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ROSWELL ¿EXTRATERRESTRES O NIÑOS?
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Información recopilada para el libro
El informe Northrop y ampliada en Historias aeronáuticas

 

¿Extraterrestres o niños?


     En 1997, durante el cincuenta aniversario del famoso incidente de Roswell, los militares de Estados Unidos facilitaron una explicación de lo que los testigos habían visto. A finales de los cuarenta y durante las dos décadas siguientes se habían usado muñecos de pruebas para simular los accidentes aéreos. Lo que unía al mundo aeronáutico con el del automóvil. En el desarrollo de las dos tecnología se habían llevado a cabo el mismo tipo de experimentos. Resultaba imprescindible averiguar los daños que sufría un ser humano en diversos tipos de accidentes. Pero contrariamente a lo declarado por las empresas automovilísticas, los militares jamás hablaron del uso de cadáveres. Algo desconcertante ¿Los muñecos no valían para ver lo que ocurría en un accidente de carretera y sí para el de un avión?.
 

Roswell01

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Roswell03

Tras 50 largos años la fuerza aérea de Estados Unidos reconoció por primera vez que los testigos de Roswell podían haber visto las pruebas secretas que se estaban realizando en Nuevo México.

 

    Estos experimentos no sorprenden a los historiadores. Como hemos visto desde hace muchos años se sabe que la zona era usada para toda clase en investigaciones. La mayoría de ellas rodeadas del más absoluto secreto, por lo que se desconoce los detalles concretos. No se nos ha facilitado la información necesaria para comprender lo que allí se estaba realizando. Salvo algunos experimentos descubiertos por los periodistas y llevados incluso ante las pantallas de televisión.

     El más conocido es el de los niños con anomalías físicas y psíquicas transportados a Los Alamos precisamente durante 1947, el año del famoso accidente en donde se vieron los cadáveres "extraterrestres". Otros quedarán rodeados por el muro de silencio para siempre.

     Que coincidan las declaraciones sobre Roswell, la noticia de que Estados Unidos experimentaba con humanos en ese mismo tiempo y que en Europa varios países realizaban gran cantidad de esterilizaciones para depurar la raza mucho antes que los nazis (siguieron haciéndose hasta los setenta), no es una casualidad. Dos años antes había estallado el escándalo de la colonia de Lynchburg en Virginia. Los estadounidenses estuvieron realizando las mismas prácticas, sobre todo con supuestos deficientes mentales, desde 1927. Cuando en 1995 la noticia saltó a la prensa se buscaron hechos semejantes en todo el mundo (Documentos TV, RTVE, segundo canal, 02-02-95).

     Por imposible que nos parezca hoy la mentalidad científica de la época era así. Las razas "inferiores", los marginados y los deficientes eran las perfectas ratas de laboratorio en todo el mundo. El fin de la guerra y los excesos alemanes y japoneses, las condenas que cayeron sobre los líderes enemigos, obligó a esconder las propias investigaciones. Incluso los científicos enemigos que ahora trabajando en el propio bando fueron ocultados.

     De nuevo en 1997, ante la gran cantidad de pruebas imposibles de negar, Bill Clinton pidió disculpas públicamente por usar cobayas humanos sin pedirles su consentimiento, pero sólo se acordó de los 400 afroamericanos infectados con sífilis que no recibieron tratamiento médico esperando poder observar la evolución de la enfermedad.

     ¿Cuantos experimentos nunca saldrán a la luz? Es de sospechar que muchos. El miedo a la reacción del pueblo y el descalabro económico son las causas principales. Sólo 16 sujetos de los que fueron sometidos a intoxicación radioactiva recibieron mil millones de pesetas en concepto de indemnización. Con las disculpas de Clinton desapareció el interés del público sobre la experimentación con humanos.

     Varias personas hablaron de lo que habían observado en Roswell. Una rara aeronave, tecnología futurista y pequeños cuerpos de "extraterrestres" a su alrededor. No debemos pensar que si los militares no hacen caso a estos testigos y niegan cualquier razón a sus declaraciones, es por que de verdad han capturado una nave alienígena y eso les fuerza a guardar silencio. Los militares esconden sus secretos fieramente; eso lo hemos aprendido muy bien en estos últimos 50 años, pero también hemos aprendido que para hacerlo lanzan cortinas de humo y no les molesta usar el tema OVNI como tapadera.

El País 29 de agosto de 1997


 El País - Artículo


El Mundo
  El Mundo 26 de agosto de 1997

 El MUndo - Artículo

     En los cincuenta comenzó a correr el rumor de que Canadá y Estados Unidos trabajaban desde 1946 en un platillo volante de prestaciones inimaginables. Despegaría verticalmente y volaría superando los 2000 km/h. Las revistas de entonces publicaron incluso dibujos de la aeronave. Cuando creció el interés por averiguar detalles sobre el aparato se lanzaron diversas bengalas para desviar las miradas. Apareció el hoy famoso Avrocar, un ala circular que en realidad sólo era un banco de pruebas, y cuando los especialistas se dieron cuenta de que aquello jamás podía tener las prestaciones que se rumoreaban, se filtro la idea de que el Avrocar escondía detrás de sí las pruebas con una nave alienígena capturada, tal vez la estrellada en Roswell. No hace falta decir que estos especialistas enseguida perdieron todo interés ante el aparente absurdo. Nos hemos visto obligados a esperar cinco décadas para averiguar lo que se escondía detrás de toda esta historia.
 

