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Lusitano 10º de Dragones (1744). Dragón |
Tras la muerte del Emperador Carlos V, España se opuso a las pretensiones de Inglaterra y sus aliados que deseaban ver a la hija del emperador, María Teresa, en el trono. Durante la Campaña de Italia y Francia (1742-1746) se produjo la Batalla de Madonna del Olmo dándose una de las gestas más heróicas de la historia de la caballería, protagonizada por el Regimiento Lusitania.
El 30 de septiembre de 1744,
tiene lugar la batalla de Madonna del Olmo, paraje de las
inmediaciones de la ciudad de Cuneo, Italia, a unos 90 Kms. al
suroeste de Turín. Dicha fecha constituye la jornada más gloriosa en
la historia del Regimiento Lusitania. La batalla tuvo su inicio como
consecuencia del avance de las tropas piamontesas, mandadas por el
propio rey sardo, Carlos Manuel, que amenazaban con romper nuestra línea
de frente en el sector situado entre Madonna del Olmo y Lyonais.
Las tropas hispano-francesas
despliegan con su flanco derecho apoyado en el convento y, su
izquierdo, en una serie de casas de campo aisladas. Disponen de 26
Batallones de infantería y 4.000 caballos, que se sitúan en dos líneas.
Defendiendo el convento, los
Dragones de Edimburgo desmontados; en la izquierda del dispositivo, en
primera línea, los regimientos franceses de Languedoc, Chavoc y
Comisario General, junto con los españoles de Guardias de Corps,
Carabineros Reales, Granaderos Reales, Montesa y Dragones de la Reina;
en segunda línea, Caballería del Principe y Sevilla, y Dragones de
Numancia y Lusitania. Los de Frisa y Pavía, según el parte oficial
de la batalla “... quedaron a sostener la derecha, el primero
apoyando la infantería española y el segundo la francesa, y fueron
los que más padecieron sufriendo inmóviles el fuego...” El
Regimiento Calatrava quedó en reserva.
Los sardos cuentan con 32
Batallones y otros tantos Escuadrones, los piamonteses conscientes de
su inferioridad en tropas montadas, adoptan la solución de cubrir su
derecha y parte del centro, con caballos de frisia (obstáculo
insalvable para los jinetes). El ataque de la infantería sarda se
produjo por la parte de su frente que habían dejado libre.
Los sardos alinearon los
siguientes Regimientos de Caballería: Real Piamonte, Saboya y
Draqones de Su Majestad, del Genovesado, de la Reina y de Piamonte. En
reserva quedaron las compañías de carabineros de todos los cuerpos y
la Guardia de Corps. Estas fuerzas se situaron al abrigo de los
caballos de frisia.
En los sucesivos asaltos que
realizaron, emplearon tropas selectas: Compañías de Granaderos
reunidas, e infantería ligera croata, además de la Brigada de
Saboya. A pesar de sus numerosas bajas, estas fuerzas no cejan en sus
intentos, hasta Que logran abrir brecha en el dispositivo de las
fuerzas hispano-francesas, concretamente donde se encontraba el
Regimiento de Infantería de Lyonnais. Pero las unidades ala izquierda
de éste, los Dragones de Frisia y Pavía, se mantienen en sus
posiciones. Gracias a ello, dos cuerpos, provenientes de la segunda línea,
Numancia y Lusitania, tienen tiempo para acudir al punto amenazado.
Ambos, pie a tierra, entran en fuego, inmediatamente, consiguiendo
detener la progresión de los contrarios. No satisfecho con esto, el
Lusitania pasa al contraataque. Sus hombres intentan, mediante
sucesivas cargas, buscar el flanco de la columna atacante, pero son a
su vez enfilados desde la izquierda por el fuego de los sardos, que
disparan al abrigo de los caballos de frisia. Ello, unido a la difícil
compartimentación del terreno, a base de canalillos y acequias, acabó
por desorganizar al Regimiento.
Los tercios del Lusitania
quedan fuera de combate. Pero, para entonces, han acudido nuevas
unidades, incluido un Batallón francés, que toma a la bayoneta la
batería que apoyaba el ataque del rey sardo. Este, intentará de
nuevo romper la línea hispano-francesa, sin conseguirlo. Los
contraataques de sus contrarios tampoco tendrán mayor éxito, así,
una carga de Pavía a caballo, fracasa.
Pero estaba claro que el
mismo Rey Carlos Manuel, no iba a conseguir su propósito de auxiliar
a Cuneo. Al anochecer, se retira. La batalla le había costado 3.500
muertos y heridos, 800 prisioneros, 3 piezas y otras tantas banderas.
Los aliados perdieron 2.000 hombres. Socorrida la plaza de Cuneo por
los aliados del rey sardo, y habiendo filmado el Marqués de la Mina
la decisión de regresar de nuevo a Saboya y al Delfinado, Lusitania
se acantona en Niza, el 18 de Noviembre, donde repuso sus bajas con
nuevos efectivos y ganado. Lusitania será premiado, debido a su
heroico comportamiento en la batalla de Madonna del Olmo, con la
concesión de un nuevo privilegio, caso único en los anales de la
caballería, llevar tres calaveras con las tibias cruzadas en las
bocamangas.
Posteriormente, las tres
calaveras se cambiaron por tres triángulos, para indicar que el
Regimiento siempre era igual a sí mismo. Más tarde y, según la
tradición, dado que dichas figuras geométricas se podían
interpretar como un símbolo masónico, se sustituyeron por tres
botones. Asimismo, se le concedió al Regimiento Lusitania, como
emblema, una calavera y dos tibias, y el derecho a ostentar en su
Estandarte una corbata negra en recuerdo de esta batalla. En lo
sucesivo se podrá comprobar como, el negro será una constante, como
color de la divisa, en casi todos los uniformes que habrán de usar
sus componentes.
Edición: Regimiento de Caballería Ligero Acorazado nº8
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