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La batalla
en imágenes |
A
pesar de la existencia de un tratado de no-agresión entre Polonia y Alemania,
Hitler estaba decidido a darle Lebensraum al pueblo alemán a costa de Polonia.
La planificación detallada de la campaña se inició en abril de 1939 y el 23
de agosto se firmó el pacto germanorruso, que fijó las líneas de demarcación
del futuro reparto de Polonia.
Una
de las grandes preocupaciones de Hitler era retrasar en lo posible la movilización
de las fuerzas armadas inglesas, sobre todo tras haber reiterado Inglaterra que
ayudaría a Polonia si era invadida. A ese fin, Hitler desplegó todo un show de
fintas diplomáticas para convencer al mundo del pacifismo de sus miras. Llegó
a posponer el comienzo de la ofensiva y siguió con sus maniobras diplomáticas
para asegurarse de que los aliados potenciales de Polonia estuviesen lo peor
preparados posible antes de su ataque. Al terminar agosto no pudo esperar más;
puso en acción la orden número uno para la dirección de la guerra y el 1 de
septiembre de 1939 se inició el asalto.
Polonia
no podía defenderse fácilmente contra la agresión alemana, al estar abierta
al ataque por tres lados: desde Prusia oriental, Pomerania y Silesia-Eslovaquia.
La frontera polaca suponía un gran saliente que se extendía dos mil kilómetros,
desde Lituania hasta los desfiladeros de los Cárpatos, sin incluir las
necesidades de defensa del Pasillo de Danzig. Francia había recomendado a los
polacos que se pusieran a la defensiva a lo largo de la línea de los ríos
Niemen, Bober, Narew, Vístula y San, formando así una fuerte barrera fluvial y
una línea de frente de sólo 675 km. Pero los polacos se resistieron a
abandonar las importantes zonas industriales y fértiles tierras que habrían
quedado al lado oeste de aquella línea de frente.
Las
tropas polacas no podían defender de manera eficaz los dos mil kilómetros de
frontera, y su comandante en jefe, el mariscal Edward Rydz-Smigly, empeoró aún
las cosas desplegando gran parte de sus tropos en Danzig y en torno a Poznan,
aunque había recibido informes muy exactos de las fuerzas acumuladas contra él.
El 1 de septiembre, aquel gran frente estaba defendido sólo por diecisiete
divisiones, tres brigadas de infantería y seis de caballería. No había una
estructura de enlace adecuada entre él y los ocho comandantes de los ejércitos
de Pomerania, Modlin, Poznan, Lodz, Cracovia, Cárpatos, Prusia y el Narew. Había
dos grupos de reserva: el Pyskor y el Wyskor. El primero incluía su única
unidad de tanques, la brigada blindada Varsovia. La fuerza aérea polaca tenía
sólo 443 aviones (los más anticuados) operativos, en su mayoría cazas P2L P-7
y P-11 y bombarderos PZL P-23.
El
objetivo de Hitler era la rápida destrucción de las fuerzas polacas a base de
devastadores golpes sorpresa. Ataques convergentes sobre Varsovia vendrían de
Silesia, Pomerania y Prusia oriental en dos movimientos de tenaza, uno sobre
Varsovia y el segundo más al este, para atrapar las tropas que quisieran
retirarse. Alemania atacaba con trece divisiones acorazadas y motorizadas, y
treinta y una de infantería.
Se
desplegaron en dos grupos principales, Norte y Sur. El del Norte, mandado por el
general Fedor von Bock, llevaba en su flanco izquierdo el III Ejército, del
general Georg von Küchler, y en el derecho al IV, mandado por el general Günther-Hans
von Kluge. El grupo Norte atacaría desde Prusia oriental y Pomerania,
encerrando las fuerzas polacas del Pasillo y avanzando después hacia el sur
rumbo a Varsovia, mientras su flanco derecho, partiendo de Pomerania, aplastaría
las tropas polacas que quedasen en el Pasillo. El grupo Sur, mandado por el
general Gerd von Runstedt, tenía el VIII Ejército como flanco izquierdo bajo
el general Johannes Blaskowitz, el XIV como flanco derecho, general Wilhelm List
y el x Ejército en el centro, general Walther von Reichenau. El grupo Sur
atacaría desde Silesia-Eslovaquia. El VIII Ejército se enfrentaría a las
fuerzas polacas de la región de PoznanKutno, el x avanzaría hacia Lodz y
Varsovia, y el XIV, atravesando los Cárpatos, caería sobre los polacos
situados en torno a Cracovia y Przemysl.
Cada
grupo de ejércitos iba apoyado por una flota aérea. La Luftflotte 1, mandada
por el general Albert Kesselring, actuaría con el grupo Norte, y la Luftflotte
4, mandada por el general Alexander Lóhr, apoyaría al grupo Sur. Sumaban,
entre las dos, 897 bombarderos, bombarderos en picado y aviones de asalto, más
210 cazas y 474 aparatos de reconocimiento y transporte.
Polonia
no inició la movilización general hasta las 11:00 del 31 de agosto, y se vio
sorprendida con trece de sus cuarenta divisiones todavía en marcha hacia sus
puntos de concentración, y otras nueve sin movilizar, cuando los alemanes
atacaron el 1 de septiembre.
La
Luftwaffe se adelantó para preparar el camino al ejército alemán. Su primera
misión consistió en destruir la aviación polaca en tierra, apoyar después al
ejército de tierra, atacar las instalaciones militares y aterrorizar a la
población civil. La fuerza aérea polaca estaba prácticamente aniquilada al
tercer día, aunque algunos pilotos polacos hicieron ataques esporádicos hasta
el 17 de septiembre, con gran decisión y pericia. Pero la Luftwaffe fue dueña
y señora del aire. Sus bombarderos en picado, los stukas Junkers-87, atacaron
selectivamente en los momentos cruciales de la ofensiva, y la técnica alemana
de coordinar sus fuerzas aéreas con las formaciones motorizadas y acorazadas
fue toda una innovación estratégica, que permitió enorme flexibilidad a
aquellas unidades sin el apoyo tradicional de la artillería.
