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ROMMEL, DE HÉROE EN ITALIA A LA GUERRA RELÁMPAGO

      Si existe un soldado legendario ese es Rommel, el zorro del desierto. Admirado como estratega, héroe para su pueblo y traidor para los nazis, este militar del III Reich representa, de algún modo, al hombre que derrotó a fuerzas infinitamente superiores a las suyas con esa rara combinación de inteligencia y esfuerzo personal que la historia del ser humano ha dado en pocas ocasiones. Sólo así podemos comprender un mito que dura décadas enteras sin  discrepancias de peso.

     Curiosamente la leyenda de Rommel no fue iniciada en Alemania. Sus propios enemigos se encargaron de crearla. Tras haber vencido con facilidad a los italianos en África, los ingleses habituados al calor, a la falta de agua y las penalidades del desierto fueron incapaces de comprender cómo un "puñado" de alemanes que jamás habían soportado los rigores de los mares de arena, sin los medios adecuados, ni suficientes suministros y conducidos por un oficial de edad madura les habían ocasionado la mayor derrota de su historia en el Continente Negro. Winston Churchill lo nombró como "gran general" en plena Cámara de los Comunes indignando a los presentes. Algunas voces se levantaron diciendo que en el ejército inglés no hubiera pasado de cabo.

     Los propios ingleses lo bautizaron como "zorro del desierto" Nada más su nombre provocaba la desmoralización de la tropa, hasta tal punto que el alto mando emitió una orden en la que se prohibía nombrarlo, refiriéndose siempre a "los alemanes" "el Eje" "los enemigos"; todo menos pronunciar su nombre. Sólo cuando Goebbels, ministro de propaganda nazi, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en Inglaterra  comenzó una campaña para exaltarlo. Durante la guerra, en ocasiones, la fama de Rommel llegó a limites increíbles, así el general Patton, fiel creyente en la reencarnación, estaba seguro de que el enfrentamiento entre Rommel y él venía produciéndose durante siglos, y en esa ocasión sería la batalla definitiva.

     Pasados los días de la guerra, Rommel siguió siendo un personaje carismático para el público. En 1951 se rodó una película sobre su vida, El zorro del desierto, y la reacción del público fue tan espectacular que dos años más tarde se estrenaba Las ratas del desierto, en donde el mismo actor, James Mason volvía a encarnar a Rommel, pero en esta ocasión su figura no salía tan bien parada, frente al "inteligente" comandante inglés protagonizado por Richard Burton. Pese a los intentos por desprestigiarlo, el "fenómeno Rommel" ha llegado hasta el año 2000 sin perder ni un gramo de fuerza. Es el militar más nombrado de toda la historia humana, más incluso que Julio Cesar o Napoleón ¿Por qué impresionó tanto a sus enemigos? ¿Dónde nace su leyenda? ¿Por qué esa admiración durante tantos años? 

En los 50 el libro de Desmond Young "El zorro del desierto" fue un best-seller y la película basada en él un éxito de taquilla. A los ingleses no les hizo ninguna gracia

Un documento con su firma, por insignificante que sea, alcanza precios desorbitados incluso para los coleccionistas. No es raro que se paguen más de 1500 dólares USA

En los juegos de guerra  la figura de Rommel, siempre es el comandante del bando alemán "por defecto" y el más elegido entre los participantes
(Imagen de Panzer General II)

Internet no es ajena al fenómeno Rommel. Existen numerosas webs describiendo sus hazañas y  toda una serie de foros de discusión sobre su vida y sus estrategias

     Para llegar a entender esta leyenda es imprescindible repasar su vida antes de la Segunda Guerra Mundial, y aunque alcanzó su fama en el desierto con su Afrika Corps, revisar su actuación durante la campaña contra Francia. De este modo es entendible por qué Churchill llegó a hablar siempre bien de él o Patton a considerarlo su enemigo trascendental.

