por otras personas que intentaron asomar la cabeza para que se les viera,
y cobrar un poquito de fama".
Se fueron a comer, cerraron, y cuando volvieron por la tarde, se llevaron la
"sorpresa". Cuando el cemento absorbió el agua, empezaron a encontrarse caras.
"Quizá no tan definidas, pero era un proceso de formación de rostros".
"Concretamente eran manchas, que parecían caras; concretamente en la casa donde
había nacido, y vivido, María Gómez Cámara durante 22 años".
"Yo le decía a Pedro Amorós: 'Prepárate para lo que viene. Tendremos ataques.
El fenómeno se ha reproducido'. Y no sabíamos lo que iba a ocurrir. Siguieron
apareciendo rostros. Durante aquel día encontramos un total de 24".
Al parecer, fue ya esa noche la noche de los "fenómenos extraños". Se acostaron
después de haber grabado psicofonías, infructuosamente, nos cuenta. Desconectaron
los equipos y una silla se mueve sola. Cuando se fueron ya a dormir tuvieron
"sensaciones táctiles".
Echo de menos dos fenómenos de los que también nos hablaron en la jornada navideña
celebrada en Bélmez de la Moraleda el pasado 18 de diciembre de 2004. Por una
parte, nos mostraron un vídeo donde presuntamente se les aparecía una cara,
filmando tan prodigioso hecho, y por otra parte, una moneda "antigua" (nos dijeron
allí) con cinco arañazos.
Tengo una copia del vídeo que proyectaron, y tanto en aquella ocasión como revisionando
el vídeo, está perfectamente claro que no se aparece ninguna cara de la nada.
La cara que ellos dicen "se aparece", estaba ahí desde el principio. Respecto
a la "moneda antigua", en la edición del libro "Tumbas sin nombre" donde ya
hablan de las nuevas caras, sale una fotografía de dicha moneda, en la página
283. No puedo identificar con precisión la cantidad, pero sí la moneda: 1, 2
ó 5 céntimos de euro. Española, para más señas. Las más "antiguas" fueron acuñadas
en 1999...
Comunicaron a la alcaldesa, lunes a primera hora, que habían aparecido caras.
Comenzaron a aparecer más caras, la gente empezó a tener curiosidad de no verles
en la casa de siempre, y no pudieron ocultarlo. "Yo no sabía dónde meterme,
qué es lo que va a pasar. Pero también tenía una certeza, de que mis manos,
y las de todos los que hemos pasado por ahí, estaban limpias".
Cortaron algunas de las losas, e hicieron un suelo nuevo, en la planta baja.
Se selló la habitación, y cuando fraguó el cemento, vieron que no había sucedido
nada. Entonces, arriba, fue cuando apareció la "cara de María". Analizaron la
semejanza de esa cara con la cara de María Gómez Cámara con la ayuda de un programa,
"matemáticas, informática". Y dicen que les ayudó el fundador de la policía
científica de este país. "Volvemos a hablar de ciencia".
"Y vinieron los ataques. Llegaron los ataques. Vean ustedes los descalificativos
que nos envían, simplemente por habernos encontrado, topado con un misterio:
'Unos cazafantasmas falsifican las caras de Bélmez'". Se refiere al artículo
aparecido en el periódico "El Mundo" el 28 de noviembre de 2004, en la edición
de Valencia. En el artículo, nos dice Pedro Fernández que se les acusa de haber
hecho las caras usando agua y aceite. Esto, "no hay ningún científico, ningún
ingeniero, que pueda avalar esa tesis".
Habla de los artículos de Javier Cavanilles, y dice que "estará esperando que
le llegue la citación judicial, porque, evidentemente, eso no lo vamos a permitir,
que se nos crucifique sin tener las pruebas". Por poneros en antecedentes: Javier
Cavanilles lleva desde diciembre del año 2004 esperando la demanda. El pleno
del ayuntamiento decidió demandar al periodista el día 4 de enero de 2005. Aún
está esperando.
El hijo de Jiménez del Oso fue quien, según Pedro Fernández, hizo la suposición
de que las caras de Bélmez podrían ser incluso hongos. "Este hombre está preparando
un caldo de cultivo. Este hombre es un científico. Ya no estamos hablando de
parapsicología, hablamos de ciencia, es un biólogo, un señor que sabía lo que
estaba haciendo; no obtuvo resultados".
