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EL SUPERACORAZADO YAMATO
Prefacio
La historia del
súper acorazado Yamato
es una historia triste, como lo es la
Segunda Guerra Mundial para
Japón. Pero al mismo tiempo esta llena de heroísmo, valor e
indomable espíritu combativo. En nuestros días se tiende a considerar la
guerra como algo despreciable y que no debe repetirse jamás. Firmamos esa
frase por completo, pero al mismo tiempo no olvidamos a todos estos héroes
de guerra. Es nuestro deber perpetuar la memoria de estas personas que, a
pesar de tener perdida la guerra, entregaron su
vida en acto de servicio demostrando un coraje sin límite.
Yamato es el
nombre del mayor acorazado jamás construido. Una pieza de ingeniería que aún
nos sorprende por sus mastodónticas
características y la fecha en que fue construido. La Marina Japonesa daba
los nombres a los acorazados en referencia a sus regiones principales.
Yamato por Nagasaki
y Musashi por Tokio. Los portaaviones eran nombres de islas de Japón y los
destructores de fenómenos meteorológicos.
Antes de continuar vamos a explicar brevemente
las distintas unidades marítimas. Hablamos de destructores, submarinos,
acorazados y portaaviones.
CA Portaaviones:
sirven para el transporte de aviones de combate. Hay varios tipos según su
tamaño. Su poder está en los aviones que transporta y su rango de acción en
el rango que permita el combustible de sus aviones. Su punto débil está en
los submarinos, que pueden hundir perfectamente a un portaaviones.
DD Destructores:
son barcos rápidos, maniobrables y ligeros. Se usan para proteger a unidades
más grandes contra aviones y submarinos. Rodean al portaaviones o acorazado
y dan vueltas en torno a el dificultando que sean alcanzados por un
submarino. En caso de que un submarino dispare un torpedo, los destructores
lo detectaran y lo hundirán con cargas de profundidad. Un submarino no tiene
posibilidades de escapar ante un destructor (generalmente actual en grupo)
que lo ha detectado (sólo la suerte y las aguas
profundas).
BB Acorazados:
barcos de combate cuyo poder destructivo está en su artillería naval.
Grandes cañones capaces de disparar a varios kilómetros de distancia. Son
demoledores contra cualquier barco y prácticamente indestructibles si están
bien protegidos (su coraza se compone de gruesas placas de acero, por eso su
nombre, acorazados). No tiene sentido una lucha directa contra estos
gigantes del mar, por eso se combaten con aviación, bombas pesadas,
submarinos y minas. Los acorazados tuvieron gran importancia en la Primera
Guerra Mundial porque la aviación era casi “de papel”, pero en la Segunda
Guerra Mundial con una aviación letal, no tenían ninguna posibilidad. Dos
acorazados del mismo tonelaje pueden estar horas disparándose mutuamente sin
que ninguno cause daños críticos al otro. El punto más débil de los
acorazados está en el almacén de municiones. Una bomba en este punto hará
que el barco entero explote en mil pedazos. Se contaban por miles las
toneladas de munición que transportaban. Un portaaviones puede destruir un
acorazado lanzando sus aviones contra el antes si quiera de que pueda abrir
fuego contra el portaaviones.

En 1905 Rusia desplegó su Flota del Báltico en
el Mar del Japón. Esta fue la primera batalla a gran escala de “barcos de
metal”. Rusia sufrió una amplia derrota (por subestimar a los japoneses) y
Japón demostró a todo el mundo que un nuevo señor del mar había nacido, el
acorazado. Inglaterra se apuntó a esta carrera por el dominio del mar y
empezó a construir su armada de acorazados consiguiendo barcos con armas de
30,5cm. El que tuviera un mayor calibre de disparo podría alcanzar a su
oponente a mayor distancia sin darle opción a defenderse. La batalla en alta
mar dista mucho de las estrategia terrestre, como dijo un gran marino
japonés “en el mar no hay donde esconderse”.
En 1923 se especuló con la posibilidad de
crear, por parte de Japón, acorazados con cañones de
40,6 cm. de calibre. Tal calibre
sólo podía ser montado en barcos de un tamaño considerable. Si Japón
conseguía producir estos “monstruos” tendría el control del mar. El motivo
es que su principal competidor, EEUU no podría construir barcos tan enormes
por no ser capaces de atravesar el canal de Panamá.
