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LA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA A LA COCHINCHINA


Combate en Cochinchina. Año 1859 S. Olabe
Revista el Mundo Militar. Panorama Universal

Hay hechos, además de los propios de la conquista y posterior colonización de Filipinas, que en su día saltaron de su encuadramiento propiamente nacional español para insertarse en las páginas de la Historia de otros países. No por poco difundidos carecen de importancia.

Concretamente en el período romántico, al que ceñimos nuestro estudio, y dentro de la llamada política de prestigio del gobierno de Unión Liberal, tenemos que mencionar la expedición española a la Cochinchina en el año 1858, que es la proyección al exterior de nuestro Ejército de Filipinas de mediados del XIX y por tanto su entrada real en combate.

La presencia de Francia en el sudeste asiático comenzó formalmente el 28 de mayo de 1787 con la firma de un tratado mediante el cual el Emperador de Annam permitía a Francia la entrada en su país. Desde entonces Francia tuvo alguna intervención en Cochinchina, en gran parte debida a la labor de sus misioneros. Con el paso del tiempo los monarcas annamitas posteriores persiguieron a misioneros y conversos católicos, más por temor a la intervención extranjera que por odio sectario. Como réplica a estas persecuciones Francia envió en septiembre de 1856 una división naval con misión de castigo.

España también estuvo presente en el Imperio de Annam con sus misioneros, que igualmente fueron perseguidos. El 10 de julio de 1857 fue encarcelado, martirizado y decapitado fray José Mª Díaz Sanjurjo, Obispo de Platea y Vicario Apostólico del Tonkín Central.

Estos hechos condujeron a una cooperación franco-española que se tradujo en una intervención militar conjunta en el Tonkín. Mientras que España pretendía solamente conseguir un relativo prestigio interior y exterior al defender a los suyos, Francia unía a estos mismos propósitos su deseo de un asentamiento colonial en el delta del Mekhong.

El 1 de diciembre de 1857 empezaron formalmente a desarrollarse las acciones políticas encaminadas a una acción armada en aquella zona del sudeste asiático. Ese día el Ministro francés de Exteriores, conde de Walewski, remite un despacho al embajador de Francia en Madrid, marqués de Turgot, por el que le comunica que el Emperador Luis Napoleón III había dispuesto y ordenado al Contralmirante Jefe de las Fuerzas Navales francesas en el Mar de la China, Rigault de Genouilly, que se dirigiese inmediatamente a las costas del Imperio Annamita, con la misión de exigir y obtener de la Corte de Hué, al precio que fuera preciso, la adopción de las medidas necesarias para evitar que los hechos precedentes volvieran a repetirse.

El ministro Walewski encargaba, asimismo, al embajador, marqués de Turgot, que solicitase del Gobierno de S. M. Católica de España la cooperación de mil o dos mil hombres del Ejército de Filipinas. El mando de las fuerzas conjuntas recaería en el Almirante Francés.

El Gobierno español, en nombre de S. M., accedió gustosísimo a la petición, si bien no es menos cierto que olvidó puntualizar los términos de la cooperación y los beneficios que en todo caso cabría obtener.

El 31 de agosto de 1858 se presentaron ante las costas de Annam las fuerzas conjuntas hispano-francesas. El contingente español, según la Gaceta de Madrid del 7 de noviembre de 1858, estaba formado por:

CUARTEL GENERAL

·         Un Coronel de Infantería, a las órdenes del Almirante.

·         Un Comandante de Infantería, a las mismas órdenes.

·         Un Comandante de Estado Mayor, jefe de la Sección del Cuerp(o.

·         Un Comandante de Artillería, jefe de la Sección del Arma.

·         Un Capitán Ayudante de Campo.

·         Dos Vicarios Castrenses.

CUERPO EXPEDICIONARIO

Plana Mayor:

·         Un Coronel de Infantería, jefe.

·         Un Comandante, jefe de Estado Mayor de las fuerzas.

·         Un Capitán de Artillería, comandante del Arma.

·         Un Comisario, jefe de Administración Militar.

