EL CAÑÓN ELÉCTRICO DE FUEGO RÁPIDO
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Presentado como arma
individual futurista su base técnica tiene más de 60 años |
El cañón ametrallador de 250 kilómetros de alcance.
750 disparos por minuto son algo imposible para el cañón de pólvora: la gran elevación de la temperatura durante el fuego y el problema de la carga, que ya no puede dominarse técnicamente, hacen imposible tan enorme cadencia de tiro. Sólo la electricidad pone en manos del constructor del porvenir los medios de comunicar a las granadas la velocidad inicial necesaria.
¿Es posible construir un cañón automático que aumente gigantescamente los rendimientos de las ametralladoras? ¿Un cañón maravilloso de gran calibre, de máximo alcance y de la mayor cadencia de tiro?
El técnico empieza por sacudir la cabeza: ¡Imposible! Piense usted sólo en... y entonces enumera una cantidad verdaderamente estremecedora de dificultades técnicas.
De repente se le ocurre un pensamiento: Sin embargo, hace ya algún tiempo, que surgió la idea de un cañón eléctrico en el que se aceleran magnéticamente los proyectiles. ¿Podría acaso resolverse el problema de este modo? ¿Qué alcance deberemos fijar?
-250 kilómetros.
¿Y qué calibre?
-Deberían bastar 15 centímetros.
¿Qué cadencia de tiro?
-De 500 a 1.000 disparos por minuto.
Y comienza a meditar, a dibujar, a calcular, a arrojar sobre el papel fórmulas y curvas. Lo que al principio la parecía aún un juego, una utopía demasiado audaz, comienza a tomar cuerpo. Las ideas se suman lentamente.
Surgen dificultades, pues tampoco el constructor de una utopía puede rebasar, los limites de la razón, se deshechan soluciones, aparecen otras en su lugar. Aquí puede verse el resultado de tal trabajo: un supercañón de largo alcance sin detonación ni fogonazo, del cual salen los proyectiles despedidos a velocidad inconcebible por la corriente eléctrica. El proyectil permanece en el tubo sólo 1/10 de segundo aproximada mente. Son innecesarios el cartucho y la carga propulsora.
Como el proyectil está suspendido en el cañón y recibe eléctricamente la rotación, son superfluos los anillos de conducción y el rayado del cañón.
Para obtener este rendimiento de tiro se necesita una carga de algo más de 1.000.000 de kilovatios, conducida por líneas de alta tensión. Esto es más de lo que puede producir la mayor central eléctrica alemana. Pero de la gran barra colectora de varias centrales se podrid suministrar esta corriente durante las horas de la noche.
La corriente necesaria para una ráfaga de 10 minutos de duración, en los cuales se disparasen 7.500 granadas, costaría unos 5.0l4 Reichsmark.
Como conclusión citemos aún brevemente los datos de un cañón normal de 15 centímetros. Su alcance es de unos 22 kilómetros; su cañón tiene 6 metros aproximadamente; el proyectil sale con una velocidad de 750 metros por segundo. Una dotación bien instruida efectúa 4 disparos por minuto, pero sólo durante corto tiempo.
El cañón ametrallador eléctrico es hoy todavía una utopía; quién sabe si no será realidad dentro de veinte o treinta años...
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