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ROSWELL
¿EXTRATERRESTRES O NIÑOS?
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En 1997, durante
el cincuenta aniversario del famoso incidente de Roswell, los militares
de Estados Unidos facilitaron una explicación de lo que los testigos
habían visto. A finales de los cuarenta y durante las dos décadas
siguientes se habían usado muñecos de pruebas para simular
los accidentes aéreos. Lo que unía al mundo aeronáutico
con el del automóvil. En el desarrollo de las dos tecnología
se habían llevado a cabo el mismo tipo de experimentos. Resultaba
imprescindible averiguar los daños que sufría un ser humano
en diversos tipos de accidentes. Pero contrariamente a lo declarado por
las empresas automovilísticas, los militares jamás hablaron
del uso de cadáveres. Algo desconcertante ¿Los muñecos
no valían para ver lo que ocurría en un accidente de carretera
y sí para el de un avión?.
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Estos
experimentos no sorprenden a los historiadores. Como hemos visto desde
hace muchos años se sabe que la zona era usada para toda clase en
investigaciones. La mayoría de ellas rodeadas del más absoluto
secreto, por lo que se desconoce los detalles concretos. No se nos ha facilitado
la información necesaria para comprender lo que allí se estaba
realizando. Salvo algunos experimentos descubiertos por los periodistas
y llevados incluso ante las pantallas de televisión. |
En los
cincuenta comenzó a correr el rumor de que Canadá y Estados
Unidos trabajaban desde 1946 en un platillo volante de prestaciones inimaginables.
Despegaría verticalmente y volaría superando los 2000 km/h.
Las revistas de entonces publicaron incluso dibujos de la aeronave. Cuando
creció el interés por averiguar detalles sobre el aparato
se lanzaron diversas bengalas para desviar las miradas. Apareció
el hoy famoso Avrocar, un ala circular que en realidad sólo era
un banco de pruebas, y cuando los especialistas se dieron cuenta de que
aquello jamás podía tener las prestaciones que se rumoreaban,
se filtro la idea de que el Avrocar escondía detrás de sí
las pruebas con una nave alienígena capturada, tal vez la estrellada
en Roswell. No hace falta decir que estos especialistas enseguida perdieron
todo interés ante el aparente absurdo. Nos hemos visto obligados
a esperar cinco décadas para averiguar lo que se escondía
detrás de toda esta historia.
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En
1995 fue desclasificado parte del proyecto. Personajes legendarios habían
trabajado en su diseño. El rumano Henri Coanda, creador del aerodino
lenticular durante la ocupación de Francia y Richard Miethe, el
ingeniero alemán que construyó en Peenemünde el disco
a reacción Andrómeda que se estrelló en Noruega durante
su primer vuelo de prueba, y más conocido por su participación
en el proyecto de helicópteros circulares a reacción Flügelrad.
Se nos lanzó el cebo de que esta tecnología humana era extraterrestre
y picamos en anzuelo con excesiva facilidad. No es el único caso.
La propuesta de Towsend Brown en 1950 a la marina de Estados Unidos de
discos impulsados por un efecto electromagnético nos la vendió
dos años después George Adamski como platillos volantes procedentes
de Venus. Lo mismo que hizo con los aerodinos de Alexander Lippisch diciendo
que eran "cigarros puros" procedentes del mismo planeta. Pero estos son
temas tratados exhaustivamente en El informe
Northrop e Historias aeronáuticas, y no
deseo repetirme, así que tras ver como se ha usado el tema extraterrestre
para ocultar investigaciones secretas; volvamos a Roswell.
El caso
de Roswell no es un único accidente aéreo. Se han unido varios
para darle sentido y que parezca uno solo. No olvidemos que ocurrió
en 1947 pero no fue hasta 1978 cuando fue retomado como un estralleamiento
extraterrestre, tras publicarse El Incidente de Charles Berlitz
y William Moore. No era la primera vez que corría un rumor semejante.
Enseguida fue unido a Roswell insinuando que su autor se había equivocado
de lugar por las prisas que tenía por terminar el libro.
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En 1950 Frank Scully publicó una curiosa historia sobre un accidente similar en el mismo Nuevo México pero en Aztec, una zona muy alejada de Roswell. El libro fue todo un éxito pero los escépticos consiguieron que no fuera valido como prueba de un accidente extraterrestre, pese a que Scully insistió en que los datos se los había facilitado un científico que trabajó con los cuerpos allí recuperados. Una de las afirmaciones recogidas en la obra llama enseguida poderosamente la atención porque los cadáveres fueron llevados al Instituto Rosenwald de Chicago, precisamente uno de los encargados de comprobar los resultados de la intoxicación radioactiva provocada en niños ¿Por qué el "científico" le habló de alienígenas a Scully? ¿Fue el primer intento para ocultar lo que los posibles testigos habían visto? |
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Por aquel tiempo,
a principios de 1950, el reputado escritor e historiador militar Fletcher
Pratt publicó que "a través de canales confidenciales" le
había llegado la noticia de que el ejército había
recuperado una extraña aeronave y varios cuerpos de apariencia vagamente
humana que medían unos 90 cm. Es de destacar que el historiador
especializado en la guerra civil americana nunca habló de extraterrestres.
Supuestamente
el incidente de Roswell ocurrió a principios de julio de 1947 y
no fue publicado por la prensa local hasta el 8 de ese mes. Sin embargo,
el personaje principal, "Mac" Brazel, vio los extraños restos que
tanto tiempo después le harían famoso el 14 de junio. Esto
indica que no se trataba del mismo objeto que los testigos afirmaban haber
visto quince días más tarde. Todo hace pensar que Brazel
vio de verdad los restos de un globo. Las declaraciones juradas de los
que OBSERVARON aquello no dejan muchas oportunidades para dudarlo: Jesse
A. Marcel (hijo del militar que recuperó los restos), Bessie Brazel
(hija del principal testigo), Sally Strickland Tadolini, Sheridan Cavitt,
Irving Newton, Loretta Proctor y Robert R. Porter.
El ejército
admitió que entre el 24 de junio y el 28 de julio se habían
estrellado en la zona cinco aviones convencionales: A-26C, P-5 IN, C-82A,
P-80A y PQ-14B (en ese verano un total de 22 aparatos sufrieron accidentes
en la zona) diversos globos atmosféricos, del proyecto Mogul y los
RAWIN que servían de blanco para pruebas de radar; es decir en aquel
desierto se estrellaba de todo menos los prototipos y los misiles que estaban
probando. La investigación oficial de 1997 no dio con ningún
accidente "extraño" pero humano, sin embargo, el ejército
afirma que los testigos confundieron muñecos con cadáveres
¿Como se puede salvar esta contradicción? El muro de silencio
sólo nos permite realizar deducciones provisionales y éstas señalan
hacia un accidente en el que estaban implicados niños o pruebas
en las que se usaron cadáveres de niños.
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