NUESTRA CASA
¡UN LABORATORIO QUÍMICO!
Hay
más sustancias químicas hoy en nuestras casas que en un laboratorio
químico de hace cien años.
La simple compra en un supermercado no
quiere decir que sea inocua. Hay una cantidad sorprendente de tóxicos en
casa, escondidos en artículos tan diversos como los limpiadores de horno
o los cosméticos. Representan un peligro, no solamente para ti y tu
familia cuando los usan, sino también para el ambiente cuando los tiran
y cuando los fabrican.
Lo que hace especialmente insidiosos estos
productos es el gasto de miles de millones de pesetas cada año
destinados a convencernos de que son necesarios y de que enriquecen
nuestras vidas, cuando en realidad son peligrosos.
Felizmente hay muchas alternativas
económicas fáciles de usar con las que puedes sustituir los productos
comerciales comunes. Sólo hace falta un poco de trabajo detectivesco
para averiguar qué productos es necesario reemplazar.
. Si en la etiqueta no aparecen
ingredientes tóxicos esto no quiere decir que un artículo esté libre de
ellos. La administración no obliga los fabricantes a indicar en la
etiqueta todos los componentes del artículo mientras no violen las
normas oficiales. Por ejemplo, el polvo de talco ha contenido asbesto y
se han encontrado plaguicidas en champúes.
. Llamar a un producto «no tóxico» puede ser falso. Los fabricantes
pueden poner en la etiqueta que “no es tóxico” sencillamente porque
cumplen la reglamentación oficial. Esto puede querer decir que si no
mueren la mitad de los animales de laboratorio, a las dos semanas de
estar expuestos al producto mediante su ingestión o inhalación, pueden
calificar el producto como “no tóxico”.