     Erwin Johannes Rommel nació a medio día del domingo 15 de noviembre de 1891 en la localidad de Heidenheim. A los 18 años entró como cadete en el 124º regimiento de Weingarten y el 2 de agosto de 1914 partió hacia el frente francés. La Primera Guerra Mundial había estallado y aquel joven alférez pronto realizó su primera hazaña. El día 22 de ese mismo mes, junto a tres hombres, capturó a un pelotón enemigo en el pueblo de Bleid. El 24 de septiembre fue herido en un muslo cuando se lanzó al ataque y derrotó a tres soldados franceses con el fusil descargado, por ello le concedieron la Cruz de Hierro de segunda clase, la de primera clase se le dio el 29 de enero de 1915 cuando tomó cuatro bunkers, rechazó el contraataque enemigo y ocupó la casamata de la que había sido desalojado. Haría falta una larga lista para recopilar todas las acciones de Rommel en esta primera época. La guerra le dejó un respiro y el 27 de noviembre de 1916 se casó con Lucie Mollin.

     En 1917 y ascendido a teniente fue trasladado al frente italiano. Allí alcanzó éxitos militares más importantes todavía. En octubre de 1917 participó en la toma de la cota 114 y del monte Matajur capturando un total de 150 oficiales, 9500 soldados y 81 cañones. Por su parte sólo había perdido un hombre. El 4 de noviembre le fue concedido el más alto premio prusiano al valor, la medalla "Pour le Mérite" por su arrolladora victoria en Longarone. Rommel siempre achacó sus grandes victorias al poco espíritu combativo de los italianos y aquello le influyó mucho cuando volvió a encontrarlos en África, pero esta vez como aliados.

Cadete en Dantzig
 

En el frente occidental
(1915)

Exhibiendo "Pour le Mérite" (1917)

Con uniforme de infantería  (1934)

     En noviembre de 1918 Alemania se rindió para sorpresa de sus soldados que consideraron la capitulación como una traición. Al mes siguiente Rommel volvió a su viejo 124º regimiento de infantería en Weingarten. Su mujer enfermó en esas fechas y viajó en su busca hasta Dantzig. Aquel viaje lo marcó profundamente. Los bolcheviques alemanes lo pararon varias veces, se rieron de su uniforme e incluso escupieron en su "Pour le Mérite". Alemania era un caos recorrido por las llamas de la revolución. Rommel fue enviado a la 32º compañía de seguridad interna. Los soldados se negaban a obedecer y se vio obligado a imponerse a gritos. Los militares alemanes se habían transformado en "señores de la guerra" con ejércitos propios que ponían al servicio del mejor postor, pero Rommel siguió fiel a la democrática República de Weimar. No fue de extrañar que en la reorganización del ejército, encargada al general Hans von Seekt, se contara con Rommel.

     Dedicado a la vida de cuartel disfrutó con su mujer de los placeres de este mundo. Organizó bailes, pues Lucie era una gran bailarina que de joven había ganado varios premios, tocó el violín, dedicó por fin tiempo a su colección de sellos y practicó sus deportes favoritos. Mientras Alemania era sacudida por convulsiones obreras y políticas, Rommel esquiaba con su mujer, realizaban paseos por la montaña y montaban a caballo. En 1928 nació su hijo y al año siguiente fue trasladado como instructor al cuartel de Dresde. Prometía transformarse en un oficial cuarentón de existencia apacible. No obstante, algo en su interior seguía ardiendo. Sus superiores comentaban: "En este oficial hay mucho más de lo que se ve" En 1933 fue ascendido a mayor y se le encargó el 3º batallón de cazadores, tropas alpinas especializadas, y el 17º regimiento de infantería. Allí, rodeado de su familia, fue su época más feliz. En las montañas del Harz disfrutó haciendo alpinismo con sus hombres y transformándolos en los mejores soldados. Su fama se extendió de tal forma que llegó a ser llamado por sus superiores" el batallón Rommel".

