|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
HISTORIA DE LA CRUZ DE HIERRO
|
|
|
Entre los primeros a
quienes se concedió la Cruz de Hierro figuraron los cazadores de Lützow
Körner |
Fueron tiempos muy
dramáticos y movidos aquellos en que se creó la Cruz de Hierro, primera
condecoración bélica alemana que se podía conceder indistintamente a soldados
y oficiales.
El 17 de marzo de 1813, el
rey Federico Guillermo III proclamó en Breslau su ardoroso «Llamamiento a mi
pueblo». Una semana antes había sido publicada en el «Schlesischen Zeitung» la
orden real que instituía la nueva condecoración.
El monarca había intentado
al principio diseñar personalmente la condecoración, pero tuvo que ser el gran
arquitecto de Berlín, Karl Friedrich Schinkel, quien hallara la forma
definitiva que mereció el beneplácito real. La idea primitiva era una cruz
totalmente negra, pero en la práctica se vio que sobre los uniformes negros la
cruz de este color resultaba una condecoración invisible.
Así que el ahorrativo
monarca se decidió a ponerle el filete de plata. La realización fue laboriosa,
pues hicieron falta varias pruebas hasta lograr fijar el ornamento de plata
sobre el hierro colado de la cruz. Hasta mediados de abril de 1813 sólo se
habían fabricado cuatro condecoraciones, pero con la experiencia adquirida, un
mes más tarde el monarca disponía de casi tres centenares. Cada una de ellas
había costado dos táleros y medio, una suma nada despreciable para aquellos
tiempos. Inicialmente, la Cruz de Hierro de 1ª clase no consistía más que en
dos bandas cruzadas de tela de la Orden, en blanco y negro, pasándose después
a su fundición en hierro. Además de las Cruces de 1ª y 2ª clase, el monarca
instituyó una Gran Cruz de Hierro que fue concedida seis veces tras el fin de
las guerras napoleónicas: a Blücher, Bülow, Tauentzien, Yorck, Kleist y al
príncipe heredero de Suecia. El alto valor de esta distinción se refleja en el
hecho de que durante la guerra de 1870-1871 sólo se concedió ocho veces y
durante la Primera Guerra Mundial, sólo cuatro.
La Cruz de Hierro de 2ª
clase, que desde su institución hasta el final de la Primera Guerra Mundial se
concedió cinco millones y medio de veces, la obtuvo por vez primera el
comandante von Borcke, del Primer Regimiento de Infantería de Pomerania, por
su valentía en el asalto a la ciudad fortificada de Luneburgo. Este Regimiento
tuvo una actuación tan brillante que otros cinco de sus oficiales, ocho
suboficiales y dos fusileros figuraron entre los primeros distinguidos con la
Cruz de Hierro.
La primera Cruz de Hierro
de 1ª clase fue concedida el 17 de abril de 1813, al comandante del Noveno
Regimiento de Húsares, teniente coronel von Helwig. Es preciso señalar que,
según deseo del rey Federico Guillermo, la cara sobre la que estaban grabadas
la inicial, las hojas de roble y el año debía ser el dorso. Sólo en junio de
1813 decidió el rey que se invirtieran las caras.
El 19 de julio de 1870, el
rey Guillermo I remozó la Cruz de Hierro. En el reverso figuraban los
distintivos de la Orden de 1813 y en el anverso aparecía, en el centro, una W,
y en la parte inferior, la fecha 1870. En el transcurso de la guerra
franco-prusiana se concedieron 1.300 Cruces de Hierro de 1ª clase y casi medio
millón de 2ª clase.
La segunda reforma data de
1914. Por vez primera se otorgó la condecoración también a soldados no
alemanes. De los 13.400.000 hombres en armas, 218.000 obtuvieron la Cruz de
Hierro de 1ª clase.
El 1 de septiembre de 1939
el Führer y como comandante supremo de la Wehrmacht modificó de nuevo la
condecoración. Junto a la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase y la Gran Cruz de
Hierro, Adolf Hitler creó la Cruz de Caballero, que se llevaba al cuello, y
que no se concedía sólo a los oficiales sino también a unidades enteras.
Desde 1958 puede llevarse
otra vez la Cruz de Hierro, pero sin cruz gamada.
Reservados todos los
derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e
imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones
electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo
Editorial Bitácora