FAMILIA POLÍTICA
¿TE LLEVAS BIEN CON TUS SUEGROS?
La
relación con los suegros no tiene por qué ser tan mala como nos
transmiten los chistes y las parodias, ni tampoco maravillosa. Lo
importante es que siempre haya respeto y no nos quejemos continuamente a
nuestra pareja de la forma de ser de sus padres. Las intromisiones de
los suegros, o de otros familiares, se pueden resolver si la pareja
tiene conciencia que sólo ella toma las decisiones relativas a su vida.
No podemos caer en el error de pasar de la
familia y luego acudir a ella cuando tenemos un problema. Se dice que
hay que estar «a las duras y a las maduras» y es verdad. Si la familia
política te ha demostrado su apoyo en alguna ocasión, deberás
corresponder en la misma medida. Las personas que te prestan su ayuda en
un momento dado tenderán a repetir su comportamiento si te muestras
igual de accesible cuando ellas te lo piden a ti.
Aunque tu pareja sepa que su madre es un
poco pesada, que su hermano es perezoso, o que es mejor no quedar con
sus primos, no hace falta que se lo recuerdes continuamente.
El respeto a ambas familias debe ser
mutuo. Así aprenderéis a pulir ciertos límites y conseguiréis que nadie
se sienta herido.
Los hijos aprenderán de ti la actitud que
deben mantener hacia las personas mayores. Seguramente hablas de tus
padres con gran cariño y respeto, pero ¿actúas igual cuando se trata de
tus suegros? Si les menosprecias, les criticas o no tienes paciencia con
los cambios propios de la vejez, tus hijos aprenderán posiblemente que
ésa es la actitud normal y correcta hacia los ancianos y te tratarán así
cuando te hagas mayor. No te olvides nunca de que la clave para educar y
transmitir valores a los hijos está, precisamente en predicar con el
ejemplo.
Existen reuniones inevitables a las que
nunca nos apetece ir. Bodas, bautizos, aniversarios, comuniones, etc. La
forma más inteligente de abordarlas es intentar disfrutar.
Ahora bien, siempre podemos mantener
cierta distancia si consideramos que entre nosotros no es posible una
buena relación.