     Su vida personal parecía de lo más tranquila. Trabajaba en un libro que al final publicó en 1937 bajo el título de La infantería ataca, que mereció críticas muy favorables e incluso el ejército suizo lo adopto como manual militar. Estudiaba nuevas teorías sobre estrategia, principalmente las dedicadas a los carros de combate. En política no solía dar su opinión pues ante todo era un militar y entonces se pensaba que debían quedar al margen, aunque mostraba simpatía por los socialistas. No fumaba, no bebía, no iba con otras mujeres y siempre se declaraba enamorado de su esposa. Aunque culpaba del desastre alemán, como cualquier hombre de la calle, a los políticos, comerciantes e industriales, no se mostraba antijudío. Un día llegó a reñir a su hijo por señalar a un judío con el dedo.

     Por todo esto la subida nazi al poder no le gustó nada. En casa comentó a su mujer "los nazis son una banda de bribones" Consideraba a Hitler un lúgubre idealista que intentaba salvar a Alemania del comunismo, pero no le gustaban las personas que le rodeaban, sobre todo Ernst Röhm jefe de la SA, al que consideraba un pervertido sexual que había reclutado un ejército personal de dos millones de hombres.

     El primer encuentro con Hitler da una clara imagen de la personalidad de este hombre. Se le encargó la seguridad de un desfile, pero la seguridad personal de Hitler correría a cargo de los SS y el ejército iría detrás de ellos. Se negó rotundamente a que los SS desfilaran delante de los soldados, amenazando con no participar en el desfile si semejante cosa ocurría. Con intención de convencerlo Himmler y Goebbels le invitaron a comer, sin embargo no consiguieron que diera su brazo a torcer. Jamás dejaría en segundo plano al ejército de la nación frente a uno personal. En casa comentó que el aire de monje fanático de Himmler no le  gustaba y que Goebbels era un gran hablador. Al día siguiente presentó su batallón a Hitler. El Führer miró su condecoración, puso una mano en su hombro y le dijo: "Yo también he combatido en la guerra con coraje, pero la "Pour le Mérite" es la condecoración de los héroes" Rommel comenzó a caer en la trampa.

     Hitler quedó impresionado por aquel oficial de casta prusiana que no se había dejado influenciar por los jerarcas nazis. El 15 de octubre de 1935 fue trasladado a las cercanías de Berlín a la escuela de infantería de Potsdam. El Führer quería tenerlo cerca, pero Rommel seguía siendo fiel a sus principios y continuó sin relacionarse con los camaradas de Hitler, a los que en privado trataba de mediocres arrogantes. Mientras sus clases en la escuela cobraban fama entre los cadetes. Los jóvenes no paraban de nombrar al admirado estratega Clausewitz. Un día Rommel les dijo de golpe: "Esto es lo que a dicho Clausewitz, aquello es lo que pensaba Clausewitz; pero vosotros... vosotros ¿No tenéis una cabeza para pensar?.

     En septiembre de 1936 se produjo el momento en que Hitler decidió colocar a Rommel definitivamente a su lado. En uno de los desfiles nazis en Nuremberg el Führer de dijo que sólo quería seis coches detrás de él. A la hora prevista una enorme cantidad de coches repletos de miembros del partido y militares se preparaba para seguir el automóvil de Hitler. Rommel contó media docena y sus soldados pararon al resto. Le llovieron toda clase de amenazas, algo verdaderamente peligroso para un simple teniente coronel, sin embargo, no dejó pasar a nadie. Por la noche Hitler lo llamó para felicitarle con afecto.

