PLANTAS DE INTERIOR
¡RIÉGALAS BIEN!
Las
plantas de interior se debilitan tanto por exceso de riego como por
falta de agua. Cada especie tiene sus necesidades específicas, y un
cactus, acostumbrado a los desiertos, no se trata como un papiro, que
debe vivir permanentemente con las raíces en el agua. No obstante,
existen reglas generales a respetar para regar bien:
. La superficie de la tierra debe estar
seca. Hay que encontrar la humedad a algunos centímetros de profundidad;
. Limite el riego durante los meses de
invierno, que corresponden a un período de menor desarrollo de las
plantas;
. Evite crear un desequilibrio entre la
tierra, y por lo tanto las raíces, empapada de agua, y un follaje que
vive en la atmósfera reseca de la calefacción central. Esta situación
clásica, ligada a menudo a la falta de luz, provoca la caída de las
hojas y la muerte de las plantas de interior.
. No deje nunca un exceso de agua en el
platillo. Vacíelo cuando la planta haya absorbido la que necesite o
disponga un lecho de gravilla que aislará el fondo del tiesto;
. Las plantas cultivadas en cubetas con
reserva de agua deben tener regularmente un período dé sequedad que
permita que la tierra se airee y que las raíces respiren. No deje nunca
la reserva llena permanentemente; cuando la capacidad esté en lo más
bajo, espere algunos días antes de regar otra vez. Esta técnica evitará
riesgos de putrefacción de las raíces y de desequilibrios en el
crecimiento debidos a los excesos permanentes de humedad.
. Los aportes de abono en solución deben
realizarse siempre después de un buen riego. No ponga jamás abono sobre
la tierra seca, porque sería grande el riesgo de quemar las raíces, y la
planta ya no se recuperaría.