![]() |
TEXTO:
ROBERTO CUETO |
|
|
|
Durante
muchos años la industria cinematográfica ha venido encargándose de
mitificarEn
1903, Hollywood rodó una película titulada “El gran robo del
tren”. Se trataba de una historia ambientada en las praderas del
Oeste americano, y poblada de vaqueros y pistoleros. Con ella, nació
un nuevo género cinematográfico: el western.
Cuando
en Hollywood se empezaron a rodar estas películas, California era
igual que la que vemos en ellas: existían grandes llanuras y ranchos,
y los cowboys se ganaban su jornal con la silla de montar y el lazo.
Era,
por tanto, un género más barato de rodar: el escenario lo ponía la
Naturaleza (los desiertos de california) y los actores eran vaqueros
auténticos. Pronto, el género recurrió a personajes que habían
fascinado a los habitantes del Oeste durante el siglo anterior y, así,
viejas historias de pistoleros, jefes indios y comisarios, que habían
circulado en novelas, más o menos fieles a los hechos, se
convirtieron en protagonistas del Séptimo Arte.
Muchos
de estos personajes vivían cuando se rodaron los primeros westerns:
John Ford conoció al mismísimo Wyatt Earp, y, cuando filmó su versión
del duelo de O.K Corral, en “Pasión de los fuertes” (1946), tuvo
como asesor a un hombre que había participado en el tiroteo; Búfalo
Bill también supervisó, en 1910, una película sobre sus aventuras.
Pero
el cine es el cine y ha dado, a veces, una imagen idealizada de éstos
héroes. Billy el Niño, por ejemplo, ha sido en cine un personaje trágico
y romántico, interpretado por Paul Newman en “El zurdo” (1958) o
por Kris Kristofferson en “Pat Garret y Billy el Niño” (1972):
pero en realidad era un muchacho violento, siempre dispuesto a matar.
Jesé
James también ha sido visto por el cien como un Robin Hood que robaba
a las compañías de ferrocarril para ayudar a los pobres. Pero, lejos
del Tiron Power de “Tierra de audaces” (1939), el verdadero James
fue frío y cruel.
Temidos
indios como Toro Sentado o Jerónimo también han sido protagonistas
de éstas historias, mientras que un héroe romántico como era el
general Custer, encarnado por Errol Flynn en “murieron con las botas
puestas” (1941), se ha desvelado, con el paso del tiempo, como un
fanático y pésimo estratega. Sin embargo, el público siempre ha
preferido la leyenda...
Adéntrese
con nosotros en el mundo de los verdaderos fuera de la ley y entre en
nuestras galerías de fotos.
|
|
||||||||
|
|
||||||||
Reservados todos los
derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e
imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones
electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo
Editorial Bitácora