·         Un Ayudante, Médico, jefe de Sanidad Militar.

·         Dos Capellanes para el hospital.

Infantería:

·         El Regimiento de Fernando VII, nº 3.

·         La Compañía de Cazadores del Regimiento del Rey, nº 1.

·         La Compañía de Cazadores del Regimiento de la Reina, nº 2.

Artillería:

·         Una Sección de Artillería rodada.

·         Una Sección de Artillería de campaña.

·         Una Sección encargada del parque.

Además, marcha una Sección de Administración y otra de Sanidad Militar para el servicio de la expedición.

El jefe del Cuerpo Expedicionario Español era el Coronel Bernardo Ruiz de Lanzarote.

La Armada Española aportó a la expedición el aviso Elcano, de 110 CV, dos cañones y 75 tripulantes. Posteriormente fue sustituido por el vapor de Guerra Jorge Juan, de mayor porte que Elcano, con 360 CV seis cañones y 165 tripulantes.

El primer objetivo del ejército aliado fue tomar la capital de Annam, Hué, desembarcando en la bahía de Turana. Las tropas lograron ocupar dicha bahía pero no fueron capaces de alcanzar la capital. La imposibilidad de lograr el objetivo previsto provocó un cambió de planes y parte del cuerpo expedicionario quedó en Turana, mientras que el resto pasó a ejercer el esfuerzo principal de la acción sobre la baja Cochinchina.

El 10 de febrero de 1859 las tropas aliadas atacaron Saigón y el 17 asaltaron la ciudad y se apoderaron de 100 cañones, gran cantidad de municiones y víveres que sirvieron para abastecer a 8.000 hombres durante un año.

El 9 de octubre de 1859 el Contralmirante Page sustituyó en el mando de las fuerzas conjuntas a Rigault de Genouilly. Este cambio se realizó sin que el Gobierno español fuera consultado al respecto. El nuevo General en jefe dio orden a las tropas españolas que no estaban en Saigón de que volvieran a Filipinas. Con estas tropas retornaba a Manila Ruiz de Lanzarote.

El Contralmirante Page quedó en Saigón con las fuerzas siguientes: 800 franceses y 100 españoles bajo el mando del Teniente Coronel Carlos Palanca Gutiérrez. Estas tropas tuvieron que resistir durante seis meses hasta la llegada de refuerzos franceses mandados por el Almirante Charner.

El 23 de marzo de 1862 la victoria de los aliados en Vin-Lon, a orillas del Mekhong, hizo que se les sometiera todo el territorio entre Saigón y Annam. El Emperador cedió la zona ocupada a Francia mediante un tratado que fue ratificado el 14 de abril de 1862. España no sacó ningún beneficio de él, aunque sus tropas habían soportado el mayor peso de la campaña. A la firma del tratado nuestros soldados regresaron a Filipinas y comenzó a bajarse un telón de olvido para todo lo que pudo ser y no fue aquella gloriosa Expedición Española a la Cochinchina.

En 1869 el ya Mariscal de Campo Carlos Palanca Gutiérrez escribió una Reseña Histórica de la Expedición de Cochinchina. En la dedicatoria de esta obra al Capitán General del Ejército, Conde de Reus y Marqués de los Castillejos, Excmo.

Sr. D. Juan Prim, dice:

«V.E. que, colocado a la cabeza del Ejército, sabe valorar mejor sus sufrimientos y energía, es hoy el único que comprenderá lo que allí padeció aquel puñado de valientes que, lejos de la madre patria, desnudos, sin víveres respondieron tan bien a mi voz, cuando el honor de su bandera y la emulación con el Ejército francés sostuvieron, los puso frente a numerosas masas enemigas en un país tan insalubre como inhospitalario.»

El Mariscal Palanca nos muestra en su libro el pesar de tantos sufrimientos soportados por sus heroicas tropas y el poco beneficio recibido por España; algo que parece una constante en nuestra Historia.

Jesús María Alía Plana, de su obra El Ejército Español en Filipinas. El período Romántico


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