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Esto fue escrito En febrero
15 de 1904 por Helen G. White ...
JOYAS DE LOS TESTIMONIOS TOMO 3
La Crisis Final
Una escena de Destrucción
Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche
los
edificios que, piso tras piso, se elevaban hacia el cielo. Esos
inmuebles
que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados
incombustibles. Se elevaban siempre más alto y los materiales más
costosos
entraban en su construcción. Los propietarios no se preguntaban cómo
podían
glorificar mejor a Dios. El Señor estaba ausente de sus
pensamientos.
Yo pensaba: ¡Ojalá que las personas que emplean así sus riquezas
pudiesen
apreciar su proceder como Dios lo aprecia! Levantan edificios magníficos,
pero el Soberano del universo sólo ve locura en sus planes e invenciones.
No se esfuerzan por glorificar a Dios con todas las facultades de su corazón
y de su espíritu. Se han olvidado de esto, que es el primer deber
del
hombre.
Mientras que esas altas construcciones se levantaban, sus propietarios se
regocijaban con orgullo, por tener suficiente dinero para satisfacer sus
ambiciones y excitar la envidia de sus vecinos. Una gran parte del
dinero
así empleado había sido obtenido injustamente, explotando al pobre.
Olvidaban que en el cielo toda transacción comercial es anotada, que todo
acto injusto y todo negocio fraudulento son registrados. El tiempo
vendrá
cuando los hombres llegarán en el fraude y la insolencia a un punto que
el
Señor no les permitirá sobrepasar y entonces aprenderán que la
paciencia de
Jehová tiene límite.
La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma 282 de
incendio.
Los hombres miraban a esos altos edificios, reputados incombustibles, y
decían: "Están perfectamente seguros." Pero esos edificios
fueron consumidos
como la pez. Las bombas contra incendio no pudieron impedir su
destrucción.
Los bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas.
Me fue dicho que cuando llegue el día del Señor, si no ocurre algún
cambio
en el corazón de ciertos hombres orgullosos y llenos de ambición, ellos
comprobarán que la mano otrora poderosa para salvar, lo será igualmente
para
destruir. Ninguna fuerza terrenal puede sujetar la mano de Dios.
No hay
materiales capaces de preservar de la ruina a un edificio cuando llegue el
tiempo fijado por Dios para castigar el desconocimiento de sus leyes y el
egoísmo de los ambiciosos.
EVENTOS DE LOS ULTIMOS DIAS
Enfrentando La Crisis Final de la Tierra
La ciudad de Nueva York
Dios no ha ejecutado su ira sin misericordia. Todavía se extiende su
mano.
Debe darse su mensaje en el Gran Nueva York. La gente debe ver cómo
Dios,
por un toque de su mano, puede destruir las
propiedades que han 116
reunido para enfrentar el último gran día.-3MR 310- 311(1902).
No tengo luz en particular respecto a lo que viene sobre Nueva York; sólo
sé
que un día los grandes edificios serán derribados por el poder
trastornador
de Dios... La muerte llegará a todas partes. Esta es la razón por
la cual
me siento tan ansiosa de que nuestras ciudades sean amonestadas.-RH Julio
5,
1906.
Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche
los
edificios que, piso tras piso, se elevaban hacia el cielo. Esos
inmuebles
que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados
incombustibles...
La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma de incendio.
Los
hombres miraban a esos altos edificios, reputados incombustibles, y decían:
"Están perfectamente seguros". Pero estos edificios
fueron consumidos como
la pez. Las bombas contra incendio no pudieron impedir su destrucción.
Los
bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas.-3JT 281-282 (1909).
Chicago y Los Ángeles
También pasaron ante mí escenas que pronto tendrían lugar en Chicago y
en
otras grandes ciudades. A medida que aumentaba la maldad y se
retiraba el
poder protector de Dios, había vientos destructivos y tempestades.
Los
edificios eran destruidos por el fuego y derribados por terremotos.
Algún tiempo después se me mostró que la visión de edificios en
Chicago y la
inversión de los medios de 117 nuestro pueblo para levantarlos, y su
correspondiente destrucción, no eran sino una lección práctica para
nuestro
pueblo, amonestándoles a no invertir grandes sumas en propiedades en
Chicago, ni en cualquier otra ciudad, a menos que las providencias de Dios
abran positivamente el camino e indiquen claramente el deber de construir
o
comprar, como sea necesario, a fin de dar la nota de amonestación.
