NACIMIENTO DEL IMPERIO JAPONÉS

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Heihachiro Togo en el puente de mando del acorazado Mikasa durante la batalla de Tshusima |
El tiempo es gris, fresco y lluvioso. Bancos de niebla que flotan a poca altura sobre el mar quitan visibilidad a los barcos. Los buques rusos con rumbo a Vladivostok atraviesan desde el 25 de mayo el estrecho de Tsushima, que separa la isla principal japonesa de Hondo de la costa de Corea.
En la madrugada del 27 de mayo de 1905 casi había colisionado un barco hospital ruso con el vapor de pasaje japonés “Siano Maru”. Está claro que la aparición de la flota rusa fue radiada inmediatamente al almirante japonés Togo. Los rusos avistaron en efecto hacia las 10 las sombras grises de los cruceros japoneses por su banda de babor. El almirante Rochestvensky ordena entonces la retirada de los buques de abastecimiento y la formación de dos líneas de filas cerradas. El manda, a bordo del gigantesco navío de línea "Suvórov” la escuadra de estribor. Los japoneses, con superior velocidad, toman entonces rumbo de colisión para cortar la lenta formación naval rusa por en medio de sus líneas de quillas.
Cuando las dos flotas se han acercado a 9.400 metros, todos los navíos japoneses comienzan a disparar al unísono. Ha comenzado la batalla naval de Tsushima. El “Suvórov” pronto arde. El “Orel”, gravemente tocado, arría la bandera.
La flota rusa es demasiado pesada, demasiado lenta. Ello no es de sorprender, puesto que las dos docenas, más o menos, de pesadas unidades rusas tienen tras de sí la vuelta a medio globo y sus quillas están densamente cubiertas de moluscos y algas. Hacia las 17 horas el resto de la flota rusa se ha convertido en un montón de chatarra humeante incapaz ni siquiera de maniobrar.
Los telégrafos trabajan de prisa, y el 29 de mayo anuncian ya los periódicos de todo el mundo que una potencia extremooriental a la que hasta ahora se había concedido poca importancia, un pueblo de raza amarilla, ha sido capaz de vencer totalmente en el mar a una gran potencia europea.
Una nueva magnitud se había sumado a las grandes potencias: el imperio de Nipón. Los ejércitos japoneses, armados y entrenados según el modelo prusiano, vencen además en una gigantesca batalla terrestre junto a Mukden en Manchuria al ejército siberiano del zar. En adelante se llamará a los japoneses los «prusianos de Oriente».
Japón se había aferrado mucho tiempo a su antiquísima tradición, al orgulloso aislamiento y a formas sociales y de vida medievales. Las débiles misiones cristianas fueron perseguidas; el insignificante comercio ultramarino estaba severamente controlado o reducido a pocos lugares; a los ciudadanos japoneses les estaba prohibida la relación con el resto del mundo, en tan rápida transformación. Daimios feudales, apoyados todavía en sus escuadras de samurais acorazados. La nobleza cortesana de los kuges y los poderosos «estrategas imperiales», los shogunes, determinaban la política, en la que tenían gran peso el budismo zen y la forma de vida feudal caballeresca del «bushidó».
Entonces consiguieron los americanos, con la expedición del almirante Perry en 1854, la apertura al comercio de los puertos japoneses. La consecuencia fue la ruptura del Japón con la tradición de los shogunes, la caída del podrido sistema feudal y caballeresco, la supresión de las barreras religiosas y comerciales. Japoneses jóvenes de ideas modernas inundaron las universidades del mundo occidental y consiguieron con diligencia de abejas su inclusión en el mundo moderno.
En 1868 tuvo fin este desarrollo bajo el tenno Meiyi. En lugar de Kioto se trasladó la capitalidad a Edo, bajo el nombre de Tokio, se redujo a la impotencia a los daimiôs, se europeizaron la marina y el ejército, se concluyeron tratados comerciales. Llegaron profesores extranjeros a escuelas y universidades; se impulsó según los ejemplos euroamericanos la minería, las vías férreas, la industrialización y la hacienda.
En la guerra ruso-japonesa de 1904/05 el imperio insular demostró que estaba maduro para penetrar en el círculo de las grandes potencias modernas. En el futuro comenzó su expansión industrial, económica y política.
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