En 1934 se comenzó el diseño del acorazado
Yamato
大和.
Este barco llegaría a ser el mayor buque de guerra de la historia (263
metros de largo y un desplazamiento de
72.800 toneladas a 27,46
nudos). Sólo el trasatlántico
Queen
Mary le superaba en toneladas
desplazadas. Como curiosidad indicar que el primer diseño preveía un tamaño
de 294 metros, pero la Marina Japonesa siempre apostó por la velocidad y no
deseaban que tuviera menos de 27 nudos.
Los diseños fueron aprobados bajo el programa
de refuerzo militar de 1937. El Yamato era el
mayor secreto de la nación, intentando que el enemigo no pudiera imaginar
que tal “monstruo” de estuviera construyendo. Y en caso de que el enemigo
tuviera las mismas intenciones, el Yamato
vencería por tener una coraza de acero impenetrable, capaz de resistir sus
propios ataques (410 milímetros de acero). Pero esta característica es sólo
uno de los nuevos conceptos de ingeniería naval inventados por los japoneses
para el Yamato. Tenía, por ejemplo, un sistema
automático de compensación de inundación del casco. Permitía, que si el caso
era penetrado y el agua lo llenaba, distribuir y compensar la inclinación
del barco. Este sistema demostró su eficacia extrema durante su último
combate.
Cuando se pudo hablar con los ingenieros que
diseñaron el Yamato dijeron que su fundamental
espíritu era: “hundir lo que se pusiese
a tiro”. Desde luego lo consiguieron, con un coloso de acero que
no sólo disponía de una coraza impenetrable, sino de 9 cañones que podrían
hundir cualquier punto que avistasen en el horizonte (teóricamente era capaz
de disparar más allá de la línea del horizonte, unos 42 kilómetros).
La quilla del Yamato
fue puesta en los astilleros de Kure el 4 de
noviembre 1937 y se terminó de construir el 8 de agosto de 1940.
El acorazado más grande jamás construido fue
terminado y puesto al servicio de la marina japonesa el
16 de diciembre el de 1941, una
semana después de la declaración de guerra entre Japón y los Estados Unidos.
Aunque el predominio del acorazado había sido eclipsado por el portaaviones
en el tiempo que se aprobó la construcción del Yamato,
la marina japonesa todavía puso confianza completa en el acorazado. Según
sus cálculos dispondrían de 9 grandes unidades en un breve plazo de tiempo
otorgándoles el control total del mar.
El Yamato Se unió
a la primera división de acorazados (que componían en
Nagato y el
Mutsu hasta entonces).
Inmediatamente comenzó un duro entrenamiento. El 12 de febrero de 1942 se
convirtió en el buque insignia de la armada japonesa, siendo
hizada su bandera por el almirante en jefe de la
Flota Combinada Japonesa,
Isoroku
Yamamoto.
Cuando el almirante
Yamamoto lanzó un
impresionante ataque sobre la isla de
Midway en junio de 1942,
el Yamato también participó en la batalla como
buque insignia. Como la operación terminó en un fracaso total, el
Yamato volvió a alta mar con todos los oficiales
descorazonados por su primera gran derrota.
Incluso después de la derrota en Midway, donde el Yamato y los otros acorazados no tuvieron ocasión de luchar sin cobertura aérea, el concepto de acorazado como nave capital seguía sin cambiar. Seguía siendo la fuerza principal para una batalla naval con la flota enemiga, que la marina japonesa deseó con impaciencia tener de una vez por todas. Midway supuso una perdida de portaaviones muy importante para Japón, por ese motivo, el que sería el tercer acorazado (hermano de Yamato y Musashi) se convirtió en portaaviones pesado (el Shinano).

Cuando los esfuerzos de la guerra fueron
dirigidos a las islas de
Solomón debido a que los
americanos tomaron la isla de
Guadalcanal en agosto de
1942, el Yamato fue a la isla de
Truk
para ser utilizado en la reconquista de Guadalcanal.
El 11 de febrero de 943 el Musashi
asumió el control como buque insignia de Yamamoto
(el Musashi es un barco gemelo del Yamato).
Después de la pérdida de
Guadalcanal y la emboscada y posterior
muerte del almirante
Yamamoto en 1943, se decidió devolver al Musashi y al
Yamato a aguas de Japón porque la guerra
empezaba a aproximarse preocupantemente. El Almirante
Mineichi
Koga era el nuevo comandante en jefe
designado.