Al
cabo de una semana, la Wehrmacht (ejército alemán) había penetrado mucho en
Polonia, precedida siempre la infantería por los tanques. Si el equipo alemán
era flamante, lo era también su táctica, y generales como Guderian, Hoepner,
Hoth, von Kleist y von Wietersheim exhibieron enseguida su pericia en el manejo
de las divisiones panzer. Poco podían hacer contra ellos los polacos, con sólo
una brigada de tanques. Las doce brigadas de la caballería polaca cargaron
heroicamente contra aquellas cuñas de acero, blandiendo al aire sus inútiles
espadas y lanzas: Todos los ejércitos polacos de la frontera se vieron
empujados sin piedad hacia la retaguardia por la implacable Blitzkrieg (guerra
relámpago).
Rydz-Smigly
ordenó a sus fuerzas retirarse hacia el este el 6 de septiembre, pero era
demasiado tarde para salvar a las unidades fronterizas.
El
x Ejército alemán se acercó rápidamente a Varsovia y llegó a esta capital
el 8 de septiembre, pero no pudo ocuparla por falta de apoyo de infantería. El
resto del x Ejército llegó al Vístula el l0 de septiembre y derrotó al ejército
de Lodz. Más al norte, el IV Ejército alemán alcanzaba y cruzaba el Vístula
e iniciaba su marcha sobre Varsovia.
Los
ejércitos polacos en Pomerania y de Poznan se retiraron hacia Varsovia y
chocaron con el VIII Ejército alemán, que trató de cortarles la retirada al
norte de Lodz. Aunque virtualmente rodeados de alemanes, el comandante del ejército
de Poznan, general Kutrzeba, decidió atacar hacia el sur, contra el flanco del
movimiento principal alemán hacia el este. Su valiente maniobra dio lugar a la
batalla del Bzura, en la que los polacos lograron tomar cabezas de puente al
otro lado del Bzura cerca de Lowicz, haciendo retroceder a la 30. división
alemana. Aquella crisis hizo entrar en batalla fuerzas motorizadas y de tanques,
incluyendo a un cuerpo del IV Ejército (del Norte).
Aquellos
refuerzos y los persistentes e impunes ataques de los stukas obligaron a los
ciento setenta mil polacos a rendirse al fin, tras una encarnizada batalla
librada en Lowicz el 19 de septiembre.
Al
sur, el XIV Ejército alemán alcanzó el río San. Entretanto, la tenaza
interior se cerró en torno a Varsovia cuando el III Ejército la rodeó desde
el este y el VIII desde el oeste. Al mismo tiempo, una nueva ”flecha” partió
desde la tenaza exterior cuando la columna izquierda del III ejército se lanzó
hacia BrestLitovsk, situada a ciento sesenta kilómetros del frente. El general
Heinz Guderian que, con el XIX Cuerpo de tanques acababa de tener un gran éxito
en la campaña del Pasillu de Danzig, dirigió aquel segundo movimiento de
tenaza. El 9 de septiembre, los panzer cruzaron el Narew más arriba de Lomza y
llegaron a Brest-Litovsk el 15 de septiembre. La 3ª división panzer siguió
adelante y estableció contacto con elementos de los ejércitos x y XIV, que se
acercaban desde el sur. El XIV había alcanzado Lvov en el sur y giró hacia el
norte para encontrarse con Guderian. La tenaza se cerró, atrapando miles de
hombres, sin esperanzas de escapar.
Los
rusos quedaron atónitos ante la rapidez del avance alemán. A pesar del pacto
rusopolaco de No-agresión, Rusia no pudo cruzarse de brazos al ver a los
alemanes dueños de Polonia y, el 17 de septiembre, el Kremlin anunciaba que
Polonia y el gobierno polaco habían dejado de existir, y que la URSS tenía que
intervenir para proteger su propia esfera de interés al este de los ríos
Narew, Vístula y San.
Los
ejércitos soviéticos se desbordaron a través de la inerme frontera oriental
de Polonia, acabando así con las esperanzas de resistir que pudieran haberles
quedado a los polacos.
Las
columnas motorizadas rusas avanzaron hacia el oeste en un inmenso frente. El 18
de septiembre ocupaban Vilna y se encontraban con los alemanes en Brest-Litovsk.
La
ruina y sometimiento de Polonia era casi total. El 18 de septiembre el gobierno
polaco huyó a Rumania. Varsovia y Modlin resistían todavía contra los
alemanes en una batalla tan heroica como inútil. Varsovia era bombardeada cada
día por la aviación y la artillería pesada. El 27 capituló entre llamas.
Radio Varsovia dejó de tocar el himno polaco y Hitler en persona llegó hasta
la gran ciudad. Modlin resistió valientemente un día más.
Así,
en un mes, la nación polaca, con sus treinta y cinco millones de habitantes, se
vio nuevamente barrida del mapa. Su espacio geográfico fue dividido en dos por
el tratado de Delimitación y Amistad firmado el 28 de septiembre entre la URSS
y Alemania. En el centro del país, la línea de demarcación unía los ríos
Bug y Vístula y se ceñía en Galitzia al río San. Lituania fue incorporada a
la esfera soviética a cambio de la soberanía alemana sobre parte de la
provincia de Varsovia y toda la de Lublin. Polonia dejaba 694.000 prisioneros en
manos de Alemania y 217.o00 en las de Rusia. Cien mil polacos escaparon al oeste
a través de Rumania.
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