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ALCOHOL,
ENTRE EL BIEN Y EL MAL
Según
un estudio americano realizada en más de 490.000 personas, el consumo
de alcohol -sea el que sea- reduce
ligeramente la mortalidad. Un consumo muy moderado de alcohol -un
vaso por día- reduce la mortalidad, en particular la provocada por
las enfermedades cardiovasculares.
Esta
disminución se nota más en las personas de más de 60 anos que presentan
un riesgo de enfermedad cardiovascular. Es una buena noticia para
los bebedores. Pero, cuidado, solo para los bebedores muy moderados:
un vaso de vino al día reduce la mortalidad -por cualquier causa-
en el 1,25 por denlo, y en el 2,5 en los sujetos mayores con riesgo
cardiovascular.
Este
efecto beneficioso diminuye a medida que aumenta el consumo de alcohol,
y desaparece a partir de tres vasos al día. Los epidemiólogos que
han realizado este trabajo de consumo de alcohol a los menores de
60 años, recalcan que un solo vaso de vino al día aumenta en un
30 por ciento el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, ese mismo
estudio informa que el índice de mortalidad por enfermedad cardiovascular
se reduce en más de un 30 por ciento en los bebedores, sea cual
sea la cantidad de alcohol consumida.
Entonces,
¿qué hacer? ¿Beber para vivir más pero correr el riesgo de sufrir
un cáncer de mama? ¿O no beber para protegerse del cáncer pero vivir
menos tiempo? ¿Y si dejáramos de prestar atención a tos epidemiólogos
para pensar en lo que nos complace? Dado que la vida es una enfermedad
mortal, vale la pena, al menos, mirla lo mejor posible.
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