Cuando el Yamato
volvió a Japón fue reparado de daños menores. A mediados de 1943 el
Yamato navegó de nuevo a
Truk para unirse al
Musashi y proteger la isla
Gilbert y las
Marshall.
Nunca consiguió una ocasión para atacar al enemigo y estuvo el
Truk la mayoría del tiempo.
Hacia finales de 1943 el
Yamato recibió su primer daño importante a manos de un submarino de
los EEUU, el Skate.
El capitán del Skate lanzó cuatro torpedos
contra la silueta más grande que detectó en su radar estando en superficie.
El Yamato entraba en el atolón de
Truk a 19 nudos después de volver desde Japón y
fue torpedeado en la tercera torreta de estribor. La armadura lateral fue
perforada en y 3.000 toneladas de agua inundaron el compartimiento número
tres. Precisamente lo opuesto para lo que fue diseñado ocurrió, que un
simple torpedo perforara su coraza. Entonces le ordenaron volver a Japón, a
donde llegó 16 de enero de 1944. Atracaron en el dique seco de
Kure
para emprender las reparaciones y las modificaciones necesarias a las
estructuras de la armadura lateral (necesarias para corregir los defectos
revelados por el impacto del torpedo). Los principales diseñadores del
Yamato,
Yuzura
Hiraga y
Keiji
Fukuda fueron duramente criticados y
se les pidió una solución. Al mismo tiempo se quitaron las torretas de 155
mm. y se agregaron 3
cañones antiaéreos de 127mm. a cada cara. Las
reparaciones y las modificaciones fueron terminadas en abril de 1944.
Entonces ordenaron el
Yamato ir al sur de Singapur
y unirse al resto de la Flota Combinada que estaba anclada allí. Llegó el 1
de mayo de 1944. Diez días después, la flota navegó hasta
Tawitawi
en el archipiélago de
Sulu, que fue señalado
como el punto de partida para el próxima
confrontación con las potencias aliadas en el Pacífico, esta operación tenía
el nombre clave de A-Go.
El Musashi de unió a la flota el 16 de mayo. La primera división del
acorazado era el grupo de ayuda para los portaaviones japoneses.
Cuando
los EEUU aterrizaron en la isla de
Biak en
Nueva Guinea hacia finales de
mayo, la marina japonesa decidió utilizar los dos buques de la clase
Yamato (el Yamato y
el Musashi) para lanzar un contraataque contra la fuerza enemiga de la
invasión. Pero este plan ambicioso no se pudo materializar porque tuvieron
que volver para detener la flota que pretendía la invasión de la isla de
Saipan.
La batalla de las islas Filipinas
que sucedió a mediados de junio de 1944, terminó de mover la balanza de la
guerra al lado americano. El motivo fue la perdida de tres portaaviones más
y la mayoría de su aviación. El Yamato y el
Musashi sin ningún daño, volvieron a casa llegando hacia finales de junio.
Entonces se prepararon para la defensa de las
Filipinas, de
Formosa, de
Okinawa y de la patria japonesa
que estaba amenazada por la invasión debido a la pérdida de
Saipan
y de otras islas en el atolón de las
Marianas.
Estando en puerto se añadieron cinco
ametralladoras antia aéreas de (25mm) que hacían
un total de 29. Japón no tenía apenas potencial aéreo por haber sido
totalmente destruido. Ahora más que nunca era necesario protegerse contra la
aviación. El 9 de julio de 944 el Yamato y el
Musashi salieron de Japón y se apresuraron al sur de
Lingga, donde llegaron
el 16 julio de 944 y se sometieron a entrenamiento para las batallas
próximas. La potencia aérea japonesa era virtualmente inexistente, así que
los japoneses estaban forzados a confiar solamente en los grandes
acorazados.
Cuando un puesto de observación en la isla de
Suluan
en la entrada al golfo de
Leyte informo de "enemigo
avistado y enemigo aterrizando" la fuerza de superficie en
Lingga fue alertada inmediatamente y la
operación SHO-1 comenzó.
Partieron el 18 de octubre de 944 y llegaron a Brunei dos días más tarde.