     Los enfrentamientos con miembros del partido nazi hicieron comprender al Führer que aquel militar no se dejaría comprar. En una ocasión acudió a la opera con Baldur von Schirach, quien, como en tantas otras ocasiones,  intentó dejarlo en segundo plano sentándose delante de él. Rommel levantó su pesada butaca de palco y la colocó en primera fila diciendo: "Represento a la Wehrmacht, y en este país la Wehrmacht siempre va delante". No es de extrañar, que ante esto, Rommel fuera de nuevo transferido y se encontrara de viaje junto a su familia hacia su nuevo destino, la famosa Escuela de Cadetes de Wiener Neustadt, la misma noche que ha pasado a la historia como la de "los cristales rotos" en la que los nazis mataron y destrozaron las casas y los comercios de miles de judíos.

El Führer junto a Ribbentrop se prepara para subir el tren especial bautizado "América" con el que recorrería Polonia. Rommel, encargado de su seguridad, esperaba una breve visita relámpago, pero Hitler estuvo tres semanas. Sus soldados rastrean las ruinas en busca de francotiradores y montan guardia preparados para  la llegada de Hitler a Varsovia en 5 de octubre de 1939

    Cuando comenzó el ataque a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, Rommel había sido ascendido a general. Allí pudo ver por fin a los carros de combate en acción. El 23 de septiembre sólo Varsovia resistía sin esperanzas y el 5 de octubre Hitler entraba en la capital polaca. En ese tiempo Hitler lo trató como a su general predilecto, y al final quiso premiarlo ofreciéndole una división. Rommel sorprendió a todos pidiendo concretamente una Panzerdivisión. Sus camaradas protestaron argumentando que Rommel jamás había estado al mando de una división de tanques, pero el Führer le otorgó la 7ª y el día 10 de febrero de 1940 se hizo cargo de ella. Hasta el ataque a Bélgica Rommel devoró los libros sobre estrategias de carros blindados, y preparó a sus hombres.  

    Hasta la mañana del 10 de mayo el conflicto fue conocido como "la dulce guerra" Ni un bando ni otro arriesgaban lo más mínimo, pero ese día, a las 01,45 la Wehrmacht comenzó su avance sobre Bélgica. Los alemanes quedaron sorprendidos cuando al pasar por los pueblos vieron que los belgas les saludaban calurosamente al grito de "¡Heil Hitler!" En su Panzer III preparado como vehículo de reconocimiento Rommel dirigió a sus blindados por las carreteras a una velocidad de vértigo. El paso del río Mosa fue lo más difícil, allí los belgas ofrecieron la mayor resistencia. El 16 de mayo Rommel llegó a Cerfontaine y topó con sistema de defensa francés conocido como la Línea Maginot que se consideraba inexpugnable, sin embargo, 24 horas más tarde ya la había superado y a las 5,15 horas su 7ª división panzer se agrupaba para cruzar Sambre en Landrecies.

     Los franceses se rendían por todos lados. Ese mismo día hizo 3.500 prisioneros. El 18 de mayo, una vez tomado Landrecies, y lograr la capitulación de varias defensas francesas reunión a sus oficiales. Todos estaban perplejos por el increíble éxito obtenido. Los soldados admiraban a su general. Era la imagen del soldado sin miedo. Con su rostro duro y bronceado, calada la gorra de faena y su medalla al valor en el pecho, Rommel había estado al frente de los combates corriendo de un lado a otro preocupándose de todos los detalles y de sus hombres. Su forma de ser, calido, pero duro y distante, creó la imagen del lider que aquella tropa necesitaba para alcanzar la victoria. Rommel escribió: "Han vuelto los tiempos de los generales de Ferérico el Grande, de Ziethen y Seydlitz, cuando los caudillos cabalgaban a la cabeza de sus ejércitos".

Los blindados de Rommel tomaron por sorpresa a un enemigo incapaz de reaccionar ante las nuevas tácticas de guerra. Los puentes sobre el río Mosa fueron destruidos para impedir el avance alemán. Aunque había sido previsto y se contaba con botes de goma las perdidas fueron numerosas.  Los soldados rendidos se dirigen al campo de concentración. Rommel elogió el valor demostrado por los belgas en combate. Durante la campaña capturó 97.000 prisioneros perdiendo únicamente 42 carros de combate.