Avrocar

Insecto de Plata

El Avrocar, hoy una pieza de museo, sólo era un prototipo para ensayar los sistemas de despegue y movimiento del Insecto de Plata, un aparato hijo directo de los diseños desarrollados durante la guerra por los científicos del Eje. Nada más su sobrenombre debe darnos una idea de las maniobras y extrañas piruetas que se esperaban alcanzar con él.

    En 1995 fue desclasificado parte del proyecto. Personajes legendarios habían trabajado en su diseño. El rumano Henri Coanda, creador del aerodino lenticular durante la ocupación de Francia y Richard Miethe, el ingeniero alemán que construyó en Peenemünde el disco a reacción Andrómeda que se estrelló en Noruega durante su primer vuelo de prueba, y más conocido por su participación en el proyecto de helicópteros circulares a reacción Flügelrad. Se nos lanzó el cebo de que esta tecnología humana era extraterrestre y picamos en anzuelo con excesiva facilidad. No es el único caso. La propuesta de Towsend Brown en 1950 a la marina de Estados Unidos de discos impulsados por un efecto electromagnético nos la vendió dos años después George Adamski como platillos volantes procedentes de Venus. Lo mismo que hizo con los aerodinos de Alexander Lippisch diciendo que eran "cigarros puros" procedentes del mismo planeta. Pero estos son temas tratados exhaustivamente en El informe Northrop e Historias aeronáuticas, y no deseo repetirme, así que tras ver como se ha usado el tema extraterrestre para ocultar investigaciones secretas; volvamos a Roswell.

     El caso de Roswell no es un único accidente aéreo. Se han unido varios para darle sentido y que parezca uno solo. No olvidemos que ocurrió en 1947 pero no fue hasta 1978 cuando fue retomado como un estralleamiento extraterrestre, tras publicarse El Incidente de Charles Berlitz y William Moore. No era la primera vez que corría un rumor semejante. Enseguida fue unido a Roswell insinuando que su autor se había equivocado de lugar por las prisas que tenía por terminar el libro.
 

Frank Scully

     En 1950 Frank Scully publicó una curiosa historia sobre un accidente similar en el mismo Nuevo México pero en Aztec, una zona muy alejada de Roswell. El libro fue todo un éxito pero los escépticos consiguieron que no fuera valido como prueba de un accidente extraterrestre, pese a que Scully insistió en que los datos se los había facilitado un científico que trabajó con los cuerpos allí recuperados. Una de las afirmaciones recogidas en la obra llama enseguida poderosamente la atención porque los cadáveres fueron llevados al Instituto Rosenwald de Chicago, precisamente uno de los encargados de comprobar los resultados de la intoxicación radioactiva provocada en niños ¿Por qué el "científico" le habló de alienígenas a Scully? ¿Fue el primer intento para ocultar lo que los posibles testigos habían visto?

Frank Scully


    Por aquel tiempo, a principios de 1950, el reputado escritor e historiador militar Fletcher Pratt publicó que "a través de canales confidenciales" le había llegado la noticia de que el ejército había recuperado una extraña aeronave y varios cuerpos de apariencia vagamente humana que medían unos 90 cm. Es de destacar que el historiador especializado en la guerra civil americana nunca habló de extraterrestres.

     Supuestamente el incidente de Roswell ocurrió a principios de julio de 1947 y no fue publicado por la prensa local hasta el 8 de ese mes. Sin embargo, el personaje principal, "Mac" Brazel, vio los extraños restos que tanto tiempo después le harían famoso el 14 de junio. Esto indica que no se trataba del mismo objeto que los testigos afirmaban haber visto quince días más tarde. Todo hace pensar que Brazel vio de verdad los restos de un globo. Las declaraciones juradas de los que OBSERVARON aquello no dejan muchas oportunidades para dudarlo: Jesse A. Marcel (hijo del militar que recuperó los restos), Bessie Brazel (hija del principal testigo), Sally Strickland Tadolini, Sheridan Cavitt,  Irving Newton, Loretta Proctor y Robert R. Porter.

     El ejército admitió que entre el 24 de junio y el 28 de julio se habían estrellado en la zona cinco aviones convencionales: A-26C, P-5 IN, C-82A, P-80A y PQ-14B (en ese verano un total de 22 aparatos sufrieron accidentes en la zona) diversos globos atmosféricos, del proyecto Mogul y los RAWIN que servían de blanco para pruebas de radar; es decir en aquel desierto se estrellaba de todo menos los prototipos y los misiles que estaban probando. La investigación oficial de 1997 no dio con ningún accidente "extraño" pero humano, sin embargo, el ejército afirma que los testigos confundieron muñecos con cadáveres ¿Como se puede salvar esta contradicción? El muro de silencio sólo nos permite realizar deducciones provisionales y éstas señalan hacia un accidente en el que estaban implicados niños o pruebas en las que se usaron cadáveres de niños.


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