Después reaprovisionados de combustible dejaron Brunei el 22 de octubre a
las 1700 horas para hacer un arriesgado movimiento a través de las Filipinas
y lanzar un ataque sobre el enemigo en el golfo de
Leyte. Por la mañana temprano del 23 de octubre, al noreste de la
isla de Palawan, dos cruceros pesados fueron
atacados y hundidos y otro fue dañado gravemente por estar esperando los
submarinos de los EEUU. La fuerza de ataque llegaba así al
Sibuya.
La mañana del 24 de octubre, fueron atacados por una gran ola de aviones de
los portaaviones estadounidenses. Los barcos de la fuerza de ataque crearon
una cortina de fuego antiaéreo que contuvo el primer ataque. El ataque
enemigo se centró en el Musashi.
Por la tarde después de la segunda oleada de
ataques de aviación el Musashi estaba inundado hasta la tercera cubierta y
puso rumbo a puerto. Su velocidad tuvo que ser reducida a 22 nudos. Había
sido impactado al menos por 7 bombas,
y 9 torpedos, habiendo fallado
15. Que pudiera permanecer a una velocidad de
22 nudos era simplemente
asombroso. Solamente después de la tercera oleada de ataques aéreos cuando
impactaron 10 nuevas bombas y
11 torpedos, el Musashi
comenzó a perder la maniobrabilidad debido a que empeoró el ajuste
del escora. Su escora era tan grave que la
velocidad tuvo que ser reducida a 6 nudos.
Con todo ella todavía recuperó su inclinación
4 grados. Hacia el atardecer,
cerca de cuatro horas y media después del tercer ataque, la situación
empeoró. Cada vez escoraba más y se hundió a las
1835 horas con una pérdidas de
1.039 oficiales y
2.400 marineros.
El
Yamato había recibido el
impacto de una bomba a las 1330 horas y se inundó con 2000 toneladas de
agua, provocando que escorara levemente. Pero se corrigió automáticamente
con la tecnología anti inundaciones del
Yamato. La fuerza se retiró temporalmente a las
1500 horas y después invirtió curso a las 1614 bordeando
San Bernardino y llegando a la
isla la mañana del 25. Al amanecer se encontró dentro del rango de ataque
con el grupo de protección de los portaaviones americanos,
Taffy III. A las 0549 horas un puesto de
observación avistó barcos enemigos a 28.000 yardas y el
almirante Kurita
pidió la "persecución general" y la velocidad creciente a 24 nudos, pero
toda la cohesión se rompió desde aquí.
La batalla del golfo de
Samar comenzó aquí. El Yamato abrió fuego
a las 0558 horas con sus cañones principales en su primer contrato con una
flota enemiga. En 0610 le indicaron que había cañoneado al escolta de
portaaviones Bahía de Gambier. Disparó un total
de 104 salvas sus cañones de 450mm (antes de que tuviera que interrumpirlos
disparos para evadir torpedos), entonces se detectaron trayectorias de
torpedos y se suponía que impactarían a 100 grados de la cara de estribor,
por eso dieron la vuelta, después otro giro evasivo. Esta efectividad saco
al Yamato del combate gracias al comandante
Kurita que estaba en él.
El escolta de portaaviones Bahía de
Gambier, dos destructores y un escolta de
destructor fueron hundidos por el ataque japonés. Tres cruceros japoneses
fueron dañados gravemente y las otras naves sufrieron daño por bomba o
torpedo de los aviones de los portaaviones ligeros. El
Yamato salió indemne de este ataque.
A pesar de la desesperada lucha y de mostrar
el deseo combativo del almirante Kurita, él
mismo dio la orden de retirada. Perdiendo una excelente oportunidad de dañar
seriamente la flota de invasión. El Yamato y las
fuerzas japonesas restantes se retiraron a la bahía de
Brunei en
Borneo. Porque Borneo estaba bajo
ataque casi constante del aire, las naves se dirigieron todo a la izquierda
y desde allí hacia Japón. El Yamato se fue
escoltado por los destructores el 16 noviembre de 1944 y llegado al mar
interior de Japón el 23 de noviembre de 1944.
Su armamento antiaéreo fue de nuevo aumentado
por la adición de 35 ametralladoras de 25mm (23 de un cañón y 12 de dos).
