INEXPUGNABLE FORTALEZA DE LOS CRUZADOS
Krak
des Chevaliers (el Risco de los Caballeros), poderosa fortaleza de altivas
defensas y muros de muchos metros de espesor, acabó rindiéndose en 1271... a una
humilde paloma.
El castillo fue construido por los cruzados sobre un espolón del desierto sirio con el fin de proteger la ruta que unía la ciudad musulmana de Homs con la cristiana de Trípoli, en la costa del Mediterráneo. Cuando los cruzados llegaron al lugar hacia el año 1090, se levantaba allí un pequeño fuerte ocupado por una guarnición de kurdos.
El fuerte pasó a manos de los condes cristianos de Trípoli, que a su vez lo vendieron en 1142 a los caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén. En los 150 años siguientes, los caballeros construyeron una fortaleza tan grande y poderosa que resistió por lo menos 12 feroces asaltos sarracenos.
Krak des Chevaliers se construyó en dos etapas. En la primera se levantaron los muros exteriores y un núcleo interior de pequeñas edificaciones cuadradas. En 1202 parte de la obra se cuarteó por un terremoto y poco después se acometió una profunda reestructuración. Así surgió el imponente núcleo actual de fortificaciones y todas las defensas de muros redondos. Las laderas escarpadas del espolón se aprovecharon sabiamente con fines tácticos.
Pero dos puntos débiles precisaron de un tratamiento especial: la puerta principal y el expuesto lado sur, que se abría a la llanura. Para proteger este flanco los caballeros levantaron un formidable muro de albañilería con tres grandes torres, precedido de un enorme parapeto de mampostería que en algunas zonas medía 25 metros de espesor.
El problema de la entrada se resolvió de modo ingenioso. El camino hasta ella se construyó en zigzag por el declive escarpado de manera que el invasor se exponía durante toda su ruta al fuego de los adversarios.
Arriba, un angosto y difícil pasillo conducía hasta el portón principal entre muros y defensas colosales.
Si atacarlo hubiera sido una locura, sitiarlo resultaba inútil. Como todos los grandes castillos de cruzados, Krak poseía enormes recintos donde almacenaba agua y alimentos suficientes para mantener largo tiempo a una guarnición de 2.000 hombres. "Podía esperar más de un año la llegada de un ejército en su auxilio.
La fortaleza de Krak parecía inexpugnable. Hasta el gran Saladino desistió de tomarla. Sin embargo, en 1271 otro sultán de Egipto, Bavbars (su nombre significa pantera), se encintraba a las puertas del castillo con un poderoso ejército.
Krak era entonces el último foco de resistencia del antiguo reino de los cruzados, y su guarnición de hombres era escasa. Un año antes la octava cruzada había fracasado y el envío de ayuda desde el oeste resultaba imposible. Sin embargo, el puñado de monjes guerreros que mandaban la tropa de mercenarios oponían tal resistencia que Baybars tuvo que avanzar paso a paso con extremas dificultades para llegar hasta los muros.
El sultán perseveraba en su empeño con voluntad fanática. Minó penosamente durante varias semanas la torre sudoeste del muro exterior hasta que se derrumbó. Cuando los atacantes penetraron en el recinto, contemplaron impotentes la segunda línea de fortificaciones enormes que aún les cerraba el paso.
Baybars, no queriendo aceptar la derrota o la posibilidad de un largo cerco, recurrió a la astucia. Según los historiadores árabes, se valió de una paloma para enviar una carta falsa al castillo. El mensaje decía venir del Gran Maestre de los Hospitalarios de Trípoli y ordenaba la rendición de la tropa, pues no era posible enviarles hasta allí socorro alguno.
La orden fue obedecida y el castillo de Krak se rindió sin haberse puesto a prueba la fortaleza de su reducto interior. Baybars concedió caballerosamente a la guarnición un salvoconducto para que se trasladara hasta Trípoli.
Hoy el castillo subsiste notablemente bien conservado, y se considera como uno de los más bellos exponentes de arquitectura militar. Según expresión de Lawrence de Arabia, Krak des Chevaliers es «el castillo más admirable del mundo».
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