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LAS TELEPLASTIAS DEL BOTIJO
Valencia, 23 de junio de 2006
José Ferrer Arnau


En plena oscuridad Pedro Amorós investiga el botijo ¿Será una teleplastia?

Como decía Superratón en los intermedios: “no se vayan todavía, aún hay más”. Y es que en el entreacto de Bélmez han aparecido teleplastias en un botijo. Sí, como lo leen ¡Teleplastias en un botijo!

Uno se ha reído con ganas estos últimos meses con los disparates de las aceitosas caras de Bélmez, y creía que ya no se reiría tan a gusto, pero Pedro Amorós es una caja de sorpresas y consigue que vuelvas a soltar la carcajada. No es extraño que lo llamen a la tele, el hombre es un showman total.

Después de sus últimas actuaciones en los programas de televisión y radio en donde cuando no decía un despropósito soltaba una atrocidad, parecía que no se podía superar a sí mismo; y sin embargo, el chico lo consigue.

Tras lucirse en el programa El Buscador de Tele5 cuando certificó como una auténtica psicofonía la grabación que decía: “¡Queee vuerrrrven!", y que resultó ser la grabación de la voz de una de las habitantes de la casa, ahora no encuentra explicación racional a las manchas de un botijo.

El los noventa tuvimos a Tristanbeiker con su linterna adosada a una pistola de gasolinera trasformada en arma cazafantasmas, hoy a Pedro Amorós con sus coladores de cocina y su botijo con teleplastias.

Resulta que un señor que se encontró un botijo en el campo se lo llevó a su mujer, que lo pintó como un botijo idéntico que ya tenía (¿serendipia?) y en los manchurrones que resultaron vieron caras.

Enterados los de El Buscador entrevistaron al matrimonio y se lo llevaron a Pedro Amorós. Como era de esperar descubrió que las manchas no eran simples manchas. Bueno, unas sí y otras no. El caso es que lo examinó, dice, con microscopio, descubriendo que no habían trazos de pincel; cosa de por sí curiosa, cuando la mujer lo había pintado de arriba a bajo.

Clarísima telebotija.

Las manchas que eran manchas parecían caras porque eran paraidolias; es decir, que nos parecen caras, como las manchas de un azulejo o las formaciones en una nube. Por lo menos Amorós ha aprendido a usar el término correcto y no decir “imágenes gestálticas” cuando habla de estas manchas. Gracias a Bélmez también aprendió que el aceite y el agua no se pueden disolver, ahora dice que lo mezcló, pero todavía a la primera de cambio se le escapa lo de que disolvió el aceite en agua. Eso de la paraciencia es lo que tiene, que da mucha cultura.

¡Pero cómo no! Existen un par de manchurrones inexplicables, así que los mirará con luz ultravioleta y luz negra. Que viene a ser como lo de la SEIPYSEIP, pues la "luz negra" es luz ultravioleta de onda larga y poca luz visible. Cuando mire el botijo, con ultravioleta y ultravioleta, seguro que lo aclara todo, porque con eso verá más manchas o las mismas de diferente modo.

En fin. Que con este Pedro Amorós todavía nos quedan muchos momentos de pasarlo bien. Como decía arriba, creía que ya no me iba a reír tanto y el chaval lo ha conseguido.

Ver video: El Buscador


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