Cuando el aterrizaje aliado en
Okinawa ocasionó contraataques
kamikaze de las fuerzas aéreas japonesas en abril de 1945, el
Yamato fue repentinamente asignado a una muy
inusual misión de nombre clave Ten-Go.
Puesto
que las fuerzas aéreas japonesas lanzaban todo lo que tenían, incluso
empleando métodos suicidas en la zona
Okinawa, la fuerza marítima sería utilizada del mismo modo, sin
importar el resultado.
Llenaron a la media capacidad los depósitos de
combustible con casi todo el combustible que quedaba y prepararon el
Yamato para la tarde del
6 de abril de 1945. El
Yamato fue escoltado por los el crucero
Yahagi
y los destructores
Isokaze, hamacase,
Asashimo,
Kasumi,
Hatsushimo,
Fuyuzuki,
Suzutsuki
y Yukikaze.
Dejaron en tierra a todo el personal enfermo y
de entrenamiento. Posteriormente emprendieron camino desde
Tokuyama
a las 1600 horas hacia Okinawa.
A las 0400 horas la mañana próxima estaban ya en el sureste pacífico, al
norte de Kyushu.
A las 0900 horas el Asashimo señaló que tenía
problemas en el motor. La fuerza se compuso en formación circular alrededor
de Yamato. La fuerza de Ten-Go
dio vuelta al sureste a las 1115 horas y se descubrió un planeador americano
15 minutos más adelante.
Los planeadores japoneses entonces fueron
mandados de vuelta a Kyushu. Pronto se recibió
un informe de hasta 250 aviones
que se dirigían hacia el Yamato. A las 1220
horas, el Yamato señaló que había detectado
aviones a 33 kilómetros de distancia, momentos antes de que
comenzará una pequeña tormenta. Cuando la
tormenta pasó llego la autentica tempestad de fuego.
A las 1252
todas las naves abrieron fuego e incluso el Yamato
uso su revolucionaria arma que se unía a sus grandes cañones. Un nuevo tipo
de munición que creaba una cortina de fuego y que se lanzarían contra los
aviones. La flota estaba solo a 285
kilómetros de Kyushu y ahora no había
esperanza de alcanzar Okinawa. El crucero ligero
Yahagi era la primera nave
hundida después de intentar atraer a todos los aviones hacia si mismo para
proteger al Yamato. Las bombas lo golpearon así
como varios torpedos, se hundió rápidamente. Los destructores también fueron
atacados incesantemente.
El Hamakase fue hundido primero y después el Isokaze. El resto fue gravemente dañado pero cinco de ellos volvieron a Sasebo llevando a los heridos. Las bombas que golpearon al Yamato comenzaron a las 1240 horas. 10 minutos después un torpedo le golpeó a babor. Encajó 8 torpedos más en babor y dos en estribor, con lo que se escoró a la derecha. A las 1405 apenas podía maniobrar y comenzó a escorarse. A las 1417 un torpedo impacto cuando se escoraba 20 grados así que no se pudo evitar que el buque escorar por completo. Su compartimento de munición estalló a las 1435 produciendo una nube enorme del humo semejante a el “hongo” atómico (se dijo que se vio desde Japón). Sus pérdidas materiales eran astronómicas y tres cuartas partes de su equipo había muerto. Recibió 12 torpedos y casi 10 bombas pesadas.

Una expedición japonesa encontró al
Yamato en los años 70 y señaló que la nave
estaba en dos pedazos con el completamente
volcada hacia el lado de babor. No se han recuperado sus restos y ha quedado
como una tumba en honor de los caídos
Cuando la construcción de la clase de
Yamato fue planeada, no había astillero en Japón
capaz de construir tales naves sin ampliar seriamente sus instalaciones.
Puesto que la marina japonesa se propuso construir cuatro naves de la clase
Yamato, profundas modificaciones tuvieron que
ser realizadas en los astilleros designados. La primera modificación es la
ampliación de la capacidad del muelle. Además sistemas de grúas capaces de
mover los grandes cañones del Yamato y cortinas
para mantener toda la construcción en el mayor de los secretos. La
profundidad del muelle del en la base
naval de Kure, en la cual el
Yamato fue construido, fue aumentada
considerablemente para que el casco pudiera flotar sobre el muelle. La
capacidad de la grúa se aumentó en 100 toneladas para levantar las pesadas
planchas de armadura. Además, gran parte del muelle se cubrió con una azotea
para que pasara por una colina cercana ante reconocimientos aéreos. En el
distrito de Yokosuka
un dique seco fue especialmente construido y la tercera nave de la clase de
Yamato, el
Shinano (posteriormente
cambiado a portaaviones), fue realizada allí.