Continúa diciendo que tomaron una "muestra científica"; el policía tomó muestras
(¿el policía?, ¿acaso sabe cómo tomar bien una muestra?), arrancaron un trozo
de suelo y tomaron varias muestras que llevaron a varios laboratorios para que
los analizaran (¿cómo se tomaron esas muestras?). Nos dice que, "evidentemente
ocultaré hasta que no sean públicos los informes, donde se están realizando
las pruebas". Fue el juez de paz quien escribió el informe dando fe de lo que
se hacía. ¿A qué tanto misterio?
Supongo que se refiere a este
circo.
Habla Pedro Fernández también sobre un breve episodio del viaje a Bélmez de
la Moraleda que realicé junto con Pedro Gimeno los pasados 17 y 18 de diciembre
de 2004. Aunque ya relataré en otro momento todo lo que sucedió en aquel viaje
(ya no sé cuándo podrá ser, espero que antes de que se acabe el año, vaya),
sí voy a explicar ese episodio. Se refiere a nosotros como un "grupo de personas
que no asimilaba muy bien esto de los fenómenos paranormales" (ejem, "asimilar"
no es la palabra). Dice que "quisieron hacer incluso una prueba, para ver si
Paco Máñez tenía razón, eso de que se podía pintar con agua y aceite" (pero
cómo, ¿no era sólo con agua?). "Ellos mismos pusieron sus iniciales, como se
puede ver; P y G". Al cabo de un día teníamos "la desaparición por completo
de esa formación".
Bueno, ya que eso lo viví en primera línea, me gustaría aportar un poco a la
historia.
Fuimos a la casa de las caras nuevas, tras haber salido de la casa de las caras
antiguas, el sábado 18 de diciembre de 2004. Esa mañana, Pedro Gimeno había
comentado con otro chico y conmigo que tenía curiosidad por ver qué coloración
adquiría el suelo de la casa nueva si se mojaba con agua. Yo llevaba una botella
de medio litro con agua, por lo que empleamos esa misma. Mientras las otras
personas de nuestro turno seguían mirando las caras o simplemente dando vueltas
por la habitación, nosotros, que ya nos habíamos dado por satisfechos, cogimos
un poco de agua e hicimos esa prueba. Pedro Gimeno se mojó el dedo con agua
y fue dibujando sus iniciales. Al principio sólo imprimió con fuerza su dedo,
pero al ver que la forma de la mancha no le convencía, fue cuando se mojó más
el dedo y dio forma a las letras. La coloración era rojiza, muy parecida si
no idéntica a la que presentaba la "cara de María". Cuando bajamos, nos llamaron
la atención por "haber pintado caras con coca-cola y a escondidas de todos".
Esa acusación es absurda por varios motivos. En primer lugar, porque no se pintaron
caras, sino unas letras. En segundo lugar, porque no fue con coca-cola, sino
con agua. Y en tercer lugar, porque malamente podíamos hacer nada a escondidas
con toda aquella gente a nuestro alrededor. Sobre detalles tan estúpidos como
esos se estuvo discutiendo no sé cuánto tiempo, porque yo acabé cayendo enferma
por una gripe y me tuve que retirar forzosamente del "debate". Eso, por no hablar
de todas las acusaciones que se fueron inventando cuando vieron que con lo que
realmente había sucedido no podían rascar nada. Pero bueno, ya comentaré con
más detalles dicho episodio en otra ocasión. La cuestión es que nos invitaron
a repetir aquella prueba (a mí me daba vergüenza llamarlo "experimento"), con
toda la parafernalia: cámaras de vídeo grabando, multitud de gente tomando fotografías...
Pedro Amorós limpió una zona de polvo con una brocha, y ahí fue donde Pedro
Gimeno repitió el dibujado con agua de sus iniciales. Le interrumpieron antes
de poder completar la G, quedando pues las letras como sigue (sábado 18 de diciembre
de 2004):


Nosotros no esperábamos que aquellas letras sobrevivieran más allá de unas pocas
horas, pero aún así, ellos estaban muy interesados en poder confirmar, al día
siguiente, más o menos 24 horas después, que aquellas letras ya no seguían ahí,
para poder desmentir con ello el funcionamiento del método de Máñez. Demostraban
un completo desconocimiento del método completo que emplea Francisco Máñez para
pintar caras, que no se reduce simplemente a coger un poco de agua y mojar una
superficie, como se puede leer aquí:
Las nuevas
caras de Bélmez no son de origen paranormal.