Se dio
una advertencia similar respecto a construir en Los Ángeles.
Repetidamente
se me ha instruido que no debemos invertir recursos en la construcción de
edificios costosos en las ciudades.-PC 50 (1906).
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¿Bombas?, ¿Meteoritos?, ¿Fuego del cielo?, ¿Guerra?
Más sobre predicciones:
EVENTOS DE LOS ULTIMOS DIAS
Enfrentando La Crisis De La Tierra
2. Señales del Pronto Regreso de Cristo
Grandes bolas de fuego
En la mañana del viernes pasado, justamente antes de despertar, se me
presentó una escena sumamente impresionante. Tuve la sensación de
que
despertaba del sueño en un lugar que no era mi casa. Desde las
ventanas
veía una terrible conflagración. Grandes bolas de fuego caían
sobre las
casas, y de ellas salían dardos encendidos que volaban en todas
direcciones.
Era imposible apagar los incendios que se producían, y muchos
lugares
estaban siendo destruidos. El terror de la gente era indescriptible.
Desperté después de cierto tiempo y descubrí que estaba en mi hogar.-Ev
25-26 (1906).
Una escena muy impresionante pasó ante mí en visiones nocturnas.
Vi una
inmensa bola de fuego que caía en medio de un grupo de hermosas casas que
fueron destruidas instantáneamente. Oí a alguien decir: "Sabíamos
que los
juicios de Dios visitarían la tierra, mas no pensábamos que vendrían
tan
pronto". Otros dijeron en tono de reproche: "Vosotros que sabíais
estas
cosas, ¿por qué no dijisteis nada? ¡Nosotros no lo sabíamos!-3JT 296
(1909).
¡MARANATA EL SEÑOR VIENE!
El Rey ya viene
LOS JUICIOS DE DIOS SOBRE LA TIERRA
Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que
sobrevendrán en la tierra. (Luc. 21:26).
¡Oh, si el pueblo de Dios tuviera conciencia de la inminente destrucción
de
miles de ciudades ahora casi entregadas a la idolatría!
No hace mucho tiempo, una escena muy impresionante pasó delante de mí.
Vi
un inmenso globo de fuego cayendo entre algunas hermosas mansiones y
causando su instantánea destrucción. Escuché a alguien decir:
"Nosotros
sabíamos que los juicios de Dios vendrían sobre la tierra, pero no sabíamos
que vendrían tan pronto". Otros dijeron: "¿Vosotros lo
sabíais? Entonces,
¿por qué no nos lo dijísteis? Nosotros no lo sabíamos". . .
Pronto penosas aflicciones sobrevendrán entre las naciones: Una angustia
que
no cesará hasta la venida de Jesús. Como nunca antes necesitamos
apresurarnos a servir juntos a Aquel que ha preparado su trono en los
cielos
y cuyo reino gobierna sobre todos. Dios no ha desamparado a su
pueblo, y
nuestra fuerza depende de no separarnos de él.
Los juicios de Dios están en la tierra. Las guerras y los rumores
de
guerras, la destrucción por fuego e inundación, dicen claramente
que el
tiempo de angustia, el cual irá en aumento hasta el fin, está cerca, a
las
puertas. No tenemos tiempo que perder. El mundo está
perturbado por el
espíritu de la guerra. Las profecías del capítulo once de Daniel
casi han
alcanzado su cumplimiento final.
El viernes pasado, de mañana, justamente antes de levantarme, se presentó
delante de mí una escena muy impresionante. Me parecía que me había
despertado de dormir, pero no en mi hogar. Por las ventanas yo podía
observar una terrible conflagración. Grandes esferas de fuego se
desplomaban sobre las casas, y desde esas bolas de fuego, saetas ígneas
volaban en toda dirección. Era imposible dominar los incendios que
se
iniciaban y muchos lugares estaban siendo destruidos.*
Las ciudades de las naciones serán tratadas con estrictez, y sin embargo,
no
serán visitadas con la extrema indignación de Dios, porque algunas almas
renunciarán a lo engaños del enemigo, y se arrepentirán y convertirán,
mientras que las masas estarán atesorando ira para el día de la ira.* 24
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