¿ESTÁS DESTRUYENDO
LA CAPA DE OZONO?
Detener
la reducción de la capa de ozono es uno de los retos más importantes con
que nos podemos enfrentar. El problema es inmediato y agudo, pero de
momento no está fuera de nuestro alcance. La capa de ozono está todavía
allí y la podemos proteger.
La acción constructiva empieza por
entender qué causa la reducción de la capa de ozono y qué podemos hacer
cada uno de nosotros para evitarla.
. Los gases sintéticos artificiales
llamados clorofluorocarbonos (CFC) y los halones se encuentran en todo
el mundo y son responsables de la reducción de la capa de ozono.
. Hasta hace poco eran considerados
inocuos y los fabricantes los empleaban en multitud de productos.
. Todavía continúan usándolos. El freón,
nombre de un líquido refrigerante usado en los acondicionadores de aire
y los frigoríficos, es un CFC.
. Todavía se fabrica espuma de
poliestireno llamado «corcho blanco» con CFC. Al contrario de lo que
puedes suponer, los CFC no solamente se emiten durante el proceso de
fabricación. Pasan a la atmósfera cuando rompes o desmenuzas la espuma.
Así, puede que la nevera portátil de corcho blanco donde llevaste la
comida campestre la semana pasada contribuya al problema de la
destrucción de la capa de ozono.
. Durante muchos años se han usado los CFC
como propulsores en los aerosoles. Para 2003, la Comunidad Económica
Europea prevé que sólo se emplee en los aerosoles el 10% de la
producción de 1989. Por ejemplo, en medicamentos para el asma y
limpiadores industriales. Pero aún ahora puedes encontrar en los
comercios aerosoles con CFC.
. Algunos extintores de incendios usan
halones como propulsores. Por desgracia estos halones atacarán la capa
del ozono, aunque no se usen nunca. Poco a poco escapan a la atmósfera.