     Ese 18 de mayo Rommel comunicó a sus oficiales que debían alcanzar El Havre. Aquella ciudad estaba muy lejos; en el canal de la Mancha y se encontraban agotados. Además sus suministros eras escasos, pues los encargado de la logística habían visto desaparecer a toda velocidad la 7ª división y no sabían dónde enviar los víveres y el carburante. Cuando fue localizado resultó que Cambrai se encontraba en su poder. El 21 de mayo el enemigo se reorganizó en las cercanias de Arras y contraatacó usando principalmente el potente blindado Matilda Mark II, su coraza resistía perfectamente los impactos de los carros alemanes provistos de cañones de 37 mm. De nuevo la capacidad para improvisar de Rommel se impuso. Ordenó a sus cañones Flak de 88 mm que abrieran fuego contra los tanques enemigos. Los Mark II no pudieron alcanzar los lejanos cañones que los destrozaron. Durante la jornada fue muerto a pocos metros suyos su ayudante de campo, el teniente Most.

     El día 27 se le hizo entrega de la Cruz de Caballero. Era la primera condecoración otorgada a un oficial durante la campaña de Francia. Rommel entró en Lille paralizando la gigantesca evacuación que se estaba efectuando en Dunkerque. El 5 de junio cruzó el Somme tras capturar a cientos de soldados pertenecientes a las unidades coloniales francesas. Detuvo varios convoyes ingleses y los soldados alemanes se quedaron atonitos al ver palos de golf y raquetas de tenis en lugar de armamento y munición. En la localidad de Elbeuf ocurrió una anécdota que le gustaba recordar. Rommel se detuvo un momento en la plaza del pueblo y se le acercó una anciana para preguntarle: "¿Es usted inglés?" El general contestó: "No, alemán" La mujer levanto los brazos y los ojos hacia el cielo y exclamó: "¡Oh, han llegado los bárbaros!".

 

Mal equipadas, sin saber lo que se les venía encima, y sin oficiales responsables, las tropas coloniales fueron lanzadas contra los alemanes como "carne de cañón". La mayoría  no llegaron a combatir, ni siquiera dispararon huyendo despavoridos. Rommel, como era de esperar, se llevó una pesima impresión de ellos. Más tarde encontraría en Egipto a las tropas africanas reclutadas por los inglesés. Su opinión sobre ellos cambiaría tras los duros combates mantenidos.

 

       El 10 de junio Rommel llegó por fin al mar. Los habitantes de la zona le aplaudían pensando que eran los últimos ingleses. Su espectacular carrera no había dado tiempo para nada y la población no estaba informada de los acontecimientos. El 11 tomó Saint Valéry y el 18 Cherburgo. Francia pidió el armisticio y Rommel dio por finalizada su guerra relampago. Los alemanes se dedicaron a tomar el sol y bañarse en la costa francesa. El frío Rommel no fue indiferente a los atractivos del país galo y, como inocentemente escribió a su mujer, las muchacas francesas en las playas le producían "cierta turbación". Le tocó tratar con las autoridades e industriales que buscaban acuerdos que les permitiran sobrevivir al nuevo regimen. Entre tanto se preparaba la operación León Marino, consistente en la invasión de Inglaterra.

     Mussolini declaró la guerra a Inglaterra y Francia el mismo de 10 de junio. En septiembre lanzó una enorme ofensiva que fue parada inmediatamente en Sidi Barrani. Durante el mes de diciembre de 1940 Italia sufrió una derrota descomunal. Los ingleses capturaron 200.000 italianos y el 22 de enero tomaron la plaza fuerte de Tobruk. Hitler debía enviar ayuda urgente y efectiva a Mussolini. Nadie mejor que Rommel para enderezar la situación.

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