LAS MUJERES DE HITLER
Cada 18 de septiembre Adolf Hitler depositaba un ramo de flores a los pies del
cuadro de su sobrina Geli, que en 1931 se había suicidado
en el piso de Hitler situado en Prinzregentenstrasse, Munich. Aquel golpe
del destino fue terrible para el futuro líder de la Alemania nazi. Hitler intentó
seguirla en la muerte, pero su fiel amigo y secretario Rudolf Hess pudo quitarle
la pistola de las manos en el último minuto.
Angela
Raubal, Geli como sería conocida, era hija de Angela, la hermanastra de Hitler,
y era 20 años más joven que él.
En
el verano de 1925 pesaba sobre Hitler la prohibición de hablar en público, así
que se dedicó exclusivamente a escribir. Se retiró a la montaña, alquilando
una castillo en Obersalzberg, Berchtesgaden. Invitó a su hermanastra viuda para
llevarle la casa. Angela se trasladó desde Austria y su hija Geli tuvo la ocasión
de conocer a su tío, por aquel entonces ya famoso.
Geli
se convirtió en su gran amor, tan pronto como Hitler disponía de tiempo libre
corría para estar a su lado. Pero la relación con Hitler no era fácil; los
celos la acompañaban a todas partes cortándole toda iniciativa y libertad.
El
tiempo pasado al lado de Geli marcó la vida de Hitler. Su dolor fue tan
profundo que selló Su habitación en Prinzregentenstrasse. Sólo su ama de
llaves, Anny Winter, y él entraban en ella. Corrieron rumores de que el
suicidio de Geli se debió a un embarazo no deseado, pero el historiador Werner
Maser demostró que no existen razones para pensar que Hitler tuviera algo que
ver en el suicidio de Geli.
Pese
a estar locamente enamorado de ella en 1929 Hitler mantuvo relaciones, por lo
menos, con otras dos mujeres. A las dos las conoció en el estudio de su amigo y
fotógrafo personal Heinrich Hoffmann. Hitler tuvo que ponerse a salvo de las
trampas tendidas por la joven, bonita y algo opulenta Henriette, hija de
Hoffmann y más tarde esposa del jefe de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von
Schirach. Henriette intentó conquistar por todos los medios posibles a Hitler,
haciéndole de paso rabiar a Eva Braun, empleada de su padre. Hitler salió con
ella en varias ocasiones, pero nunca le prestó demasiada atención, decantándose
por Eva con la que cada vez pasaba más tiempo.
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El gran amor de Hitler, Angela Raubal más conocida por "Geli", con las que pasó los momentos más felices de su vida. |
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Hitler se enfrenta a los
fotógrafos enfadado |
La discreta Eva, tras la muerte de Geli, fue ganándose poco a poco el afecto de Hitler. Para ello no dudó en obedecerle sin protestar. No fumaba en su presencia y sólo bailaba a escondidas. Pasaba largas temporadas a solas pudiendo disfrutar de su afición al deporte, especialmente a la natación y el esquí.
Eva no pasó de ser una sombra a la que Hitler recurría. En su diario llegó a escribir: “... sólo me necesita para una cosa”. En su soledad los celos se apoderaban de ella; y no le faltaban motivos. Una de sus rivales fue Unity Walkyrie Mitford, hija de lord Redescale y cuñada del jefe del partido fascista británico. Su competidora, divida interiormente entre Inglaterra y Alemania, terminó pegándose un tiro cuando las dos potencias entraron en guerra. No murió, pero su vida se apagó en 1948 tras sufrir los daños causados por la bala en su cerebro.
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Unity sonriente a la derecha junto |
Hitler no era precisamente un conservador en muchos aspectos de la mujer. El 1 de marzo de 1942 dijo: “Una muchacha que tenga un niño y cuide de él es para mí más importante que una solterona. Los prejuicios sociales están en franco retroceso. La naturaleza se abre paso. Estamos en buen camino”. No era partidario del matrimonio y pensaba que los hombres debían dejar su huella en cada mujer. Al ser fiel a sus palabras Eva Braun se vio obligada a soportar toda una serie de infidelidades.
Antes
de llegar al poder, junto con sus amigos, Hitler se divirtió en fiestas
y celebraciones. Joseph Goebbels le acercó al mundo del teatro y el
cine. Las aventuras con actrices famosas comenzaron. La rubia, alegre y exuberante Gretl Slezak, hija del cantante de opera judío Leo Slezak,
fue la primera de ellas. Goebbels también le presentó a la hoy
legendaria Leni Riefenstahl, quien después de su ascenso al poder gozó
del favor incondicional de Hitler, filmando las películas “Der Sieg
des Glaubens” y “Der Triumph des Willens” recibiendo el premio
nacional de cinematografía. Por deseo incondicional del Führer también
filmó los Juegos Olímpicos de 1936.
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El papel que desempeñó
Unity en la confianza |
Leni siempre ha negado que mantuviera relaciones sexuales con Hitler; algo que también afirmó Mady Rahl, aunque en los círculos artísticos de Estados Unidos fueron declaradas “favoritas” de Hitler, perdiendo con ello todo el mérito de su trabajo.
Adolf Hitler tuvo un atractivo especial para las mujeres, pero curiosamente no todas en el aspecto sexual.
Hitler llamó a estas relaciones “afecto de madre” y curiosamente así ocurrió. Algunas de ellas, después de 1945, siguieron afirmando que lo mantenían sobre el dictador nazi. Helene, esposa del mundialmente famoso fabricante de pianos Bechstein, quedó fascinada por Hitler y le presentó a sus amistades. Incluso consiguió que su marido prestara dinero al partido nacionalsocialista. De este grupo de mujeres Hitler consiguió voluntariamente diversos objetos de valor que empeñaba cuando corrían malos tiempos.
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Margarethe
Slezak |
Rodeado de
actrices famosas. |
Los carteles con su retrato eran codiciados por las mujeres alemanas. |
Pero
volviendo a la cuestión sexual, la lista de mujeres ricas que se
enamoraron hasta la histeria de Hitler es muy larga. Por su
extraordinaria belleza cabe destacar a Inga Ley, mujer de Robert Ley, jefe del
Frente Alemán del Trabajo, y María Reiter-Kubisch, hija de uno de los
fundadores de la socialdemocracia en Berchtesgaden. Se conocieron en 1926 y sus
relaciones, pese a estar casada, se mantuvieron como mínimo hasta 1938.
Con el paso del tiempo y conforme la guerra fue transcurriendo, Hitler, que siempre le gustaba la compañía de bonitas mujeres, fue apartándose de ellas, quedando únicamente Eva Braun a su lado. La fidelidad de Eva se vio “recompensada” cuando los días del Tercer Reich tocaban a su fin. Hitler se casó con ella por “los muchos años de fiel amistad” El 30 de abril de 1945, según la historia oficial, el matrimonio se suicido. Eva con una ampolla de veneno y Hitler pegándose un tiro en la cabeza.
| Albúm fotográfico: |
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Los cuadros de Ernst
Liebermann que el ejército de Estados Unidos encontró en casa de Hitler |
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