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El general Shafter decidió atacar Santiago el 1 de Julio. El camino que va desde Siboney a la ciudad fue el eje de avance elegido y sobre él progresaría el grueso de su ejército, pero un pequeño obstáculo natural existía en su camino, las lomas de San Juan.

Sobre éstas, el general Linares, Gobernador de Santiago, había situado algo más de cuatrocientos hombres y una Sección de artillería con dos cañones Krupp de 75 mm. Las lomas formaban parte de la primera línea defensiva que Linares había establecido en torno a Santiago. Tres Divisiones pensó Shafter mandar contra esta posición pero la resistencia heroica de El Caney hizo que solo pudiera emplear dos.

El ataque a San Juan se inició cuando la artillería norteamericana abrió fuego, a primeras horas de la mañana, contra las posiciones españolas. Nuestra artillería respondió con eficacia y obligó a los americanos a cambiar sus cañones de posición varias veces. Mientras, las Divisiones de Wheeler y de Kent avanzaban por el estrecho camino que entre la espesa manigua se dirige al pequeño llano que antecede a las lomas, pero al llegar al lugar por donde se debía vadear el río Aguadores e iniciar el despliegue, se produjo una gran confusión pues llegaban más tropas de las que podían atravesar el río.

Para intentar tener una idea clara de la situación, los norteamericanos izaron un globo cautivo de color amarillo. Los españoles pusieron interés en derribarlo y pronto descubrieron que debajo del mismo se encontraban las tropas enemigas por lo que dirigieron los disparos hacia la manigua, causando numerosas bajas. Las tropas cubanas pasaron valientemente a la vanguardia y establecieron una línea de fuego que permitió a los norteamericanos realizar el despliegue previsto.

Una vez desplegadas las dos Divisiones ante las alturas de San Juan se realizó el asalto a la colina de la Caldera por el ala derecha estadounidense, siendo desalojados los españoles de la misma.

Pero los hombres que defendían San Juan estaban dispuestos a combatir con bravura y así lo hicieron. Desde las lomas se contestaba al fuego enemigo con decisión pero la pelea no era equilibrada. Los artilleros españoles se habían quedado sin munición para alimentar a sus Krupp y el avance de los asaltantes se hizo imparable. Se recibió la orden de retirada y el Capitán de Antonio con sus artilleros fue designado para proteger la misma; murieron todos sin rendirse al enemigo.

La cima fue tomada por el 10º Regimiento de Caballería desmontada. Los pocos supervivientes que quedaban lograron llegar al Fuerte Canosa con grandes esfuerzos, pues en su mayoría estaban heridos.

Los norteamericanos no pudieron seguir su avance hacia Santiago, no les había resultado fácil romper la primera línea defensiva española. Todavía los españoles lanzarían un contraataque para intentar recuperar San Juan. El Capitán de Navío Joaquín Bustamante al mando de 450 infantes de marina fue el encargado de efectuarlo, pero fue rechazado sufriendo grandes pérdidas.

Servicio de Documentación Histórica del Museo Militar de Valencia


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