Pero, además, resultó que tras 24 horas, por mucho que ellos se empeñen en decir
que las letras desaparecieron por completo, no desaparecieron. Sí es cierto
que ya eran muy ténues, pero es mentira que no se vieran. No deja de llamarme
la atención que incluso se percibieran en una fotografía que tomé a la pantalla
donde proyectaban las fotografías, estando la sala a oscuras:


Ni Pedro Gimeno ni yo estábamos presentes cuando se tomó aquella fotografía.
Era ya el día 19 de diciembre de 2004, y nosotros estábamos en Martos (Jaén),
a 90 kilómetros de Bélmez de la Moraleda, terminando de despedirnos de los familiares
que nos habían acogido en esta breve "aventura", visitando también a mis abuelos,
y preparándonos ya para volver a Valencia. Creo que nosotros salíamos de regreso
a Valencia más o menos por la hora en que se tomó esa fotografía.
El otro chico que estuvo con nosotros durante toda nuestra estancia tuvo la
amabilidad de enviarnos los vídeos que grabó en aquellas jornadas; tanto el
vídeo donde se ve a Pedro Gimeno pintando las letras, como el vídeo del "día
después"; incluso en el vídeo, de no muy buena calidad, se aprecian las letras,
y también se aprecia cómo Pedro Fernández distrae la atención de los presentes
señalando hacia otro sitio, lugar donde *no* se habían pintado las letras y
donde, por tanto, era más bien difícil verlas. Sin embargo, el chico que estuvo
con nosotros no las perdió de vista, e incluso tomó una fotografía donde también
se ve que, 24 horas después, las letras aún estaban allí, lo que viene a decirnos
que la humedad ayuda a retener lo que quiera que sea que se emplee para pintar
las nuevas caras.
"Las caras no se hacen con agua y aceite, ojalá, porque así no me gastaría tanto
dinero como me he gastado; viajes, el abandonar a mi familia; en ser violentamente
atacado como el resto de mis compañeros; ojalá todo fuera una absurda mentira,
pero no podemos decir otra cosa que no sea la verdad. No hemos encontrado fraude.
Las caras de Bélmez siguen suponiendo, hoy por hoy, un auténtico desafío. Yo
les invito a que ustedes vivan en profundidad este fenómeno con el paso de los
años, y que no pierdan la oportunidad de seguirlo, porque estamos ante el fenómeno
paranormal que más ha durado en el tiempo".
Con este incidente cierra la charla, evitando hablar pues de los laboratorios
donde se supone que han sido enviadas las muestras no-sabemos-cómo-han-sido-tomadas,
y evitando también hablar de resultados, y eso que se suponía que tenían como
mínimo unos resultados preliminares de los que bien pudiera haber dicho algo.
Teniendo en cuenta, además, que el título de la ponencia era, precisamente,
"Las caras de Bélmez - Los nuevos hallazgos", ¿podemos decir que se ha tratado
de una tomadura de pelo?
De todas formas, si con las caras antiguas no había lugar a dudas, con las nuevas
caras, menos todavía. Y si no os lo creeis, no teneis más que leer el siguiente
artículo de Francisco Máñez, donde explica cómo una mancha del suelo cuando
él estuvo en Bélmez fue luego convenientemente retocada para dar lugar a la
primera de las "nuevas caras" con las que el tema volvió a salir a los medios:
De mancha a teleplastia.
Además, si alguno de vosotros teneis la posibilidad de que os presten una copia
del libro "Tumbas sin nombre" de Luis Mariano Fernández e Íker Jiménez, edición
en la que ya hablan de las "nuevas caras", fijaros en las fotografías de la
página 278 y comparad la cara de las dos fotografías de la parte de abajo con
las fotografías que nos muestra Francisco Máñez en este mismo artículo, y fijaros
a cuál se parece más.
Si estais interesados en ampliar información, podeis consultar este
"Especial
Bélmez", así como el estupendo número especial de la publicación electrónica
"El escéptico digital" que salió el pasado 19
de noviembre de 2004, y que fue también enviado a los medios de comunicación
junto con un manifiesto cuyo eco en los medios es por todos conocido.
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