Nagasaki
co. Ltd.
de Industrias Pesadas
Mitsubishi era la única capaz de
proporcionar otro astillero que permitiera la construcción de acorazados de
la clase Yamato.
Huelga decir que desplazar un casco de 30.000
toneladas generó algunos problemas técnicos. Toda el área de desarrollo tuvo
que ser ampliada y reforzada. Se construyeron grúas flotantes de 350 y de
150 toneladas para levantar las placas de armadura y las guarniciones de las
armas.
En
Sasebo, una de las tres
bases navales principales en Japón, un dique seco capaz de acomodar un
acorazado de la clase Yamato también fue
construido. Algunas medidas tomadas para salvaguardar la seguridad del
Musashi son dignas de mención. Para la cortina que cubría los talleres donde
se construyó se necesitó cuerda por longitud de 2707 Km. y que en total pesó
408 toneladas. Este gran consumo de cuerda causó una escasez temporal de
este artículo en el mercado, y causó quejas entre pescadores. También fue
necesaria la construcción de un recipiente especial para el transporte de
los cañones de mayor calibre que eran construidos por maestros armeros en
Kure y llevados a los puntos de fabricación del
Musashi y el Shimano.
Incluso en la comodidad, el Yamato tenía características notables. Era el primer buque de guerra japonés que se equipará de un sistema de aire acondicionado. Aunque esta comodidad no la tenían todos los cuartos. el Yamato y su hermano gemelo, el Musashi, tenían una reputación favorable entre marineros como las naves más cómodas en la Marina Japonesa.

Una de las características más notables del
casco del Yamato era que su cociente de
desplazamiento/longitud era
grande, y su cociente de
velocidad/longitud era pequeño, comparado con otros acorazados.
Mientras que estos cocientes para el
Nagato eran 98,14 y
1,001 respectivamente, con
respecto a 101 y a
0,852 para el acorazado
Nelson de la Marina Real Inglesa,
los del acorazado japonés eran 112,2
y 0,94 respectivamente. Por
otra parte su coeficiente del bloque era
0,612, quizás la cifra más elevada entre todos los acorazados en
el mundo.
Cómo reducir la resistencia del casco y
aumentar la eficacia propulsiva eran el problema
siguiente que los diseñadores se esforzaron solucionar. Las pruebas fueron
conducidas con los varios modelos de casco en el estanque de modelos
experimentales en Tokio. Este
estanque era el más grande de Japón, teniendo una longitud de 60 metros, 30
de ancho y 14 de profundidad. Estos experimentos cuidadosos y muy largos,
condujeron a la adopción de un arco con base de bulbo gigantesco. Con un
tamaño que pocos ingenieros navales habían soñado en su vida. El resultado
era único; la reducción de la resistencia del casco por el uso de este arco
con forma bulbosa alcanzó 8,2% a una velocidad de 27 nudos. Mejorando la
guarnición de en los soportes del eje y las quillas se consiguió una nueva
mejora. Representado en términos de caballos de fuerza eficaces, se produjo
un ahorro del 1.900 ehp y 475 respectivamente.
En los ensayos a toda máquina con las 69.500 toneladas
Yamato, accionado por 153.553 shp se
consiguió 27,46 nudos. La eficacia propulsiva a
su velocidad estándar de 18 nudos demostradon
ser 58,7%. Tal eficacia fue obtenida por solamente algunos barcos de la
marina japonesa. Otra característica importante era el uso extenso de
uniones solapadas en el casco. El método de reduccion
de fricción se probó muy eficaz cuando la nave fue terminada.
La capacidad que giro del
Yamato era excelente. Su diámetro táctico, cuando se giraba
con un ángulo máximo del timón de 36 grados
a una velocidad de 26 nudos era de 1.600 metros. Estos valores
eran consideradas superiores cuando se comparadas a otros acorazados. El
Yamato tenía dos timones, el
principal y
auxiliar, en vez del sistema del
timón gemelo de los buques de guerra ordinarios. Fue planeado originalmente
para instalar dos timones, uno en la parte delantera y otro a popa, en la
vista del lo acontecido al acorazado alemán
Bismarck que perdió su capacidad
de la maniobrabilidad debido al daño a sus timones. Pero el diseño fue
cambiado más adelante para instalar el timón auxiliar 35 metros delante del
principal. En sus funcionamientos de ensayo fue descubierto que el timón
auxiliar por si sólo no podía parar el ímpetu de una vuelta una vez que se
había comenzado.
