Héroes anónimos de Crimea

VISITA A NUESTROS PATROCINADORES

 

EDITORIAL

HUMOR

COLABORA

E-MAIL

VOLVER A ARMAGEDÓN

BUSCAR

CURIOSIDADES

FORO

IMÁGENES


HÉROES ANÓNIMOS DE CRIMEA


La guerra de Crimea, disputada de 1853 a 1855 y cuyos principales adversarios fueron Rusia e Inglaterra, tuvo un puñado de héroes anónimos.

Estos hombres salvaron de la muerte a un ejército británico, cien veces más numeroso, e hicieron posible la victoria de Balaclava.

Iniciado el invierno de 1854, las fuerzas de lord Raglan sitiaron Sebastopol, peto los rusos se habían anticipado enviando refuerzos a la ciudad.

El invierno ruso se hacía más riguroso y las nieves bloquearon la carretera de Sehastopo1 al puerto de Balaclava. Fueron suprimidos los envíos de alimentos, agua., ropas y medicinas; los 30.000 soldados de Raglan quedaron a merced del frío y de las epidemias.

Por fortuna un gran constructor de ferrocarriles, Murton Peto, era miembro del Parlamento británico. En aquella hora difícil Peto, su cuñado Betts y su gran rival Brassey, se ofrecieron para construir a sus expensas un ferrocarril que abasteciese a las tropas. Reunieron 250 peones, 30 capataces y albañiles, 80 carpinteros, 20 herreros y 10 maquinistas que formaban un destacamento voluntario de ingenieros, completamente al margen del ejército.

El primer ministro, lord Palmerston, dio su aprobación, y la expedición zarpó de Liverpool el 2l de diciembre.

Durante el mes siguiente otros 23 barcos se dirigieron con nuevos hombres y provisiones a Balaclava. Llevaban toda clase de enseres, desde picos y palas hasta grúas y martinetes mecánicos, desde vagones y máquinas hasta cuerdas y rieles.

La crudeza del invierno ruso no suponía novedad para muchos de los peones, recién venidos de la construcción de líneas férreas en Canadá y Estados Unidos. En los diez primeros días ya habían levantado un campamento de sólidas y abrigadas cabañas, y tendido ocho kilómetros de ferrocarril. El ejército estaba admirado. Un oficial comentó que aquellos hombres realizaban en un día el trabajo de un regimiento de soldados en una semana.

En seis semanas extendieron 12 kilómetros de vía doble desde el puerto de Balaclava hasta las colinas de Sebastopol. Pero con las derivaciones hasta la vanguardia del ejército, la red total cubría 47 kilómetros. Inmediatamente se puso a disposición de las tropas.

Los trenes, que eran arrastrados por caballos, locomotoras de vapor e incluso por sistemas de funiculares, llegaron a transportar en un día 112 toneladas de alimentos, además de municiones, ropa y medicinas. En el mes de abril el ejército estaba salvado y en septiembre caía Sebastopol.

Para los bravos jornaleros del ferrocarril, salvar al ejército de la enfermedad y del hambre fue cosa de un día.


EDITORIAL

HUMOR

COLABORA

E-MAIL

VOLVER A ARMAGEDÓN

BUSCAR

CURIOSIDADES

FORO

IMÁGENES


Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo Editorial Bitácora