Comparado con otros acorazados japoneses, el
Yamato fue
bien diseñado para que pudiera sobrevivir a pesar de estar gravemente dañado.
Esto se demostró durante las horas de agonía del Yamato
y el Musashi antes de ser hundidos. Su flotabilidad de reserva alcanzó
54.450 toneladas que comparadas a
las 29.292 toneladas del
Nagato dan buena prueba de su bonanza. El Yamato
fue diseñado para mantener estabilidad hasta escorara por encima de los
20 grados.
El Yamato era
indudablemente la construcción de guerra más protegida a nivel de armadura.
Sus piezas vitales fueron protegidas lateralmente por las placas de armadura
endurecidas Vickers de 51 cm de grosos, las
únicas capaces de soportar la fuerza de un proyectil de 41 cm. Sus placas de
la cubierta de 21 cm se podían penetrar
solamente por una bomba perforante de blindaje de 1 tonelada lanzada a una
altura de 3000 metros o más. Incluso la parte de las cubiertas más
exteriores y en popa la parte vital fue protegida por CNC de 5
cm a 14 cm, el
último suficiente para rechazar una bomba de 250 kilos lanzada desde un
bombardero en picado.
Los sistemas de inundación y de bombeo del
Yamato fueron diseñados para satisfacer los
requisitos siguientes: 1) la escora y el ajuste que del primer impacto de
torpedo se podrían rectificar hasta en 4 grados de inclinación y 2 metros de
diferencia entre popa y proa en un tiempo de 5 minutos a partir de la
activación del control de daños. 2) la escora y el ajuste de un segundo
impacto de torpedo podrían ser controlados en 30 minutos por los tanques de
control de inundación del lado opuesto. El Yamato
se podría también escorar como máximo 13,8 grados y otros 4,5 grados
cambiando la distribución de combustible. Con este sistema el
Yamato podría mover 18,3 grados la línea de
quilla.
El armamento principal del
Yamato lo componían los cañones de
41,6cm de calibre montados en
3 series de 3 cañones. Este fue
el primero diseño de este tipo en la Marina Japonesa. Se inspiraron en los
cañones de la clase
Mogami. Las torretas una y dos se montaron en la parte
delantera y la tercera en la parte posterior. Esta distribución del
armamento principal (con la segunda torreta a mayor altura que la primera)
se decidió tras varios estudios, intentando maximizar la puntería y
reduciendo el peso de la protección.
Se preveían los demoledores efectos del
disparo de las armas principales. Al disparar los cañones principales se
producía una deflagración y cortina de fuego de dimensiones colosales. Esto
se refleja en la presión que el casco tiene que soportar. Evidentemente
ninguna persona podía estar cerca cuando se disparaban estos cañones de tal
calibre. Se hicieron pruebas con cerdos y los cuerpos fueron literalmente
desintegrados. Estamos hablando de 35
kg./cm2.
Esto significó que nada en la cubierta estaba seguro cuando el
Yamato disparaba. Las baterías antiaéreas podían
disparar por estar protegidas especialmente. Los ventiladores de la cubierta
del tiempo fueron reducidos a un mínimo e instalados en lugares donde la
onda expansiva de la deflagración hiciera el menor daño posible. La
necesidad de proteger los cañones antiaéreos para que se usaran al mismo
tiempo que se disparaban los cañones principales redujo en gran medida la
efectividad de las baterías antiaéreas.
Por otra parte su cubierta rasante del
Yamato permitía bajar la altura de esas torretas
considerablemente, así contribuyendo a la estabilidad total. Para el
armamento secundario, la marina japonesa decidió montar cuatro torretas
triples de 14cm. Estas
torretas habían sido montadas a bordo de los cruceros ligeros de la clase de
Mogami y se eliminaron de estos cuando
aumentaron el calibre de los cañones. El uso de este armamento secundario
fue un defecto importante, debido a que la protección que tenían era de
propia de un crucero ligero, no de un acorazado. Posteriormente se
eliminaron dos de estas para añadir más protección antiaérea. El armamento
básico antiaéreo del Yamato consistió en seis de
dos cañones de 127mm, tres en cada lado. Ocho ametralladoras triples de
25mm, cuatro en cada lado y dos de 13mm. Este poder antiaéreo se aumentó
considerablemente durante su vida activa como hemos explicado antes en su
historia.
Al igual que la mayoría de los buques de
guerra japoneses, el Yamato y el Musashi fueron
tenían un tipo de munición incendiaria antiaérea conocida comúnmente por "San
Shiki" (la colmena). Era una bala de
más de una tonelada con 900 tubos incendiarios y 600 bolas de de acero. Se
usaba un detonador interno para fijar la distancia a la que detonaría
creando una cortina de acero y fuego. Generalmente se usaba a 1 kilómetro y
con un cono de apertura de 20 grados. Al producirse la activación de la
munición se llegaba a crear una temperatura de 3.000 grados centígrados y
una llama de 5 metros. La idea subyacente de esta munición era cortar el
paso a las maniobras de aproximación aérea. Lamentablemente esta munición se
demostró inútil y hizo más daño a propio barco que a los aviones que lo
atacaban.. Por ejemplo, el Musashi inhabilitó uno
de sus cañones principales al disparar pro primera vez esta munición.
El Yamato tenía
varios aviones de reconocimiento:
2 unidades de Aichi 13A1
2 de
Mitsubushi F1M2
La historia la escriben los vencedores y
multitud de publicaciones de origen estadounidense hablan de que el mejor
acorazado jamás construido fue el Iowa,
con unas características similares a las del Yamato
y las ventajas de un radar sobresaliente y un control de daños igualmente
destacable (pero con inferior armadura y cañones de menor calibre).
Evidentemente el Iowa es un magnífico barco de guerra, pero con una coraza
protectora como la del Yamato, el Iowa sería un
pedazo de metal dejado caer en alta mar. En lucha uno contra uno estos
mastodontes eran muy difíciles de hundir y los tiros “afortunados” como el
que le aconteció al Bismarck pueden marcar verdaderas diferencias. En un
supuesto encuentro a plena luz del día entre el
Iowa y el
Yamato, si el
Yamato hubiera conseguido acercarse lo
suficiente al Iowa, este hubiera sido mandado al fondo del mar.
En el japonés actual se usa la expresión “Eres
como el Yamato”. Es una expresión negativa que
significa que algo ha costado mucho esfuerzo para nada. Efectivamente, Japón
debió haber invertido en otros proyectos porque la construcción de la clase
Yamato supuso casi la quiebra del sistema
económico y consumió gran parte del acero necesario para todo el país, no
dando a la larga ningún resultado. Pero así es una guerra.
Pearl
Harbor donde los japoneses provocaron
todo el daño que pudieron a la Marina de los EEUU, se descubrió que el
tiempo de los acorazados como ases del mar había terminado. Era el tiempo de
los portaaviones. Siempre se dice que Japón cometió un grave error al
apostar por el acorazado. Es cierto, pero en aquella época todas las
superpotencias apostaron por el acorazado, so sólo Japón. Y es necesario
recordar que Japón se lo jugo el todo por el todo durante la guerra y
perdió, pero por que esa era la única forma de hacerlo. La suerte jugó un
papel muy importante, siempre en contra de Japón. Poner como ejemplo que no
destruyera los depósitos de combustible de Pearl
Harbour y que el único avión que detectó la
flota americana en Midway tuviera la radio
estropeada. Estos dos acontecimientos hubieran cambiado el rumbo de la
historia y posibilitado la cobertura aérea necesaria para demostrar la valía
de la clase Yamato.
Japón era muy inferior en potencial de guerra
al bando Aliado, pero luchó con un coraje increíble e infringió un altísimo
daño a sus enemigos a pesar de contar siempre con una inferioridad
manifiesta. Japón, una pequeña
isla en el planeta Tierra estaba en guerra con medio mundo. Y desde luego
que lucho de forma memorable. Recordemos las palabras de
Sun-Tzu
en el clásico chino “El Arte de la Guerra”: “Un
país que no puede ser grande ni pequeño está condenado a la derrota”.
Artículo realizado por Juan José Ferres y Masataka Chihaya
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